Deshumanizados desde el medievo

De noche y de día. La hora y la fecha no tienen relevancia para quienes deciden dar el paso de saltar una ‘miserable’ valla metálica, repleta de desafiantes elementos punzantes que suelen dejar secuelas físicas al pasar de una realidad a otra.

La creación y mantenimiento de un sistema basado en las fronteras no hace más que acentuar las desigualdades entre una zona y otra. Y no cabe duda que la libre circulación es una utopía inalcanzable entre países limítrofes de Europa y África, entre otros.

Desayunar, comer o cenar con la noticia del intento de salvar la valla de Melilla por parte de cien o doscientos seres humanos, atrapados en el monte Guru Gú ante el férreo cerco dispuesto por la policía marroquí, se ha convertido en todo un clásico informativo. Apenas logra ya conmover a los espectadores por la continua repetición de la escena.

Inmigración en la valla de Melilla
Diversos objetos personales quedan atrapados en la valla en cada salto

Algunos pensamos que la falta de unas políticas de cooperación al desarrollo eficientes traen como fruto una avalancha tras otra de personas embargadas por la desesperación más absoluta. Pero, desgraciadamente, sentimos el frío de la soledad al reflexionar de esa manera.

Buscar una oportunidad es cuestión de vida o muerte. No queda otra opción que jugársela a una carta. En situaciones de esta naturaleza no cabe decir aquello de «siempre se puede ir a peor, por qué ya residimos en lo peor».

Inseguridad humana, social, cultural, jurídica, administrativa, sanitaria, económica conviven con miles de inmigrantes procedentes del África Negra o Magreb: Nigeria, Camerún, Congo, Senegal, Mali, Marruecos, etc. Desde estas distantes sociedades llegan a orillas del estrecho con la expectativa de cruzar en barco, a nado o saltando una fría valla sin necesidad de salvar litros y litros de agua salada.

Melilla (España) y Beni Enzar (Marruecos) no es más que uno de tantos ejemplos de lo absurdo que supone construir y mantener una frontera con todas sus restrictivas e inhumanas características.

Intentar salvaguardar los intereses y la identidad cultural, social y económica de un pueblo no puede defenderse con una mera fortificación de metal y un intenso cordón policial. Por cierto, ¡un estilo muy utilizado por los estrategas militares desde el medievo!

Las causas de las migraciones forman parte de la historia de la humanidad. El nomadismo fue una modelo de vida con el único objetivo de garantizar la existencia de una comunidad o pueblo: Alimentación, agua, seguridad o un clima moderado para vivir motivaban dichos desplazamientos.

Pese a todo, las cosas no parecen haber cambiado en exceso desde entonces. Los desplazamientos masivos, las guerras, los saqueos, la explotación o mala distribución de los recursos siguen originando contextos de pobreza, inmundicia e injusticia entre unos y otros.

Ya bien sea separados por un mar agua o una aduana militarizada, la desequilibrada balanza de las oportunidades persiste en prevalecer en el mismo estado de siglos atrás a pesar de un presunto desarrollo que no acaba de llegar a todos los rincones del planeta en las mejores condiciones.

A pesar de la crisis

crisis en siria

Los esfuerzos de la cooperación al desarrollo y la implicación fiel, e inequívoca, de organizaciones así como instituciones de rango internacional nos conceden lucir una realidad muy ansiada: la ‘mortalidad infantil’ se ha reducido en un 50% desde los inicios de la década de los 90’. Este es uno de los objetivos del milenio, parcialmente cumplido, que se proponen abordar las acciones destinadas a mejorar las condiciones de vida de la Infancia en el mundo.

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‘Hablemos de Derechos Humanos’

Hablar de la Comunicación para el Desarrollo (CpD)  precisa de un amplio análisis sobre su papel e importancia en los proyectos de carácter social. Este concepto, gran desconocido o infrautilizado, ofrece unos interesantes resultados en aquellos proyectos que contemplan una intervención de esta naturaleza.
Comunicar y Desarrollar son dos acciones que, finalmente, acaban por confluir en una con identidad propia. De las radios y teles comunitarias emerge el principal modo de expresión con  criterio colectivo más allá del empresarial o político.
derechoshumanos
Diferentes ámbitos admiten esta posibilidad: Discapacidad, Reinsercción, Cooperación, Exclusión, Infancia, Juventud, entre otros. No cabe duda que las evidencias son incontestables. Ahora solo queda incrementar el nivel de respuesta en los sectores Social y de la Comunicación, al final, dependientes el uno del otro; pero, bien diferenciados.
Esta entrevista, emitida en el canal de radio de la Fundación Internacional Baltasar Garzón, fue incluida en el programa ‘Hablemos de Derechos Humanos’. Otro perfecto ejemplo en una comprometida  practica de la CpD…

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Un francotirador de la inocencia

No es necesario tener un alto nivel de humanidad para presentar un sentimiento (la psicología más básica lo define como la parte más subjetiva de las emociones) de impotencia, dolor o tristeza. La oportunidad para defenderse se escondió en el lugar más furtivo; tal y como hacen la mayoría de las personas vulnerables ante el fuego amigo y enemigo, atrapadas en un infame conflicto.

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Objetores de la insolidaridad

La cartilla de inmigrante ya no incluye una atención sanitaria básica sustentada con medios públicos. Este gran mordisco a la supuesta universalidad del sistema recibe la comprensión y admisión de aquellos/as que justifican todo en una crisis que ha puesto al descubierto la extremada delgadez de ciertos valores sociales.

La expulsión o deportación del territorio de seres humanos, con o sin familia, es una escena que algunos estómagos son capaces de digerir como si se tratase de una suculenta cena de verano… Las últimas medidas en política social y sanitaria del gobierno español caminan, con un inesperado ánimo nacionalista, hacia la segregación de dos mundos: “El que puede y no puede pedir cita gratuita para una revisión por una posible amenaza para su salud”.

Curación o tratamiento de una dolencia que, a día de hoy, solo ha quedado a expensas de poseer una bonita combinación de números plasmados en un pasaporte o DNI. Y, en el mejor de los casos, la existencia de un contrato laboral se convierte en ese mágico salvoconducto que conduce a la consulta del médico.

Sin embargo, la negativa llega cuando se carece de alguno de estos tres aspectos mencionados… Una problemática convertida en un maquiavélico mecanismo disuasorio contra los temidos “efecto llamada”.

Una vocación inquebrantable de la solidaridad sanitaria que, poco a poco, se evapora como el buen sueño irrecuperable. “No habrá atención para los inmigrantes que no tengan regularizada la situación en el país”. Con esta serie de declaraciones, la ministra de sanidad da por rotas unas óptimas relaciones con los que decidían probar suerte a miles de kilómetros de sus profundas raíces.

Más bien, la medida parece que carga contra el eslabón más débil de la cadena. Nada o casi nada se dice de los ciudadanos comunitarios que se beneficiaron del denominado ‘Turismo Sanitario’, fomentando la inviabilidad del sistema público español. En esta habitual práctica es donde realmente reside el mayor abuso que ahora pagaran todos: Inmigrantes y Extranjeros responsables con los hospitalarios recursos de la tierra que los acogió en algún momento.

Dada esta disyuntiva, el colectivo médico ha anunciado su pretensión de ejercer la profesión desde una perspectiva humana, que no política. Por ello, más de un millar de profesionales secundan la posibilidad de respaldar en sus consultas la brillante iniciativa de la  Sociedad Española de Medicina de Familia y Comunitaria. La campaña organizada bajo el lema “Atendemos a personas, no asegurados” parece estar calando muy hondo en todos los rincones de los centros de salud.

Tanto es así que, por el momento, más de mil facultativos han confirmado su disposición de omitir la normativa administrativa acogiéndose a la objeción de conciencia contra una regulada insolidaridad.