Son incontables los frentes que, a nivel social, tiene pendientes la política española. Dejamos atrás unas elecciones presidenciales en las que la demanda de cambio ha quedado clara. De hecho, se ha producido en una proporción desconocida. Pero, el nuevo tiempo: ¿concederá o restará cabida a políticas de solidaridad?
Desahucio de los Derechos Humanos
Los derechos humanos son una de las cuentas pendientes de muchos estados tanto ricos como pobres. Da igual el nivel de desarrollo que pueda tener. El incumplimiento es constante en muchos aspectos. En el caso de la Unión Europea, los últimos tiempos ha dejado al trasluz la apuesta por una política de reforzar o construir fronteras dejando en un segundo terminó la acogida de refugiados procedentes de la guerra de siria.
Señores jugando a la guerra
La islamofobia ha venido para quedarse tras los últimos atentados de París y Túnez. Un problema social que no es nuevo aunque experimente un potente crecimiento en el conjunto de la Unión Europea. Desde hace unas semanas, ser creyente o seguidor del Islam está estigmatizado. Siempre lo estuvo. Pero, ahora, aún más.
‘La baja política multiverbal’
La única reflexión que le faltó por pronunciar al presidente del PP de Cataluña, Xabier García Albiol, fue aquello de que “la principal causa de la pobreza es que la gente tiene muchos hijos”. Y, a renglón seguido, añadir que: “bajo un recio control del Estado, la planificación familiar podría ser una formula formidable para mejorar la situación de los pueblos que padecen una asfixiante carencia de recursos básicos”. En este supuesto caso, solo habría un inconveniente llamado China: su ejemplo y pésima experiencia invalidaría tal postulado, de forma automática.
¡La ‘fiesta’ del drama continuará!
¿Quién puede soportar más?
Emerge una estrategia nacional de personas sin hogar en España. Una iniciativa del gobierno saliente que llega con la legislatura finalizada y un presupuesto para 2016 con prioridades económicas alejadas de esta gran problemática social. Quizás, una de las más agudas de los últimos tiempos pero no para el Estado.
