Impacto de la crisis climática en la gestión del agua en España y Europa
Lejos quedaron aquellos tiempos en los que no existía la percepción de que el agua era un bien escaso o inexistente por el avance del Cambio Climático. Como cada año, transcurridos los meses de verano llegaban las primeras nubes tintadas de gris, que anticipaban el regreso del otoño, y descargaban lluvia en abundancia. Así, durante varias estaciones hasta el tramo final de la primavera.
En lugares como España, el líquido vital no suponía un problema en el área norte de su geografía: Galicia, Asturias, Cantabria, País Vasco o Aragón. Con el paso del tiempo y el avance de los efectos del Cambio Climático – negados por mentes pobres de razonamiento y responsabilidad – la situación ha variado de manera sustantiva. En pleno ecuador del verano el descenso acusado de los ríos, manantiales, acuíferos o reservas de agua ha puesto en una situación difícil a numerosas localidades y sus administraciones locales.
Gestión del agua y modelo de consumo sostenible
La gestión del agua nunca ha sido ni la más ejemplar ni la más eficiente. Tampoco ha ofrecido grandes resultados la administración de las reservas de agua en España ante el serio desafío del Cambio Climático. Desde hace décadas, los científicos y expertos en ecología y medio ambiente vienen anunciando la urgente necesidad de cambiar el modelo de consumo, evitando un continuo derroche, e incidiendo en una conciencia marcada por una filosofía relacionada con un recurso finito; desechando la percepción colectiva de que el agua es un bien abundante y casi ilimitado.
Mientras la presión social no someta a un verdadero escrutinio a los representes públicos sobre sus políticas para mejorar la gestión del agua, y poner en valor las acciones positivas, así como penalizar la omisión o la falta de atención a cuestiones tan vitales, la situación continuará agravándose.
Años atrás, los acusados déficits de agua en otras latitudes, que registraron y registran importantes cifras de seres humanos desplazados a otros territorios donde la sequía no supone una verdadera amenaza para la vida, era observados con kilométrica distancia y gélida frialdad. Una respuesta indigna cargada de indiferencia e insolidaridad. Combinación idónea para dar todas las facilidades al agravamiento de un serio problema que, ahora, ya alcanza con enormes evidencias a los países más desarrollados del hemisferio norte.
Crisis climática global: de la escasez local a la bancarrota hídrica
Europa presencia atónita como merman, a pasos agigantados, sus principales fuentes de suministro y abastecimiento de agua. Padece, con cierta sorpresa, restricciones, medidas severas de consumo y una sensación de que la situación puede ir a más. Y es posible que así sea. Se encuentra en la encrucijada de haber cometido un gravísimo error: aislar un problema global en un asunto local. Un negligente comportamiento que sólo ha provocado la pérdida de un tiempo, ahora vital.
Como bien califica Naciones Unidas, ya estamos instalados en la denominada ‘bancarrota hídrica’. El problema es que todavía no hemos querido darnos cuenta de lo trascendente del asunto. Padecemos una sequía de inteligencia sin precedentes en la historia de la humanidad.
Podcast
En Contraparte ya abordamos la alerta de la ONU relacionada con 2 200 millones de personas que carecen de acceso a servicios de agua potable gestionados de forma segura. O también otra de las realidades sobre la falta de acceso a los recursos hídricos: hasta 1.700 millones de personas – la quinta parte de la población mundial – carecen de las denominadas ‘aguas negras’, es decir, sufren las consecuencias de falta de infraestructura de saneamiento de aguas residuales seguro.
Escucha la entrevista completa con Alberto Guijarro, portavoz de la ONG Ongawa España.

