Ya no hay campos de refugiados mediáticos. Han borrado la imagen en nuestras televisiones. Los informativos de la pequeña pantalla han apagado el foco en aquellos lugares en los que la tragedia humana enseñaba los dientes a diario. La decisión del gobierno griego, un ejecutivo de políticas de izquierdas, ha atendido las recomendaciones de Bruselas, de la Unión Europea. No se podrá decir que no ha sido obediente.
¿Cómo mercantilizar al refugiado?
La deportación a Turquía es la nueva solución que acaba de idear la Unión Europea para dar salida a la llegada masiva de refugiados a Europa. Esa es la única respuesta ‘solidaria’ de un conjunto de gobiernos de países desarrollados, que obligan a otros a hacer lo que ellos no hacen, para abordar un problema humanitario de proporciones desconocidas.
¿Hay alguien en Europa?
¿Dónde está Europa?, ¿alguien conoce algún país que practique los Derechos Humanos con letras mayúsculas, aquí dentro? La comisión de Inmigración ha criticado la inacción de los Veintiocho a la hora de cumplir con los compromisos para abordar la crisis de los refugiados. Según parece, el programa para atender a 160.000 demandantes de asilo solo ha registrado 497 personas reubicadas. Una cifra que debería sacar los colores a todos los Estados miembros. Un dato que estrecha las manos a la vergüenza más absoluta. Una fotografía del desastre de las políticas sociales a este lado del Mediterráneo.
Desahucio de los Derechos Humanos
Los derechos humanos son una de las cuentas pendientes de muchos estados tanto ricos como pobres. Da igual el nivel de desarrollo que pueda tener. El incumplimiento es constante en muchos aspectos. En el caso de la Unión Europea, los últimos tiempos ha dejado al trasluz la apuesta por una política de reforzar o construir fronteras dejando en un segundo terminó la acogida de refugiados procedentes de la guerra de siria.
Señores jugando a la guerra
La islamofobia ha venido para quedarse tras los últimos atentados de París y Túnez. Un problema social que no es nuevo aunque experimente un potente crecimiento en el conjunto de la Unión Europea. Desde hace unas semanas, ser creyente o seguidor del Islam está estigmatizado. Siempre lo estuvo. Pero, ahora, aún más.
El recibidor de Europa
Europa recibe a los refugiados sirios con una indiferencia hiriente, reprobable y absurda. Una y mil imágenes acaban demostrando la desgraciada fórmula de bienvenida a quienes huyen, desesperados, de una interminable guerra.
