¿Quién puede soportar más?

Emerge una estrategia nacional de personas sin hogar en España. Una iniciativa del gobierno saliente que llega con la legislatura finalizada y un presupuesto para 2016 con prioridades económicas alejadas de esta gran problemática social. Quizás, una de las más agudas de los últimos tiempos pero no para el Estado.

La pobreza en España aumenta a pesar del crecimiento económico
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Efímera empatía con Alan Kurdi

El reguero de refugiados sirios no para de golpear en las costas europeas. Es un goteo incesante del que no se intuye un fin inmediato. Escenas que se repiten y se repiten. Una y otra vez. Sin descanso; para un Mar Mediterráneo que, hasta la fecha, desconoce cuantas personas han ahogado sus ilusiones en el crucero del drama, del desastre, de la insolidaridad. El cálculo se hace imposible: ¿cuántos seres humanos se encuentran ya sepultados entre millones de litros de agua salada? A día de hoy, una respuesta exacta es tan solo un flirteo con la especulación. Y, por salud mental, no parece recomendable conocer esa inclemente realidad. Poseer un dato de esa envergadura evidenciaría las miserias de una humanidad aletargada en su cómodo universo material. Podría significar una revolución, un silogismo con el que remover las turbias conciencias en las que todos escondemos una ineptitud inaceptable. Y eso parece que no le interesa, ni interesará, nunca a nadie.

Miles de refugiados llegan desde siria a las costas de Europa Sigue leyendo

Los corruptos en la Cooperación al Desarrollo también entran prisión

La tozuda realidad: Una realidad en la que la Organización Internacional del Trabajo (OIT) en España ha advertido de la presencia de menores de 16 y 17 años en el país que realizan trabajos peligrosos, una conclusión que extraen del hecho de que este colectivo sufre al año unos 350 accidentes leves de los que una cuarta parte son por sobreesfuerzos. Y, ¿desde cuando un país desarrollado tolera un dibujo del mercado labora así?, ¿qué compromiso social puede ofrecer un tejido empresarial es proclive a utilizar a menores en sus actividades?

El papel de la leche y los productos lácteos en la nutrición humana forma parte del trabajo de la FAO en Cooperación Internacional Sigue leyendo

¡Nos dejaremos la voz en ello!

INTRO (Programa Contraparte 17 de Abril) – Una realidad en la que España impide ejercer el derecho a voto a unas 80.000 personas con discapacidad. La inacción a nivel político, tanto en el parlamento como las sedes de los partidos, ha dejado las cosas tal y como estaban. Obviando una necesaria reforma legal para abrir el derecho a voto a aquellas personas que conviven con algún trastorno intelectual. Los legisladores marginan, en la sombra, mientras tratan de ensalzar (de palabra) el concepto de sufragio universal. Aunque queda preguntar: ¿cuáles son las dimensiones de ese universo para algunos que dirigen las formaciones políticas?

La inmigración es uno de los temas abordados en el blog referencias y el programa de radio Contraparte en Onda Cero Sigue leyendo

Nuevas generaciones en la solidaridad

Dos mujeres imponen su liderazgo ante el mundo con el objetivo de buscar el punto exacto donde residen las oportunidades, el desarrollo, la igualdad y los derechos humanos. Es muy posible que la utopía, convertida en una seductora ideología, nunca llegue a materializarse del todo ante sus ojos; pero intentarlo, en sí, ya es un atractivo reto para mejorar las condiciones de miles y miles de personas asediadas por la pobreza.

Malala llega a un campo de refugiados de Jordania gracias a la ONU

Pasean agarradas de la mano por un campo de refugiados. Lo hacen con un gesto de complicidad imposible de disimular. Con paso firme, proyectan seguridad al mundo. Y sobre todo, una enorme convicción en sus actos. Malala y Mazoun reivindican justicia social en medio de la nada. Donde las familias tratan de rencontrarse con una vida desembarazada de violencia y muerte. En plena frontera entre Jordania y Siria.

Ambas están comprometidas en dotar de armamento educativo a los pueblos y  desmilitarizar a los países. La idea no es mala para la mayoría, aunque sí para una  minoría que sostiene que su bienestar depende de las desgracias ajenas. Aún así, volcar todas las inquietudes de su espíritu solidario en el trabajo social se ha convertido en la mejor receta para curar los posibles males que alcanzan, en especial, a los más pequeños.

Malala fue objeto de un asesinato frustrado por defender la educación universal en Pakistán a través de un blog. A tan sólo eso se limita su delito. En su país, las mentes más retrogradas y anacrónicas reservan para las futuras mujeres (hoy en día, niñas) un lugar de reclusión en la casa familiar con unos roles muy concretos y limitados. A partir de ahí, ser aceptada por emprender proyectos más allá del ámbito familiar puede suponer una cascada de problemas que, inclusive, se pueden pagar con la vida.

Por el contrario, Mazoun comenzó con su particular proyecto en un campo de refugiados. De forma intuitiva, cada mañana, recorre las tiendas de campaña con la misma recomendación para todas las familias: “La infancia debe estar en la escuela. El conocimiento y el saber es el mejor revulsivo contra la violencia armada”. El principal aval para un estado pacífico pasa por los pupitres de un aula. Esté donde esté. Y, esta joven activista se enfrenta a un escenario de 60.000 niños refugiados de la guerra de su país.

De la mano, gesto muy simbólico para los escépticos de la solidaridad, las dos recorren un campo indeseado. Un lugar donde la infancia sufre, padece y retrocede en oportunidades para desarrollarse con normalidad. Con las secuelas de una guerra en la mochila, sustituyendo a los habituales libros del colegio, conviven en un espacio impersonal, indefinido e interminable en el tiempo.

Pese a todo, ellas tratan de inyectar un poco de esperanza. No dudan expresar que la unión es la única que acaba dando sentido a la fuerza. Malala y Mazoun, jóvenes de piel y maduras de espíritu, manejan una variable con suma claridad: un profesor, una pizarra y un pupitre resulta insustituible para asegurar la buena convivencia en cualquier sociedad del futuro; ese lugar donde muchos queremos vivir mañana sin riesgo a caer en el abismo de la sinrazón humana, empujados por las nuevas generaciones.

Al corro de la ‘patata’ entre las balas

Niños jugando en las calles de una ciudad en Siria

Algunas cosas duelen, y mucho. Como ser humano, comprobar que se aprende poco de los errores del pasado genera la fabricación de la química básica para sentir impotencia y tristeza en el alma. Ya sabemos (esto no es nuevo) que las guerras no conducen a nada bueno. Solo logran destrucción, drama y dolor. Una clásica conclusión que no ha evolucionado con el paso del tiempo: las armas fueron, son  y serán letales para resolver diferencias, por muy grandes que estas sean.
Aún así, el conflicto de Siria deja, en su haber, una gran cantidad de perdidas superior a las 150.000 vidas. Insoportable cifra; inasumible para la ética de la comunidad internacional que dice “que quiere pero no puede” desactivar una verdadera guerra civil.
Entretanto, millares de familias buscan las fronteras del Líbano o Irak para evadir el peligro de las balas y las bombas. Niños, mujeres y ancianos se han convertido en parte de los objetivos militares sin salir de casa. Lo más importante no parece ser las personas y sus necesidades. Para nada. Esos denominados daños colaterales solo forman parte de la estrategia militar de un bando y otro. Algo no deseado pero inevitable. Luego, a modo de consuelo, ya llegará el lamento oficial para quienes sufrieron una perdida irreparable. Pero, ¿cómo se compensa tal daño?
Y los que logran subsistir comprueban como los alimentos ya no llegan a las despensas de las pocas casas que todavía quedan en píe. Escasea todo, favoreciendo que el hambre y la sed se apoderen de la vida de los civiles; quienes, cada día, suplican la paralización de una sinrazón. De una realidad minada de muerte a un éxodo forzado. Este temible escenario ha generado un pasillo humano de personas sin rumbo. Sin saber que pasará a la mañana siguiente. Con una inquietante duda: ¿Si resulta más recomendable quedarse o marcharse?
Pese a todo. En una pequeña callejuela de la ciudad de Aleppo, cuatro niñas logran imprimir una alegría inusual, extraordinaria, dado el contexto. Ajenas a todos los interrogantes y amenazas. Al margen de las infructuosas gestiones de la diplomacia internacional y los diversos mediadores de la ONU, forman un corro infantil que logra disfrazar, de alegría momentánea, la escombrera humana en la que se han convertido las condiciones de vida de los sirios.

Madre prematura

Madre prematura by Referencias Sociales
Madre prematura, a photo by Referencias Sociales on Flickr.

Espectáculo hermoso y tierno a todas las miradas: En la India, una menor adopta el papel de la madre, ante su ausencia, para cuidar y atender a su hermana bebé. La parte más áspera es que muchos niños y niñas se ven empujados a madurar de forma prematura por la falta de los progenitores. Y la protección y amparo al menor, en algunos contextos sociales, pierde todo el sentido por la carencia de recursos y políticas específicas.

Convertirse en una madre prematura es una de las tantas obligaciones añadidas que muchas niñas debe asumir en su pequeño recorrido vital. Aquellos lugares donde las condiciones sanitarias y sociales registran niveles muy precarios acaban por derivar en una infancia huérfana de padres y madres, por tanto de referencias necesarias para un crecimiento normalizado y asentado en la felicidad que, por derecho, tiene un menor.

(Foto: Humans of India)

Los depredadores contaminan

El mundo indígena ha mostrado una rotunda negativa a mantener un leve contacto con el resto de los seres humanos de otras sociedades. En el año 2011, ese fue el deseo de la Tribu Mashco-Piro en Perú, al tener conocimiento de otros modelos de vida.

En las últimos meses, la necesidad por encontrar alimento motivo a esta comunidad a desplazarse a zonas pobladas en busca de comida. El permanente aislamiento que mantienen, por tradición y cultura, ha vuelto a suscitar una delicada situación  entre una y otra parte.

tribu indígena en Perú

Dos de los miembros de la tribu observan, con atención, a otros seres humanos

A orillas de un río, en el interior de las fronteras de uno de los países andinos por excelencia, se han vuelto a ver las caras uno y otro pueblo. Cerca cien miembros, que forman parte del colectivo indígena, decidieron abandonar (de forma eventual) el radio de convivencia, con el consiguiente riesgo para la salud.

Según los expertos, el posible contacto con otros seres humanos pone en serio riesgo o compromiso el sistema inmunitario de los integrantes de la tribu. Así pues, no parece recomendable intentar un acercamiento sin unas mínimas medidas de prevención para evitar lo peor: la propagación de enfermedades impropias de su hábitat.

Llegados a este punto, el principal interrogante se centra en por qué los Mashco-Piro del Perú sufren este proceso migratorio en busca de un sustento.

Y, realmente, ¿las repercusiones de nuestra depredación registran un alcance tan elevado como para afectar a una pequeña tribu refugiada en mitad de la selva?

Creatividad en la piel

La genialidad de los niños no tiene límites. No conoce fronteras reales, ni tampoco virtuales. Todo es posible en cualquier rincón del mundo, si hay una mente infantil discurriendo alguna idea para jugar, disfrutar o, en definitiva, vivir con la máxima intensidad.

La abundancia material no es condición indispensable para sentir ráfagas de felicidad mientras se golpea un esférico que, a tenor de la imagen que ilustra este post, podríamos llevarnos otra genuina sorpresa con los materiales que componen la pelota de fútbol, en cuestión.

A un lado, los indicadores económicos; la necesidad de seguir acaparando necesidades. A otro, la Infancia vuelve a reivindicar su pureza natural con la firme exigencia de habilitar los espacios precisos para permitir que los niños sean niños…

Pobreza o riqueza. Norte o Sur. Situaciones sociales, económicas y geopolíticas convertidas en meras espectadoras ante cualquier expasión de la imaginación de un pequeño o una pequeña.
En este caso, el nueve (9) puede simbolizar, a la perfección, la nota de esta lección de humildad y sencillez; Vestir un cuerpo desnudo es más que suficiente para dejar escapar la creatividad por los poros de la piel

Un francotirador de la inocencia

No es necesario tener un alto nivel de humanidad para presentar un sentimiento (la psicología más básica lo define como la parte más subjetiva de las emociones) de impotencia, dolor o tristeza. La oportunidad para defenderse se escondió en el lugar más furtivo; tal y como hacen la mayoría de las personas vulnerables ante el fuego amigo y enemigo, atrapadas en un infame conflicto.

Una bala y un arma de precisión fueron utilizadas para apagar la inocencia e ingenuidad de una pequeña que jugueteaba, como todas las niñas de su edad, en el salón de la casa de sus padres en Aleppo (Siria). Un proyectil atravesaba, haciendo añicos el cristal para anunciar su llegada, una soleada ventana hasta detenerse en el menudo cuerpo de Rena.  En ese instante el juego de la vida se apaga de una forma tan fortuita como cruel. Las constantes vitales deciden detenerse eternamente sin ofrecer una mínima opción a la medicina de urgencia. Sucedió tan rápido que su madre no tuvo tiempo para besarla, por última vez, en la mejilla donde una desalmada bala penetraba con un celo enfermizo.

Rena se limitó a emitir un sollozo desesperado que navegaba entre el susto y la desesperación. La confusión, por unos segundos, dio paso a una quietud sepulcral. El revoloteo e infantil enredo, habitual en una niña de cuatro años, cedió a un silencio atronador ante la incisiva incomprensión de los allí presentes; testigos de una de las escenas más cruentas que vomita una guerra que encubre un negocio más de la industria armamentística.

La desgracia cobra un poder dictatorial. Las mujeres no pueden trasladar aquel cuerpo vacío de vitalidad al hospital más próximo porque tienen prohibido salir a la calle sin la ‘debida’ compañía masculina. Los que vivieron el salvaje hecho apuntan a un francotirador aficionado a apretar el gatillo para saciar un temible instinto asesino.

Una niña perece por las nefastas decisiones de quienes deberían cederle el testigo generacional; convertida en el objetivo telescópico de un comercio bañado en sangre, ahí donde se encuentre. Y mientras, en el exterior, las declaraciones políticas solo se limitan a un protocolo diplomático internacional de condena, sin efecto ante las acciones de aquellos que viven desnudos de humanidad y persisten en cargar sus armas con la misión de abatir los inocentes movimientos de un niño jugando con su propia sombra o persiguiendo un pelota (medio desinflada) por estar incluidos en el irracional directorio de las grandes amenazas de los cimientos del estado.

Lo ocurrido, y lo que todavía ocurre, solo ratifica el estado actual de la esencia del ser humano: Arrodillado ante una desalmada e inagotable codicia económica, a medio camino entre la involución y el retroceso social

Objetores de la insolidaridad

La cartilla de inmigrante ya no incluye una atención sanitaria básica sustentada con medios públicos. Este gran mordisco a la supuesta universalidad del sistema recibe la comprensión y admisión de aquellos/as que justifican todo en una crisis que ha puesto al descubierto la extremada delgadez de ciertos valores sociales.

La expulsión o deportación del territorio de seres humanos, con o sin familia, es una escena que algunos estómagos son capaces de digerir como si se tratase de una suculenta cena de verano… Las últimas medidas en política social y sanitaria del gobierno español caminan, con un inesperado ánimo nacionalista, hacia la segregación de dos mundos: “El que puede y no puede pedir cita gratuita para una revisión por una posible amenaza para su salud”.

Curación o tratamiento de una dolencia que, a día de hoy, solo ha quedado a expensas de poseer una bonita combinación de números plasmados en un pasaporte o DNI. Y, en el mejor de los casos, la existencia de un contrato laboral se convierte en ese mágico salvoconducto que conduce a la consulta del médico.

Sin embargo, la negativa llega cuando se carece de alguno de estos tres aspectos mencionados… Una problemática convertida en un maquiavélico mecanismo disuasorio contra los temidos “efecto llamada”.

Una vocación inquebrantable de la solidaridad sanitaria que, poco a poco, se evapora como el buen sueño irrecuperable. “No habrá atención para los inmigrantes que no tengan regularizada la situación en el país”. Con esta serie de declaraciones, la ministra de sanidad da por rotas unas óptimas relaciones con los que decidían probar suerte a miles de kilómetros de sus profundas raíces.

Más bien, la medida parece que carga contra el eslabón más débil de la cadena. Nada o casi nada se dice de los ciudadanos comunitarios que se beneficiaron del denominado ‘Turismo Sanitario’, fomentando la inviabilidad del sistema público español. En esta habitual práctica es donde realmente reside el mayor abuso que ahora pagaran todos: Inmigrantes y Extranjeros responsables con los hospitalarios recursos de la tierra que los acogió en algún momento.

Dada esta disyuntiva, el colectivo médico ha anunciado su pretensión de ejercer la profesión desde una perspectiva humana, que no política. Por ello, más de un millar de profesionales secundan la posibilidad de respaldar en sus consultas la brillante iniciativa de la  Sociedad Española de Medicina de Familia y Comunitaria. La campaña organizada bajo el lema “Atendemos a personas, no asegurados” parece estar calando muy hondo en todos los rincones de los centros de salud.

Tanto es así que, por el momento, más de mil facultativos han confirmado su disposición de omitir la normativa administrativa acogiéndose a la objeción de conciencia contra una regulada insolidaridad.

La cultura del pelotazo

Tíos luciendo una corbata de envidiable diseño acaban repartiéndose un pastel muy jugoso. Quizás, no lo hemos entendido bien. Y ese debe ser el estilo del progreso y desarrollo que triunfa. Aquel que le usurpa todo viso de oportunidad a las presentes y futuras generaciones.

El cortoplacismo, individualismo y materialismo son el actual y fatídico rodillo de cualquier iniciativa o atisbo de política social con visión colectiva o comunitaria. En este contexto, cualquier síntoma solidario es objeto de continuo veto…

Poco a poco, el acceso a la sanidad, educación y prestación de servicios básicos se ha convertido en un privilegio a la alcance de los que pueden, por que tienen. El cómo nunca es reprobable.

El agujero negro del espacio financiero español tendrá cura. Por lo menos, algo más que una discreta tirita en el dedo magullado por un mal golpe que oscila entre 16.000 y los 62.000 millones a disposición de los consejos de administración. Esos lugares donde los muebles son caros y los ejecutivos están cargados de una ambición: ¿dónde está mi dinero?

La mareante cifra que nos concedía la Unión Europea podría incluso llegar a los 100 mil millones, en el peor de los escenarios. Pero, al final, nuestro sistema no se ha portado tan mal. Por eso, ya podemos digerir que una treintena de ex directivos de bancos y cajas se repartieron 150 millones por la óptima gestión “conocida” con cargo al rescate.

Todo está perfectamente argumentado en uno de esos contratos blindados de alta dirección que solo ellos saben negociar con una agresiva pericia. Así se habilita un supuesto derecho a cobrar cuantiosas sumas que desequilibran la balanza: “El modelo del bienestar social hace aguas pero no se olvide de hacer efectivo el cobro de su millonaria cifra”.

Una cultura del pelotazo con incalculables consecuencias para una sociedad cada vez menos sorprendida por los desmanes, descontroles y desfases económicos perpetrados por un puñado de insolidarios personajes que han realizado un pacto con el abismo a costa de vender el espiritu del desarrollo a un diablo rodeado de euros…

La Ayuda Oficial al Desarrollo decrece, regresando a niveles de inicios de siglo XXI, tras grandes avances en lo político y económico durante casi una década. ¿Qué remiendo sufrirán los Objetivos de Desarrollo del Milenio? Rercordemos que los compromisos deben verse cumplidos en el año 2015. La intuición nos lleva a pensar que se convertirá en el protocolo de Kioto (ejemplo de reiterados incumplimientos internacionales) del desarrollo humano.

Además, la sanidad se encuentra bajo la amenaza de un copago sin concretar. Como anticipo, los penisionistas ya pagan parte sus recetas al sistema sanitario. Al recibo de la presente un par de preguntas: ¿Acabarán sufragando los pacientes el alto coste de los tratamientos oncológicos y VIH/Sida? ¿Es este el futuro del bienestar construido en un pésimo presente?

Y, ¿qué pasa con la educación?… Becas mordidas por los recortes; una investigación disfrazada de utopía o un incremento de las tasas universitarias que rebajan las posibilidades de acceso a muchos para dar paso a unos pocos. Una cultura del conocimiento despreciada y depreciada por la avaricia…

Y mientras escribimos este post, la radio dedica un espacio a escuchar a personas jubiladas o viudas que explican el ingenio diario para amparar tanto a hijos como a nietos con una exigua pensión. Un innovador servicio social por mero accidente o necesidad… Desde luego, los testimonios no dejan indiferente a nadie entre tanto ‘pelotazo millonario’.