‘Una buena y una mala’

campo de refugiados de Dadaab en Kenia (África)

El panorama nos deja dos noticias: una buena y una mala. El asunto más amable lo protagoniza el Tribunal Superior de Nairobi. Esta instancia judicial ha revocado el plan del Gobierno de Kenia de cerrar el campo de refugiados de Dadaab, el mayor del mundo, porque considera inconstitucional la repatriación de quienes viven en el.

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Suma y sigue hacia el abismo

Es muy posible que las maquilas de las fábricas del textil en Marruecos no sepan, a día de hoy, que la marca Europea para la que producen prendas de ropa se han convertido en todo un referente del poderío económico. Inditex y Amancio Ortega lograban encabezar la lista de empresas y personas más ricas del planeta. Esta posición duro segundos hasta que las acciones de Bill Gates, de Microsoft, volvieron a crecer y desplazar al empresario gallego a la ‘deshonrosa’ segunda plaza: “Que pugna tan absurda cuando se tiene más de lo que necesitarían en cinco generaciones”.

Los derechos humanos se incumplen en las fábricas del textil de Marruecos que contrata Inditex y Amancio Ortega Sigue leyendo

Los corruptos en la Cooperación al Desarrollo también entran prisión

La tozuda realidad: Una realidad en la que la Organización Internacional del Trabajo (OIT) en España ha advertido de la presencia de menores de 16 y 17 años en el país que realizan trabajos peligrosos, una conclusión que extraen del hecho de que este colectivo sufre al año unos 350 accidentes leves de los que una cuarta parte son por sobreesfuerzos. Y, ¿desde cuando un país desarrollado tolera un dibujo del mercado labora así?, ¿qué compromiso social puede ofrecer un tejido empresarial es proclive a utilizar a menores en sus actividades?

El papel de la leche y los productos lácteos en la nutrición humana forma parte del trabajo de la FAO en Cooperación Internacional Sigue leyendo

¡Nos dejaremos la voz en ello!

INTRO (Programa Contraparte 17 de Abril) – Una realidad en la que España impide ejercer el derecho a voto a unas 80.000 personas con discapacidad. La inacción a nivel político, tanto en el parlamento como las sedes de los partidos, ha dejado las cosas tal y como estaban. Obviando una necesaria reforma legal para abrir el derecho a voto a aquellas personas que conviven con algún trastorno intelectual. Los legisladores marginan, en la sombra, mientras tratan de ensalzar (de palabra) el concepto de sufragio universal. Aunque queda preguntar: ¿cuáles son las dimensiones de ese universo para algunos que dirigen las formaciones políticas?

La inmigración es uno de los temas abordados en el blog referencias y el programa de radio Contraparte en Onda Cero Sigue leyendo

Engorda el estigma del VIH/Sida

Los años pasan y algunas cosas prosperan muy poco. No hay avances a la hora de admitir, de asumir, que un virus como el VIH no conoce clase social. La vieja teoría de una enfermedad de clase social baja no se sostiene ni en el papel. A día de hoy, las personas que se contagian lo hacen por mantener relaciones sexuales sin la profilaxis debida. Esa es la realidad a la que la mayoría desea dar la espalda con toda la intención: seguir manteniendo con vida una mancha indeleble.

Recordar que estamos ante el día mundial contra el Sida. Un habito cada mes de diciembre. A pesar de que la situación este estabilizada y controlada en los países desarrollados; en aquellos lugares donde no llega la medicación (el coctel combinado), la situación sigue siendo dramática. Puede que tengamos la sensación de que se trata de una enfermedad croníficada. Pero, se queda solo en eso. En una mera sensación.

El VIH/Sida sigue soportando un estigma social Sigue leyendo

El ‘handicap’ de la pobreza

Los flujos migratorios tienen dos vías principales: Una desemboca en la isla italiana de Lampedusa; en la obligada travesía que separa la orilla africana de la europea ya han perecido centenares de personas. Y otra que no acaba por empotrarse contra una cortina de litros de agua salada y lo hace contra una valla metálica de varios metros de altura, punzante y vigilada por dos Estados en las fronteras de Ceuta y Melilla. En esta última, el paisaje ha sido decorado con un lustroso campo de golf ante un escenario social y humano tan insostenible como insoportable.

La inmigración es otra forma de manifestación de la pobreza y la carencia de Derechos Humanos

Foto: Antonio Ruíz/El País

Lo más llamativo es que esta instalación deportiva fue financiada con fondos europeos, según confirma la periodista Gabriela Sánchez en su reportaje de Desalambre (eldiario.es). Se diseño con la finalidad de no perder esta línea de ayudas internacionales. Y se hizo sin pudor alguno. Sin tener presente algo tan visible como la inmigración encaramada, día sí y día también, en lo alto de la valla, convertido más en un hábito que en una excepción. Personas afectadas por la pobreza más extrema huelen, ven y oyen como la opulencia se impone ante sus vidas sin pudor alguno. Un castigo injustificable después de tanto sufrimiento en la espalda.

Qué puede llegar a pasar por la mente de un inmigrante cuando, al otro lado, la vida transcurre ajena, indiferente, a problemas vinculados con la pobreza, miseria, violencia o desigualdad social. Cuando la única preocupación es ir pasado de un hoyo a otro en el menor número de golpes. Cuando el resumen de las preocupaciones vitales de algunas personas, capaces de jugar a un deporte de élite sin reflexionar sobre las evidencias que acontecen a su alrededor, son el número del palo que van a pedir al caddie.

Miles de kilómetros recorridos en unas condiciones infrahumanas: sin agua, comida y durmiendo al intemperie. Y, a unos pocos metros de distancia, el interés por introducir una bola blanca en un pequeño agujero es la única respuesta: un recibimiento obsceno y muy poco sensible teniendo en cuenta que el Gobierno de Melilla se gasta 700.000 euros anuales en el mantenimiento de las mencionadas instalaciones deportivas.

Una imagen que confluye con la intención del gobierno de España de legislar las devoluciones en caliente a Marruecos. Es decir, cualquier persona que pise territorio español será devuelta al país africano sin tener en cuenta sus circunstancias humanas. Pisoteando los acuerdos internacionales y europeos de Derechos Humanos, la Ley de Extranjería persigue incumplir conceptos tan elementales como el derecho de asilo, acogimiento u otras opciones con la finalidad de no hacer frente al fenómeno de la inmigración con políticas más indulgentes.

La inmigración es otra forma de manifestación de la pobreza humana

Foto: José Palazón

La fotografía del campo de golf, limitando con la valla, no es más que un fiel reflejo de como se gestiona uno de los problema humanos más relevantes de todos los tiempos. Es una vergonzosa evidencia de la diferencia entre el mundo rico y el mundo pobre. Deja interpretar con claridad que no existe voluntad por abordar la situación desde una perspectiva sensible a quienes viven desfavorecidos por la carencia de los recursos más básicos. Que aquellos que soportan, cada hora de su vida, el peso del hándicap de la pobreza no tienen otra salida que seguir sumergidos en el sufrimiento crónico.

A puerta fría contra el Ébola

“No toques!”, advierte la pequeña de 3 años M’ballu Jalloh, cuando su amigo trata de dibujarla en un juego infantil. Su aprehensión revela el nivel de conciencia que incluso los niños tienen ahora sobre el Ébola en la ciudad de Kailahun, en el este de Sierra Leona, cerca de las fronteras de Guinea y Liberia.

Campaña contra el ébola en Sierra Leona

Al menos 2.455 casos de la enfermedad han sido reportados a través de Sierra Leona al 5 de octubre, lo que resulta en más de 700 muertes. M’ballu está entre los 1,5 millones de personas que han sido alcanzadas por la enfermedad a pesar de Tok Ose-a-Ose (Campaña de puerta a puerta) que septiembre, ONU Mujeres inició en Kailahun. Casi 29.000 jóvenes mujeres y hombres voluntarios – de diferentes perfiles, regiones, religiones, tribus y líneas políticas – trabajaron juntos durante tres días, dejando atrás su residencia habitual para llegar a las aldeas más remotas.

“Estoy haciendo esto por el amor de mi país, porque ninguna cantidad de dinero puede ser comparado con el riesgo que implica”, dijo la activista Jatu Kaneh. Los voluntarios comenzaban temprano, sobre las 5:30 AM, transitando caminos impracticables y, a veces, bajo fuertes lluvias. Algunos incluso tuvieron que  utilizar sus motos particulares para poder participar en la iniciativa y transportar el material preventivo: La gran mayoría se sometieron a un intensivo periodo formativo, previo, para aprender sobre la enfermedad y el papel que juegan durante la campaña.

‘Puerta a puerta’ fue un éxito al lograr alcanzar una incidencia de más del 80 por ciento de los hogares:1,5 millones de personas de Sierra Leona. También, fueron descubiertos 92 cadáveres y se lograron confirmar 130 casos de Ebola.

Uno de los sobrevivientes más jóvenes huérfanos de Ébola en Sierra Leona es la niña de 21 meses de edad Neima Kanu (alias). Toda su familia murió en el Centro de Gestión de Médicos Sin Fronteras. De los 1.423 niños de Sierra Leona que han sido afectados por el virus al 30 de septiembre de 2014, 367 se han quedado huérfanos. A menudo son rechazadas por los miembros sobrevivientes de la comunidad y la familia.

Ahora, Naciones Unidas está renovando los antiguos centros de rehabilitación utilizados durante la guerra civil del país para dar cabida a los niños huérfanos y abandonados, así como personal de enfermería que ahora están estigmatizados debido a su contacto con los pacientes.

La pócima mágica

Padecer una enfermedad en cualquier país de África no reviste una suculenta rentabilidad para los intereses de la industria farmacéutica. Lo que sí parece interesante es crear la alarma necesaria para que las regiones de Occidente, las más desarrolladas, sientan la sombra de la amenaza sobre su salud pública. Solo la posibilidad de que un virus como el Ébola cruce las fronteras supone un motivo suficiente para invertir el dinero que sea necesario, con tal de detener un desafío sanitario de imprevisibles consecuencias.

Ejemplos reales de estas características ya se vivieron con una gripe aviar cuando movilizó incontables recursos preventivos ante un incorrecto diagnóstico de la Organización Mundial de la Salud (OMS). Por aquel entonces, la alarma saltaba en las regiones de Ásia. Pero, resultó ser un negocio perfecto para la industria y sus inversores. Las acciones se revalorizaron a un nivel nunca pensado en los parques financieros.

El Ébola amenaza a África

En esta ocasión, la vacuna contra el agente vírico del Ébola no está. Y si está, es uno de esos secretos confidenciales de una empresa del sector que, de momento, no conviene desvelar. A la espera de sacar la ‘pócima mágica’ en el momento adecuado, velando más por los intereses económicos que humanos y sanitarios; cada día, mueren cientos de personas en lugares del continente negro donde el valor de la vida se encuentra devaluado, no sabe por qué razón.

Mientras tanto, el resto del mundo asume, como algo normal y hasta lógico, que un liberiano o un nigeriano fallezca ante la extensión de una epidemia por el mero hecho de residir en el epicentro de la amenaza. Con un suspiro de compasión o lamento lejano se resuelve un problema que es algo más que la clásica división entre países del norte y el sur.

La muerte del padre Miguel Pajares ha puesto de manifiesto que las enfermedades desconocen las fronteras territoriales. Y eso no deja de ser una buena fórmula para propagar el miedo y, por tanto, incentivar la investigación y el desarrollo de una futura vacuna en sector farmacéutico. Pero, lamentablemente, este planteamiento solo se suele dar cuando el problema pone en peligro la existencia de ese tercio del planeta que tiene los recursos necesarios como para sufragar la compra de vacunas.

El resto del mundo sigue empotrándose contra la incomprensión y las vallas de los pasos fronterizos como Ceuta o Melilla.

Inocencia raptada

La situación en Nigeria no puede empeorar más. A la inseguridad social, económica y política se le debe añadir un nuevo componente que tritura la esperanza de las futuras generaciones. La absoluta inestabilidad del país ofrece desgraciados y lamentables episodios que alcanzan de plano a las menores de la sociedad.

Es uno de esos hechos que sobrecoge, una y otra vez. Por más reflexiones y análisis que se hagan de la actualidad nigeriana, el camino de la razón conduce siempre al mismo vertedero de realidades: Más de doscientas niñas fueron secuestradas en una escuela de la localidad de Chibok por la milicia radical islámica Boko Haram.

Niñas de Nigeria secuestradas por una milicia radical

Pero, lo peor todavía esta por llegar. Por que aquellas que lograron recuperar la libertad, escapando de las garras de estos desalmados, sienten como su inocencia ha sido raptada en varias ocasiones. La violación y agresión sexual ha sido el único trato que recibieron en medio de un dramático e incomprensible cautiverio que también persigue secuestrar a un gobierno y a un estado, apelando al castigo emocional.

Durante estas semanas, las reacciones de repulsa y las exigencias de liberación de las menores se han repetido en diversos países con o sin poder mundial. Fotos con lemas reclamando el cese del encarcelamiento convirtió a Michelle Obama en uno de los centros de atención mediática. Su marido, el presidente de una de las mayores potencias del planeta, advirtió que el asunto del secuestro era un tema de todos. Es decir, trasladaba el problema a todos los pueblos que pertenecen a la globalización.

Pero, el tiempo pasa, y a pesar de las buenas palabras y mejores intenciones, las muchachas continúan en manos de un grupo extremista que solo ha querido mostrar su poder a través de un vídeo con una supuesta conversión religiosa (cristiana/musulmana), aprovechando esas imágenes para ofrecer la única muestra de vida de las niñas. Pero, cada minuto que pasa, aumenta el riesgo de maltrato y violación. Y el remedio para impedir este desastre humano parece estar más cerca que hace unas semanas. Aunque el final de este cruel rapto es un capítulo pendiente por escribir.

De momento, el único método pacífico conocido pasa por evitar el olvido o el silencio a golpe de indiferencia colectiva; una realidad contra la que la propia Nigeria ya está vacunada desde hace años. Las malas condiciones de vida en este país de Centroáfrica poseen una larga lista de precedentes. Considerada una de las zonas más inseguras e inestables del continente negro ha sufrido la indolencia de los países del norte y desarrollados ante una sociedad que trata de sobreponerse cada día a la pobreza y desigualdad social.

Doscientas no es solo una fría cifra sobre el mapa. Se trata de la vida de niñas sometidas a un doloroso rapto de su inocencia en medio de la nada, sin entender nada. Mientras, la radicalidad arrasa con la virginidad física y mental de adolescentes en crecimiento, las acciones reivindicativas pierden resonancia con el paso del tiempo sin que, a estas alturas, veamos cumplida la única sed de venganza: la libertad de 270 inocentes.

El orfanato del VIH

El VIH ha afectado a muchos niños

El pequeño no sabía por qué ya no estaban sus padres pero sufría las consecuencias de un virus letal. Su grado de incomprensión le despertaba, por primera vez, alguna sensación muy parecida a la ira. De la impotencia volaba con destino a una especie de odio vital sin poder evitarlo.

Sus tíos y hermanos mayores trataban de consolarle con numerosas explicaciones, lógicas, que se hacían insuficientes. Aquella minúscula mente de ocho años solo repetía que su padre y madre hacia unas semanas estaban en casa con él. De vez en cuando miraba hacia el cielo con el deseo de ver o hablar con alguno de ellos sin encontrar un mínimo sosiego a un profundo dolor. Se mostraba incapaz de dominar aquel sentimiento que mezclaba en el mismo cóctel: tristeza, rabia y melancolía.

No son pocos los niños que han experimentado los sufrimientos de la vida por el endemoniado virus de la inmuno deficiencia humana. En su mayoría, el destino les conduce a un hogar llamado orfanato. Si la familia carece de los recursos fundamentales para tutelar al niño o niña, un hospicio acabará siendo el lugar elegido para los próximos años de vida.

Zairo temía que su entorno familiar no pudiese asumir la responsabilidad de hacerse cargo de él. En muchos países de África, la cultura obliga a los cabeza de familia a responder por los suyos, sin excepciones. En caso contrario la condena social se convertiría en una pena insoportable.

El pequeño rezaba todas las noches por sus padres y, hacia un pequeño inciso, por su futuro personal. Lo hacia con intensidad, como si le fuese la vida en ello. De hecho, le iba. Pensar en vivir alejado de su aldea se había convertido en una tortura. Cada mañana buscaba la manera de ser útil para sus tíos. Solía madrugar para ir a buscar agua al regato que se encontraba ubicado a varios kilómetros de distancia.

Por las tardes, ayudaba a su tía y primos en las labores de organización de la casa. Con tan solo ocho años había entendido, a la perfección, la necesidad de refugiarse en las responsabilidades para sobrevivir.
En una pequeña aldea del Congo, hacía meses que no llovía y desesperación por el progreso de algunos frutos cultivados desesperaba a su tío y al resto de campesinos de la zona. Sin agua no hay nada. Y, en casa, había una boca más que alimentar.

Mientras tanto, el VIH seguía afectando a más personas de aquel recóndito lugar. En las últimas semanas, uno de los populares comerciantes del pueblo había empeorado a causa de las enfermedades oportunistas. Hace años que había sido diagnosticado. Pero, nada más. Se despreocupó de tomar un mínimo tratamiento que a veces llega, con cuenta gotas, gracias a la cooperación internacional.
El resto de compañeros dejan su espacio sin ocupar en señal de respeto. Una de esas ejemplares leyes que nunca pasaran por un Parlamento. Sin embargo, nadie se atreve a vulnerar, sea cual sea el motivo.

En la aldea de Luvungi, uno de los lugares más inseguros en el año 2010 para las mujeres, donde se produjeron numerosas violaciones sexuales que obligaron a Naciones Unidas a denunciar una preocupante situación, todavía cohabita con la virulenta amenaza de un extendido problema de salud pública como el SIDA. Y, a diferencia de otros países del entorno, la reducción por contagio ha sido muy deficiente a pesar de los esfuerzos empleados.

Según las últimas investigaciones de Save The Children, en el mundo, existen más de 16,6 millones de niños y niñas que se han quedado huérfanos a causa de esta enfermedad. Entre ellos, se encuentra el caso del pequeño Zairo que implora, con ímpetu, por no acabar en un frío e impersonal lugar que le recordará cada mañana, tarde y noche que le llevo hasta allí.

Pese a la adversidad, el compromiso familiar no es otro que conceder una nimia oportunidad al pequeño huérfano y sus hermanos.  Solo el futuro tiene esa exclusiva capacidad de regalar esperanza para el final de esta historia humana.

‘Papeles mojados’

La cifra de pérdidas humanas aumenta sin descanso. Las aguas que separan las puertas de Europa con África vuelven a convertirse en improvisados cementerios de inmigrantes. Lo intentos son continuos, tenaces y desesperantes. No hay tregua para uno de los principales fenómenos de nuestro presente: La inmigración y el inmigrante.
 
Madres, niños, neonatos y otros centenares de personas decidieron depositar todas sus esperanzas en un cascaron endiablado. El infierno tenía forma de barcaza, este pasado jueves, y nadie a bordo lo sabia. La tragedia de Lampedusa no hace otra cosa que evidenciar una insolidaria falta de compromiso por resolver un histórico problema global. Aunque la ceguera social crece al mismo ritmo que las desigualdades planetarias, cabe recordar que las corrientes migratorias tienen siempre una causa y unas consecuencias: la pobreza.
 
Tragedia de Lampedusa en Italia

Algunas personas fueron rescatas en la lancha de salvamento

 
El rumbo final les llevo al destino más indeseado. La mezcla de agua y sal se convirtió, para casi doscientas almas, en el último sorbo de vida antes de caer rendidos a la llamada del sueño eterno. Morir, mientras, otros miran con pasividad, desde un cómodo barco pesquero, puede resultar hasta insoportable. A puerto quedaron amarrados, primero, el valor de la humanidad. y, segundo, la obligación actuar en comisión de socorro.
Nadie fue capaz de echar un cabo, un flotador o avisar a los servicios de salvamento marítimo desde su puente de mando. Mirar y callar se convirtió en la respuesta de tres pesqueros que navegaron a escasos metros de la tragedia. “Primero yo, y luego yo”, pensarían algunos con el corazón congelado. Y no cabe duda, que estas son algunas de las secuelas que registra el maltratado Estado del Bienestar.
 
Pero, a pesar de las sinceras lágrimas de la alcaldesa de Lampedusa, Giusi Nicolini, quien declaró sollozando: “Todos estos cuerpos hablaban. Tenemos que parar esto”, las medidas adoptadas para serenar las intenciones de quienes deciden emigrar son muy, muy deficientes. Y cada vez más. Políticas ambiguas o actuaciones más económicas que humanas nos han traído hasta aquí. La pregunta tiene una clara y obstinada respuesta.
 
Recortar en Ayudas al Desarrollo o planes y programas de Cooperación  solo servirá para aumentar la saña del lamento y dolor por la perdida de un mayor número vidas humanas. Dicen que el mar expulsa a tierra todo aquello que no quiere, y este caso no iba a ser una excepción. Por desgracia, seguirán llegando ‘papeles mojados’ hasta nuestras costas por el fuerte oleaje de la insolidaridad con la realidad social de los países en África.
 
Ruta de la inmigración en Lampedusa Italia

‘Felicidad Contagiosa’

Sor Angélica, a través de su Centro de Reintegración y Desarrollo en una región recóndita del Congo, ha ayudado a transformar las vidas de más de 2.000 mujeres y niñas que han sido obligadas a abandonar sus hogares, sufriendo abusos, principalmente por el LRA, un grupo rebelde originario de Uganda.

Muchas de las personas a las que ayuda cuentan, con lamento, historias de secuestros, trabajos forzados, palizas, asesinatos, violaciones y otras vejaciones contra los derechos humanos.

Su enfoque principal es trabajar en la recuperación del trauma y el daño padecido. Además de los abusos que sufren las mujeres y niñas más vulnerables, a menudo, son condenadas al ostracismo por sus propias familias y comunidades a causa de su terrible experiencia.

“Se requiere una especial atención para ayudarles a sanar y para recoger los pedazos de sus vidas”, dice la Hermana Angélica, quien capacita a las personas para que aprendan un oficio e inicien un pequeño negocio o regresen a la escuela.

Esta religiosa se desplaza por las comunidades y pueblos en una bicicleta, como medio de transporte más habitual, transmitiendo siempre una felicidad contagiosa a todos los presentes. Con una sonrisa indeleble practica una solidaridad como devota del desarrollo y dignidad social.

La monja congoleña acaba de ser reconocida por Naciones Unidas con el Premio Nansen 2013 para los Refugiados. Vivió como una desplazada por la violencia, en 2009, cuando vivía en la ciudad de Dungu, en la provincia de Oriental. Ella conoce la profundidad del dolor de huir de casa con lo puesto .

Son, en parte, los motivos que impulsan a esta religiosa a trabajar día a día “para llegar a todas las personas en situación de riesgo social y humano”.