La realidad del pueblo saharaui frente al reto Regularización Extraordinaria para Personas Migrantes
Foto: ACNUR
La historia del pueblo saharaui es un imponente ejemplo de resilencia en las condiciones más extremas y menos favorables. Defender tu identidad, tu cultura, tu territorio; en definitiva, tu existencia en medio de la nada, repeliendo un día sí y otro también las hostilidades y el intento de sometimiento del país vecino y la indiferencia de la comunidad internacional define un vademécum de resistencia fundamentado durante décadas ante las más abruptas adversidades. Todo este contexto dibujado en pocas palabras supone un arrojo de proporciones impensables para convencer a todo un pueblo que el único camino pasa por seguir adelante, pese a representar una especie de lucha eterna que se hereda de generación en generación desde el año 1975, cuando este territorio al noroeste de África dejó de ser colonia española.
De colonia española a la Marcha Verde: el origen del limbo del pueblo saharaui
Entonces, Marruecos y Mauritania reclamaron la soberanía del Sáhara Occidental y comenzó un enfrentamiento contra el movimiento independentista saharaui, encabezado por el Frente Polisario. Sin embargo, la denominada Marcha Verde, impulsada por el Rey Hassan II de Marruecos, acabó truncando las aspiraciones del pueblo saharaui de formar un Estado independiente.
Desde ese hecho transcendental, los movimientos insurgentes, encabezados por el Frente Polisario, y los continuos intentos por recibir el necesario apoyo internacional no han surtido el efecto deseo. Llegando a la frustración continuada en el tiempo de no haber recibido el mismo trato que pueblo palestino recibió de Naciones Unidades cuando declaró el Estado Palestino, pero no hizo lo mismo con la Autonomía del Pueblo Saharaui porque considera que se encuentra pendiente de descolonización.
Nueva posición de España sobre el Sáhara Occidental
Una circunstancia que concede toda capacidad militar y política a Marruecos para tratar de dominar, gestionar y administrar esa parte del territorio. Y a esta desequilibrada realidad, se le añade la reciente decisión unilateral del gobierno de España de reconocer a Marruecos la soberanía sobre el Sahara. Una posición política que procede del país con competencias exclusivas para completar un proceso de descolonización, todavía en el presente, perdido en un limbo tenebroso.
Se trata de un duro golpe en la columna vertebral de un conflicto que se ha cobrado un importante número de vidas y ha solidificado la condición de refugiados de un histórico pueblo que resiste en medio de la nada, sin nada.
Pero, no todo está perdido: la resilencia es una actitud, un comportamiento, una forma de afrontar las adversidades más injustas de la vida que, en numerosas ocasiones, despierta simpatías, aliados y seres humanos y colectivos comprometidos con la solidaridad.
El Real Decreto 316/2026 y la paradoja de la regularización extraordinaria
Durante el año 2026, el gobierno de España ha impulsado una regularización extraordinaria para personas migrantes que llevan residiendo en el país, como mínimo los últimos seis meses. Interesante medida política, que cumple con principios y valores de los derechos humanos como la acogida e integración. Pero, desafortunadamente, se desliza frente a una insoportable discriminación: la procedencia saharaui queda excluida si todavía no se ha visto resuelta su solicitud de apátrida para beneficiarse de las virtudes del Real Decreto 316/2026, de 14 de abril de 2026. Un trámite que, en ocasiones, puede eternizarse por sus amplias complejidades administrativas.
‘Cantabria por el Sáhara’ denuncia una segregación velada
Esta velada segregación para sortear el áspero problema de los solicitantes apátridas del Sahara – que ya residen en la península – encuentra su más rotunda oposición en la asociación ‘Cantabria por el Sáhara’. Por un lado, celebra la regularización de personas extrajeras promovida por el ejecutivo español. Por otro, denuncia la falta de equidad, del carácter universal que debe contener un decreto tan relevante y de una absoluta renuncia a reparar una realidad que también forma parte de la memoria histórica de España.
Pide una corrección o una fórmula alternativa para evitar, una vez más, dejar aparcados los derechos de seres humanos con raíces saharauis. Desde Cantabria por el Sáhara, “discuten la existencia de una figura específica de apatridia, porque esa figura no puede servir de cobertura para mantener a parte de este colectivo en peores condiciones de protección, mayor incertidumbre y más tiempo de espera”.
Conclusión: Una deuda moral que España debe revertir
Una nueva evidencia de la necesidad inexorable de cambiar el rumbo de una indecente política relacionada con los antecedentes y el presente del Sahara y las personas saharauis que ya suma décadas de vergüenza o desvergüenza, según se vea. Queramos o no, estamos obligados a modificar, reparar y admitir con la concesión de derechos fundamentales y básicos que hemos cometido y mantenido un error histórico lamentable. Depende de nosotros, como pueblo español, y no atribuible a otras decisiones externas, el revertir una injusticia que ya dura demasiado. Que condena a pueblo hermano a sobrevivir en medio de un inhóspito desierto sin recursos, sin oportunidades y, quizás lo más prioritario, sin derechos individuales y colectivos. Ya toca.
Escucha el podcast ‘Contraparte’
(Análisis y entrevista con Abdulah Arabi, delegado del Frente Polisario para España).

