
No se podrá decir que el gobierno de España y la propia Unión Europea han conseguido los objetivos marcados, a inicios de la crisis humanitaria de los refugiados. Lo han hecho, y con nota: incumplieron los compromisos anunciados asilándose en una política deshumanizada, a base de conservar el corazón frío, sometido a temperaturas bajo cero.

Familias enteras implicadas en un proyecto de solidaridad con la infancia 
No hubo opción. Nadie tuvo escapatoria ante la barbarie que se registraba en Barcelona y en Cambrils. Tan lejos pero tan cerca. Así vivimos en este otro rincón de la península lo acontecido. Lo vivido este pasado 17 de agosto 2017. Desde el año 2004 no habíamos experimentado emociones iguales. De hecho, empatizamos con otros golpes que recibieron grandes ciudades europeas (París, Berlín, Niza, Estocolmo, o Londres ), en los últimos meses; sin embargo, dentro de nuestras fronteras no teníamos la sensación de que este día llegaría.
El asunto de los Derechos Humanos se ha convertido en el argumento más prostituido de la política internacional. En la base de una denuncia casi perfecta, inapelable, indiscutible de un país a otro suele encontrarse este fundamento. De esa forma, cualquier medida o intervención, por muy beligerante que ésta sea, estará debidamente justificada. Otra cosa bien distinta pasa por el