Error imperdonable

Greta Thunberg en una manifestación por la emergencia del clima

ONU/Manuel Elias

Seguimos creyendo que los recursos son ilimitados. Tenemos la convicción de que las cosas no son finitas. Consideramos que la tierra es ese lugar donde residimos y podemos adaptar a nuestro antojo, en función de nuestras necesidades y caprichos. Así somos. Así nos comportamos. En algunas ocasiones, la prepotencia se convierte en la bandera preferida. En otras, suena con fuerza el himno de la indiferencia ante el requisito de respetar un tácito acuerdo adquirido, al llegar, de preservar el planeta: “debíamos entregarlo en condiciones similares a como fue recibido”. Pero, no cumpliremos. De eso sí estamos más que seguros. Insistimos en ello cada día con nocivas y lesivas acciones para la buena salud del medio ambiente. Sigue leyendo