Objetores de la insolidaridad

La cartilla de inmigrante ya no incluye una atención sanitaria básica sustentada con medios públicos. Este gran mordisco a la supuesta universalidad del sistema recibe la comprensión y admisión de aquellos/as que justifican todo en una crisis que ha puesto al descubierto la extremada delgadez de ciertos valores sociales.

La expulsión o deportación del territorio de seres humanos, con o sin familia, es una escena que algunos estómagos son capaces de digerir como si se tratase de una suculenta cena de verano… Las últimas medidas en política social y sanitaria del gobierno español caminan, con un inesperado ánimo nacionalista, hacia la segregación de dos mundos: “El que puede y no puede pedir cita gratuita para una revisión por una posible amenaza para su salud”.

Curación o tratamiento de una dolencia que, a día de hoy, solo ha quedado a expensas de poseer una bonita combinación de números plasmados en un pasaporte o DNI. Y, en el mejor de los casos, la existencia de un contrato laboral se convierte en ese mágico salvoconducto que conduce a la consulta del médico.

Sin embargo, la negativa llega cuando se carece de alguno de estos tres aspectos mencionados… Una problemática convertida en un maquiavélico mecanismo disuasorio contra los temidos “efecto llamada”.

Una vocación inquebrantable de la solidaridad sanitaria que, poco a poco, se evapora como el buen sueño irrecuperable. “No habrá atención para los inmigrantes que no tengan regularizada la situación en el país”. Con esta serie de declaraciones, la ministra de sanidad da por rotas unas óptimas relaciones con los que decidían probar suerte a miles de kilómetros de sus profundas raíces.

Más bien, la medida parece que carga contra el eslabón más débil de la cadena. Nada o casi nada se dice de los ciudadanos comunitarios que se beneficiaron del denominado ‘Turismo Sanitario’, fomentando la inviabilidad del sistema público español. En esta habitual práctica es donde realmente reside el mayor abuso que ahora pagaran todos: Inmigrantes y Extranjeros responsables con los hospitalarios recursos de la tierra que los acogió en algún momento.

Dada esta disyuntiva, el colectivo médico ha anunciado su pretensión de ejercer la profesión desde una perspectiva humana, que no política. Por ello, más de un millar de profesionales secundan la posibilidad de respaldar en sus consultas la brillante iniciativa de la  Sociedad Española de Medicina de Familia y Comunitaria. La campaña organizada bajo el lema “Atendemos a personas, no asegurados” parece estar calando muy hondo en todos los rincones de los centros de salud.

Tanto es así que, por el momento, más de mil facultativos han confirmado su disposición de omitir la normativa administrativa acogiéndose a la objeción de conciencia contra una regulada insolidaridad.

Primera ‘legislatura’ para Agareso

Han pasado cuatro años y la sensación de escasa contribución al desarrollo es crónica.  Todas las inversiones en recursos humanos, materiales y técnicos son insuficientes ante una insaciable demanda de necesidades sociales y humanas. Aquel siete de mayo de 2008, una larga lista de nombres, fieles al compromiso, estampó la firma sobre un documento fundacional para dar vida a la ONGD Agareso Reporteros Galegos Solidarios – en el despacho de abogados del generoso Jorge Paladino, ubicado en la ciudad de Pontevedra.

Desde entonces, los esfuerzos no fueron pocos para mantenerse en una línea de continuo crecimiento sin sufrir serios desvanecimientos. Hubo que nadar contracorriente en un periodo de incipiente crisis, agravada con el paso de los años. Se puede decir que el nacimiento del colectivo acompasó los primeros signos de un frenazo económico que ha se dejado notar en todos los sentidos…

 El segundo sector con mayor destrucción de empleo, según datos oficiales, se acabó convirtiendo en objetivo prioritario de una iniciativa vinculada al voluntariado y solidaridad con la irrenunciable convicción de cumplir con los principios más elementales del periodismo, y mejorar así una deteriorada imagen de la profesión, tan dañada por los intereses políticos y mercantilistas de las empresas de comunicación.

La experiencia desembocó en un proyecto de modestos aunque efectivos resultados. Nunca han faltado las ambiciones de instalarse en la consolidación y convertir a la comunicación en una reconocida herramienta de desarrollo: “Un bonito axioma en estado espera”

Afortunadamente, algunos pasos han convertido sus huellas en importantes precedentes en la forma de entender y practicar un oficio entregado, por completo, a la visibilización y sensibilización de la lucha contra la pobreza, defensa de los Derechos Humanos o Ayuda Oficial al Desarrollo.

Otra cosa, bien diferente, ha sido el nivel de permeabilidad que el concepto de Comunicación para el Desarrollo (CpD) ha obtenido en el seno de las ONG´s y organizaciones e instituciones sociales. ¿Aislados o incomprendidos? o ¿las dos cosas?

En principio, tan solo se logró visualizar un proyecto integrado por comunicadores profesionales como ‘una mera tabla de salvamento’ para los departamentos o áreas de comunicación de las organizaciones. Una percepción todavía asentada en el imaginario colectivo. Una extendida idea  de otorgar el derecho a ocupar el espacio natural, sin extralimitarse, con la única misión de producir reportajes para publicarlos en los principales medios por una supuesta influencia, al entender que trabajar en las redacciones de periódicos, radios o televisiones es una ‘ideal’ condición de privilegio.

Transcurridos varios años, cuatro para ser exactos, demostrar que Agareso es algo más que un cómodo vehículo para llegar a la opinión pública con “las virtudes de mis acciones o mis proyectos” se ha convertido en una auténtica obsesión. Programas integrales de CpD en centros penitenciarios como A Lama, con una emisora de radio en servicio a nivel interno; capacitación de personas con discapacidad en habilidades comunicativas o talleres de radio con enfoque medioambiental en comunidades del Bajo Lempa (El Salvador)  avalan la teoría de la que ONGD de reporteros garantiza una utilidad social.

El determinante esfuerzo de un centenar de voluntarios/socios, colaboradores, corresponsales en países de Latinoamérica y África ha logrado posicionar una vocación solidaria en un territorio propio de legitimidad en el campo de la acción social, cooperación, comunicación y desarrollo…

En el pasado reciente, las oportunidades de intervención y participación en los procesos  de cooperación internacional han abierto las puertas a los representantes de la comunicación en escenarios tan dispares como Galicia, España, Marruecos, Campos de Refugiados Saharuis, Ecuador, Golfo de Fonseca (El Salvaldor, Nicaragua y Honduras), Ucrania, Repubica Dominicana, Guatemala, Perú, México, Palestina/Israel, Cabo Verde o Guinea Bissau, entre otros lugares.

La organización Agareso acaba de cumplir el tiempo estipulado para una legislatura. Y lo ha hecho con demostrada capacidad de resistencia ante las complejidades de sobrevivir de los ideales del compromiso en tiempos de crisis. Pero, esta clase de travesias generan un débito impagable. Por ello, solo queda reconocer una eterna deuda con cada uno de los miembros que componen la red de reporteros y mantener intacta la ilusión del “primer amor” (Cita del maestro Xosé Cuns en su ponencia de la primera convención celebarada en A Lanzada – O Grove 2008).

Tampoco podemos olvidar a las personas que, en su decisión de subir y bajar a lo largo del complicado trayecto, aportaron riqueza personal, talento y una edificante profesionalidad a un proyecto con inquebrantables deseos de sumar un mayor número de legislaturas en su historia.

El paso del tiempo juzgará si la creación de  la ONGD Agareso fue o no una idea interesante; una organización necesaria o prescindible. ¿Beneficiosa o infructuosa a nivel social?…. Si corren buenos tiempos o no para “ser un fiel aliado con la esperanza del futuro”.

Toneladas de injusticia

Video blog – El abundante número de toneladas de medicinas desperdiciadas al contendor de reciclaje forma parte de una conducta carente de solidaridad con los pueblos y sociedades sometidas al infortunio  de la imposibilidad de acceder a unos servicios sanitarios básicos.  Nos desahacemos de fármacos una incorrecta cultura de consumo y, en ocasiones, una mala planificación de las terapias recomendadas para curar una dolencia o enfermedad.

Esto desentona con la realidad que viven en otros lugares donde la Malaria o VIH/Sida se ceban con millares de personas que ven imposibilitado el derecho a recibir una atención médica. Sobre todo este desequilibrio reflexionamos en #Referencias.      

Varias antítesis en el presente

Los fluidos informativos son notables en un caso y en otro no. Resulta curioso que los intereses económicos sigan solapando sin apenas respuesta a los sociales y humanos. Antes de ser noticia de primera o segunda categoría se hace imprescindible revisar el volumen de la cartera de una sociedad o comunidad.

La antítesis está golpeando en nuestro presente. No es necesario practicar grandes viajes al futuro o al pasado. Estos días una petrolera española ha sido expropiada por el gobierno argentino. Una decisión con una resonancia mediática casi ensordecedora. “Es posible que, a este nivel, acabemos acudiendo al otorrino con un cierto nivel de saturación auditiva”.

Las horas no llegan para analizar un cambio de fronteras en el mapa económico español y argentino. Relaciones internacionales amenazadas, inversiones cuestionadas y unos países hermanos ahora enfrentados, pero obligados a convivir en la misma casa del comercio internacional.

Mientras, en otro continente, la vida transcurre sometida a un silencio informativo. Bajo un golpe de Estado (uno más) que padece la sociedad de Guinea Bissau, los militares vuelven a faltar el respeto y consideración a una vulnerable e inestable democracia. La antítesis del presente vuelve a presentarse al cotejar las humanas ambiciones de un país africano: Abandonar la pobreza, la falta de desarrollo o las continuas incertidumbres de futuro para las nuevas generaciones. “No es mucho pedir”.

 

Una sociedad sometida a imperativos de muy diversa naturaleza no forma parte de la agenda informativa por su falta de músculo económico. Denunciar como las fuerzas militares decapitan un modelo de convivencia no es suficiente argumento como para anteponer una historia informativa con otra.

Vivir rodeado de armas y casacas militares por mera imposición se convierten, en contraste con otros contenidos informativos, en breves reseñas  por qué lo humano no vende, no interesa, no es importante: Otra antítesis más a nuestra propia biología como especie.

(Amnistía Internacional detecta los primeros incumplimientos de los Derechos Humanos protagonizados por el ejercito en Guinea Bissau) 

El exponente del decrecimiento

FOESSA confirma que la tasa de pobreza en España (21,8%) es una de las más elevadas de la Unión Europea. Ya lo hemos logrado a base de insistir: “los pobres son más pobres”. Se detecta una disminución en el umbral de pobreza que redujo el nivel de renta en 200 euros. Hemos pasado de los 8.000 euros (2009) a los 7.800 (2010).

Seguimos añadiendo datos preocupantes con un incremento de la exclusión social, ya que en 2010 afectaba a 11.675.000 personas estaban en riesgo de pobreza en España, es decir, la cuarta parte de la población (25,5%).

La precariedad de la calidad de vida también se ve confirmada por el incremento de personas atendidas en los servicios de Acogida de Cáritas, que pasaron de 400.000 en 2007a 950.000 en 2010.

El derecho al empleo es un derecho básico en clara decadencia. Los parados juveniles, los de larga duración y el desempleo femenino crecen con paso firme a datos hacia un retroceso social catastrófico. Preocupante es el caso de los denominados  “trabajadores pobres”, es decir personas que, aunque tiene empleo, están por debajo del umbral de la pobreza relativa. En España, hay 940.000 personas en esa situación, en condiciones de privación severa de desarrollo personal y colectiva.

Las distancia entre los universos de la pobreza y la riqueza continúan abriendo más la herida de la desigualdad. Sobre terreno tropezamos con numerosos ejemplos: Cruz Roja en la provincia de Pontevedra ha reorientado sus acciones priorizando en paliar antes que prevenir las duras consecuencias que la crisis económica provoca en incontables familias.

La estampa del desempleo en familia y la deficiencia de recursos comienzan a ser una constante que, lejos de decrecer, aumenta sin mecanismos que logren neutralizar una ‘bofetada’ diaria.

Los comedores sociales aumentan en un 20% el número de comensales que, cada jornada, se sientan a una mesa servida por la solidaridad alimenticia. Casualmente, el mismo porcentaje mencionado es el que, en el año 2011, fija el recorte efectivo de la Ayuda Oficial al Desarrollo (AOD).

Da la sensación de que no existe una solución efectiva y equilibrada a medio plazo. En una espiral de desesperación, cada mañana recuperamos los problemas sociales con los que nos hemos acostado, por mucho que algunos desde las administraciones piensen que el paso de las noches es útil para borrar de la realidad cotidiana aquello que resulta “muy incomodo para gobernar”…

El exponente del decrecimiento multiplica de forma imparable hacia el infinito. Un desgraciado laberinto en el que muchos pueblos y sociedades llevan sumergidos desde hace décadas por factores de muy diversa condición y naturaleza. Ahora que la pobreza se instala con crudeza en nuestra realidad, y con previsión de hacerlo por un largo espacio de tiempo, estamos obligados a corregir una absurda teoría colectiva que situaba la principal amenaza global en el escenario de otras personas con las que podíamos o no solidarizarnos con ellas en la distancia.

Pero, admitir que han fallado las coordenadas del GPS es comenzar a reconocer que hemos infravalorado un grave problema humano por mero etnocentrísmo. Otra cuestión bien distinta es armar una solución que dé respuesta a las necesidades de una lucha real contra las causas y consecuencias de la probreza, tanto en el sur como en el norte…

El alcalde de las capacidades

Domingos Dosil quiso cerrar su ciclo vital siendo fiel a la homonimia de su nombre. Se marchó un domingo para formar parte de las inmortales referencias en los avances más progresistas que ha experimentado el universo de la discapacidad en Galicia.

Fundo con un sacrificio impagable la Confederación Galega de Persoas con Discapacidade (COGAMI). Tuvo la capacidad de aplicar las virtudes de la política, bien entendida, a la conformación de una red, sumergida en continuos desencuentros ante la imposibilidad de armonizar y canalizar las reivindicaciones de las personas con discapacidad.

Desde la ría de Muros y Noia, lograba alcanzar un nivel de inspiración social que le empujo a tejer una malla de asociaciones que representasen las múltiples realidades del ámbito de la discapacidad. Solo era cuestión de emplear con elevada capacidad una conciliación de micro realidades dentro de una gran realidad social.

El infatigable trabajo no ofreció resultados de forma inminente. Como suele ser habitual en los grandes proyectos “los primeros avances se hacen esperar para desesperación de sus fundadores o creadores”. Haciendo gala de una elevada paciencia, mucha paciencia, y habilitando la mente para hacer un buen uso de la inteligencia, recorrió un largo camino escogiendo las carreteras secundarias. Consideraba que, en este proyecto social, había espacio para todo y para todos/as.

La percepción colectiva de vivir en la misma residencia con una discapacidad comenzó a mudar de piel hacia posiciones y visiones más integradoras. Fue una talla labrada a conciencia con una inalterable abnegación. Estimó forzoso invertir el tesón necesario para no abandonar el objetivo de levantar uno de los pilares del Bienestar Social, a base de inyectarle cada mañana una cantidad de hormigón.

Recién cumplida la mayoría de edad, una mala brazada en la playa le sentó en una silla de ruedas para toda la vida. A pesar de la severa limitación, entendió que afrontar una paraplejia no era sinónimo de sumergirse en las profundidades de la exclusión social. Luchó y consiguió convencer a una sociedad ‘en pañales’ que la discapacidad no es más que una circunstancia más de la vida.

Las acciones por visibilizar, y no solo visibilizar sino también sensibilizar a personas con capacidad de decisión en las administraciones públicas desembocó en una conversión en las formas de gestionar los servicios sociales , por aquel entonces muy hermanados con el criterio asistencialista. 

No prescindió de lo andado, aunque se esforzó por modificar algunos itinerarios en el mapa social que, hoy en día, han sido asumidos y absorbidos por nuestro modelo de convivencia. Dosil fue un fiel creyente  en la política y sus beneficiosas consecuencias. Tanto es así que acabo siendo alcalde de su villa natal. Otro nuevo golpe a la normalización de la discapacidad.

Derribo los muros desde Muros de las conciencias más intolerantes e inflexibles. Por el camino dejo a voces que buscaba su desaliento y desmoralización. Pero, como buen estratega, dosificó todos los esfuerzos a disposición para gobernar como ‘un  alcalde de las capacidades’.

Un refrigerador para las vacunas sociales

El terrible escondite del cartel de cartón arrugado y escrito con una caligrafía irregular, expuesto en plena calle, es una de las tantas consecuencias de un mal trato al Estado del Bienestar. Utilizar este envidiable sistema para medrar individualmente y acumular los máximos recursos económicos y materiales posibles, ¿no se sabe muy bien para qué?, es una epidemia sin terapia de choque conocida hasta el momento.

Hacer un uso perverso de un modelo que garantiza necesidades tan básicas para el desarrollo individual y colectivo como la sanidad, educación o servicios sociales no tiene una justificación posible en el mercado de la excusas… El hermoso criterio de humanizar una sociedad comienza a caminar hacia el abismo. A ese lugar donde no se ve el final del precipicio porque “esta todo muy oscuro”.

Al contrario que el pasado, muy fecundo para sementar los campos de las ideas con los derechos humanos como base de cualquier estilo de convivencia, el presente convive esclavizado a unos indicadores económicos y financieros. Últimamente, se le ha visto soportando una  molesta etiqueta en el cuello con los altos precios  que supone  viajar a los distritos de la justicia social o igualdad de oportunidades .

En cuestión de pocos años “las buenas se han convertido en malas ideas”. Nada tiene sentido porque de inmediato sale con depurada entonación la palabra ‘recorte’. Ese gran compañero de aventuras e inseparable amigo de la ‘crisis’ que también está omnipresente en todos los espacios y acciones: “Convertida en la incisiva canción que a fuerza de escucharla, hasta aburrir, pasa a formar parte de la discoteca particular de uno/a”.

Toda una acepción lingüística que jamás registró una aplicación tan masiva. Tanto es así que en las taquillas ya no se despachan más bonos para conjugar el verbo. Entre políticos, economistas y oportunistas el stock ha quedado desabastecido con tanta demanda. “Es uno de los atajos más rápidos para no tener que armar un argumento documentado y creíble ante la sociedad. Un mundo de mediocres facilidades”.

Detrás de esta palabra encontramos agazapados, muy acomodados, a los responsables de una crisis que adolece de ‘muchas cosas’, de los consabidos valores tales como: Solidaridad, justicia o igualdad. Conceptos básicos cuestionados desde hace varios años por su escasa rentabilidad monetaria; una práctica de moda que crece en la misma proporción que lo hace la deficiencia de recursos en países desarrollados y en vías de desarrollo.

La manifestación de la pobreza ya nos tiene acostumbrados a presentar múltiples máscaras. Pero, sus secuelas no. Los daños directos son análogos, con independencia del contexto, al modelo social o cultural. Puede ser más o menos lesiva en función del lugar donde se produzca. Si bien, queda claro que “ser pobre ‘tritura’ cualquier derecho como ser humano con pretensiones de desarrollar una vida en unas condiciones de dignidad, igualdad y justicia social”.

Estrellarse con un muro compuesto por 1.000 millones de personas (Informe Mundial sobre Desastres 2011- Hambre y malnutrición) que sufren inanición, desnutrición infantil o la ausencia integral de recursos básicos y sanitarios hace el mismo daño que estamparse contra la estéril denuncia de los continuos recortes y especulación que lo provocan…

Y la profundidad del dolor aumenta al conocer que algunas de las fórmulas paliativas se centran en someter a una estricta dieta a aquellas áreas de la administración central y autonómica que puedan generar una ‘debilidad política’ hasta el punto de caer en algo tan impropio como la práctica de la solidaridad.

Es el caso de la Secretaria de Estado de Cooperación que ha sido alcanzada por un especie de medida de castidad económica. No pueden existir deslices para mejorar la condiciones de vida de otras personas que residen en el interior de unas fronteras atenazadas por un deficiente capacidad de desarrollo básico… Son postulados bajo sospecha.

Esta supresión en las políticas centrales situa peligrosamente las coordenadas precisas en la brujula para que comunidades autonómas, diputaciónes y ayuntamientos firmen el divorcio con el cumplimiento del artículo 2 (Ley 23/1998, de 7 de julio, de Cooperación Internacional para el Desarrollo) en el que se contempla un compromiso de desarrollo humano a nivel global y la promoción de una distribución equitativa de la riqueza.

Con el 0,7% disfrazado de pantomima política, todo parece indicar que el incumplimiento legal va a ser inevitable a la hora de responder con Ayuda Oficial para el Desarrollo (AOD) ante el reto de los Objetivos de Desarrollo del Milenio (ODM) programados para el año 2015.

Por el momento, la Secretaría de Estado de Cooperación ya ha sido rebajada de rango en la composición del nuevo gobierno español. Al parecer, luchar contra la pobreza tiene estas consecuencias: “A uno, le reiteran las condecoraciones por incomodo e inadaptado a los tiempos”.

Ahora, la Tasa Tobín (ITF) es otra de las tesis cuestionadas en su eficiencia. Algunos mandatarios europeos, contrarios a esta medida, argumentan que “la pobreza no es una cuestión de distribución y si de producción”. De ahí, la desaprobación de esta serie de ‘seudo arancel’ para impulsar el desarrollo social en países y contextos abandonados por las oportunidades.

Poco a poco, los escultores de la insolidaridad, con una moldeada sonrisa en las ruedas de prensa, no solo anuncian una dieta para el Estado del Bienestar Social (EB) sino que las otras bases teóricas de lucha contra la desigualdad y pobreza son inhabilitadas antes de probar su eficiencia real. Es algo similar a contar con una relación de vacunas y esconderlas en el refrigerador del laboratorio social más recondito del mundo…

La ‘prima de riesgo’ de los #Programas 20N

Es una jornada de reflexión en la existe la sensación política de que “todo está muy claro en España. Albergamos la incertidumbre de que esto sea positivo para una democracia”. Tal y como marca la legislación actual es un día destinado a meditar, pensar y calcular las consecuencias de un voto. La orientación del mismo se presupone que está basada en un previo ejercicio de contraste de programas electorales presentados por las formaciones políticas que pretenden representar las inquietudes y necesidades de la ciudadanía.

Resulta curioso que las primeras líneas de este post se deslicen de forma incauta por un idealismo sospechoso. Eso sí, nadie duda de los honestos inicios y propósitos de un partido político, colmados de ideas y visión colectiva. Pero, la evolución natural acaba por perder las coordenadas iniciales y navegar a la deriva alejado de la realidad cotidiana. Los denominados asesores, a los que nunca les ponemos cara, cumplen con su misión de dibujar un contexto a conveniencia del político de turno que suele estar más lejos que cerca de los problemas y necesidades colectivas.

Improvisada reivindicación

En un arrebato de desconocida responsabilidad hemos revisado algunas propuestas electorales centradas en la Política Social y Ayuda al Desarrollo, incluidas en los diferentes programas. Labor que ha sido factible gracias a la dedicación, vocación pedagógica y sencillez del conocido como ‘Colectivo #Programas’. Este grupo de politólogos nos concede la oportunidad de profundizar en las bases de cada partido, a disposición del elector en la mesa electoral correspondiente, sin estar obligados a rebuscar en la red o en cada sede local con la consiguiente inversión de tiempo.

Una iniciativa que, por un lado, valoriza el oficio de los analistas profesionales de la política y, por otro, abre la puerta de la accesibilidad al mapa electoral a todos los interesados en depositar la papeleta en la urna con el máximo criterio. Bien es cierto que, con el histórico avance de las tecnologías y la aplicación de herramientas 2.0, los partidos se han visto en la encrucijada de implementar medidas de reciclaje virtuales en estilos, formas y perspectivas antes de presentar su ideario a la sociedad. De ahí que, a día de hoy, los documentos que contienen los programas son ‘de facto’ ese elemento de consulta antes de optar por una u otra papeleta.

No obstante, un blog #Programa 20N trasformado en fuente de consulta, hasta la fecha, para miles de personas es una inteligente forma de reivindicar la accesibilidad, facilidad e interés real del ciudadano por conocer “quién y qué promueve”. Ahora bien, la revisión personal efectuada en diversos programas sobre las acciones previstas en el apartado de políticas sociales nos ha llevado a transitar por un largo pasillo con la mayoría de las puertas cerradas o semi cerradas.

La política social muestra un excesivo cansancio de ser usada, en cada mitín o discurso, como el reclamo de una buena oferta de la que se ignora la letra pequeña. Los principales pilares del Bienestar Social (Empleo, Sanidad, Educación, Protección y Servicios Sociales) son reflejados por casi todos los partidos con evidentes visiones diferentes, aunque con un punto común en todas las opciones: Cualquier posible acción o avance queda supeditada a la situación económica de los próximos años.

Un 20 de noviembre de 2011 que parece ocultar una elevada prima de riesgo para la práctica de las políticas sociales y justificar así el irreparable destierro del compromiso solidario a la isla del olvido.

Capacitada para ser madre…

El otoño se comporta con pereza y no desea aparecer hasta bien entrado el mes de octubre. Por eso, el buen tiempo se impone con amabilidad y preside todos los rincones en esta moratoria veraniega. La mayoría opta por no portar más que las prendas imprescindibles de ropa.

Es domingo y las caras de relajación son habituales entre los que deciden pasear a mediodía, después de jactarse de no haber madrugadado por un día… En todos los cruces de caminos la percepción es la misma.

Un carrito, una bicicleta, una pelota, un muñeco como fiel compañero o un grito de emoción infantil decoran el paisaje visual y sonoro de un parque con espacios de esparcimiento, especialmente, dedicados a dos generaciones situadas en los dos extremos de la vida: Las futuras y las veteranas. La convivencia es multigeneracional. Abuelos, padres e hijos disfrutan del único día festivo de esa semana.

Como es tradición, los parques infantiles registran esos curiosos ‘picos’ de masificación en días tan señalados: El tobogan y los columpios son los preferidos por niños y niñas que esperan con impaciencia su oportunidad, y miran con cierta envidia a aquellos que llegaron antes.

La postal dibujada podría representar la vida cotidiana y familiar de cualquier pueblo, villa o ciudad del mundo, con independencia de la lengua, cultura, raza o religión. Las posibilidades de recorrer el planeta y topar con esa escena dominguera son muy elevadas. Pero, no necesitamos viajar demasiados kilómetros para coincidir con un generalizado domingo en familia. Nos encontramos en el ayuntamiento coruñes de Arteixo, donde algunos brujos dedicados al fútbol han pasado a la historia de este deporte rey: Arsenio Iglesias es el mejor ejemplo de ello.

De repente, la atención se deteniene con admiración en una madre jugando con su pequeño, el cual agarra con pasión un balón mal inflado. Lo escucha con esa ternura que solo las madres son capaces de fabricar de modo innato: “El intangible cordón materno/filial se manifiesta con hechos”.

A una corta distancia, el padre celebra la hermosa relación de ambos refugiado en la discrección del silencio. Camina atrasado un par de metros. Se esmera en empujar con la máxima suavidad una silla de ruedas. Logra que la moderación también forme parte de la incercia… La naturalidad se convierte en una inseparable estela al paso de esta familia.

Al ingresar en uno de los espacios destinados al juego infantil, el niño es advertido que está obligado a respetar el turno de sus compañeros/as. Se desprende con rápidez de tal responsabilidad asintiendo con la cabeza y soltando el balón con un involuntario desaire ante los pies de una inconforme madre; quien solicita la maxima tranquilidad en sus incontrolados aspavientos.

Transcurrieron cerca de treinta minutos hasta que el paseo alrededor de un estanque nos condujo al mismo punto donde haíamos dejado la mirada social más acentuada de aquella jornada. El pequeño abandona a prisa el parque por regalarle un beso en la mejilla a su madre. Posteriormente, le susurra al oído y sonrien, de nuevo, mirandose mutuamente a los ojos: “Solo ellos dos saben cual es el ignoto secreto de su felicidad”.

La ternura se acababa de presentar despeinada y sin arreglar demasiado en esa mañana, casi tarde, de domingo. Prefería la frescura y naturalidad, al maquillaje y el traje recien planchado para una ocasión, en la que no hizo falta valerse de la aplicación de leyes, vinculadas a la discapacidad (Liondau o Autonomía Personal y Atención a la Dependencia), para conocer una nueva expresión de la integración normalizada, gracias a la serena reivindicación de una madre capacitada

El compromiso de las ‘Cinco W’ en la lucha contra la pobreza

La manifestación de la pobreza no es algo uniforme o lineal que permita activar un protocolo de diagnóstico convencional. Esta es sería una visión muy excasa de perspectiva real. Ser pobre no significa, necesariamente, carecer de bienes materiales que faciliten las condiciones de vida.

Afortunadamente, la profesionalización y tecnificación de las Acciones Sociales, Ayuda Humanitaria o Cooperación al Desarrollo han acabado desautorizando la clásica fotografía del imaginario popular sobre un único tipo de pobreza. Los denominados actores sociales han resutado clave para iniciar el trabado camino de la sensibilización y advertir de la necesidad de un compromiso permanente y no aislado.

Ejemplo de ello es que, estos días, se celebra una Semana Galega Contra la Pobreza para denunciar los continuos recortes que las administraciones públicas osan a aplicar, con descarada impunidad moral, en sus presupuestos anuales. Un objetivo como el 0,7% del PIB ha pasado del color al blanco y negro, en cuestión de meses. La desdicha ajena ha sido borrada de la agenda política sin pudor alguno.

Satisface saber que, hoy en día, cuando se conversa sobre algo tan inhumano como la pobreza se hace desde un plano global y multidisciplinar. Es decir, la gente es capaz de discernir, a través de mecanismos muy personales, la existencia de diferentes clases de pobreza.

Evidentemente, la empatía es, inicialmente, mayor cuando la necesidad presentada forma parte del conjunto de las básicas: Comer, beber y vivir. Pero, los interiorizados pilares del bienestar (Educación, Sanidad y Servicios Sociales) no se han convertido en ese avaricioso tesoro  que “nunca compartiríamos”. Todo lo contrario, la idea principal de establecer un lazo solidario con una comunidad o sociedad, en innegables apuros, pasa por importar un modelo eficiente que imprima una mejora en la calidad de vida de las personas.

Esta teoría queda refrendada tras el minucioso informe elaborado y publicado por expertos de la Universidad de Vigo sobre el “Conocimiento y actitudes de los ciudadanos gallegos ante la política de cooperación y ayuda para el desarrollo”.

Los datos no engañan y deberían hacer reconsiderar a la clase política su cerrazón por huir de las líneas, programas o proyectos de solidaridad internacional.

Al parecer, la sociedad declara estar más preocupada por las consencuencias que la pobreza genera en otros semejantes que por la propia crisis económica. A este dato, también se añade un mismo o parecido sentimiento por los irreparables daños que los conflictos bélicos llevan aparejados a nivel humanitario y social.

Asismismo, la generosidad manifestada nos lleva a un campo incomodo para las actuales posiciones  políticas en la lucha contra la pobreza. Una gran mayoría considera que la reorientación de las partidas presupuestarias no debería tener afección en los capítulos destinados a esta cuestión. A partir de ahora, ¿qué lectura política tendremos que digerir?, ¿seremos espectadores de la máxima indiferencia ante una informe académico avalado?

Los entrevistados en el estudio confiesan tener una alta confíanza en la labor de los actores sociales y las ONG´s, aunque la ignorancia del mapa de organizaciones sociales es muy alto. “Pocos serían capaces de mencionar una referencia”.

En este sentido, una importante mayoría califica de ineficaces las políticas y estrategias de sensibilización promovidas desde las administraciones y el propio sector con recursos muy modestos.

Es uno de los aspectos cuestionados, a tenor de los esfuerzos invertidos en despertar una cierta sensibilidad social. Al parecer, la demanda por una comunicación periodística de calidad se hace cada más urgente con la finalidad de optimizar y mejorar el grado de conocimiento de: ¿qué?, ¿quien?, ¿cómo?, ¿cuando?, ¿por qué? y ¿donde somos solidarios?

Por tanto, un nuevo trabajo sociológico situa como una prioridad que las conocidas ‘Cinco W’, puestas en práctica por profesionales especializados, se conviertan en un reconocido y comprometido elemento de lucha contra la pobreza social e informativa.

Una cartilla de racionamiento para la Cooperación al Desarrollo

Cooperar es un concepto muy amplio que, en la práctica, puede albergar intereses tan honorables como perversos. Es difícil creer que detrás de las acciones, planes o proyectos no existe una invisible línea paralela que esconde otros objetivos estratégicos para los responsables políticos. Lo contrario, sería abonarse indefinidamente a la ingenuidad.

En una ocasión, Marco Shwartz, escritor y periodista de Público, durante la celebración de un foro sobre RSE y RSC en los Cursos de Verano del Escorial, confesaba que “la coorperación no es inocente para un gobierno como el español”. Aseveración que distorsionó con el hecho de que las actuales legislaciones europeas obliguen a una administración a resevar parte del presupuesto anual a planes y Ayuda al Desarrollo.

La sensación colectiva es que esa forma de aplicar una ley, en la gestión pública, obdece a una obligación ética y humana, sin llegar a considerar la posibilidad de que las áreas denominadas prioritarias para cooperar suelen ser designadas políticamente por algo más que una necesidad diagnósticada en una realidad local. Esta sospecha no está generalizada pero si extendida entre algunos gobiernos infieles a la honestidad. “Yo te envio recursos, tu me concedes explotar tus materias primas”, caso actual en las relaciones entre España y Guinea Ecuatorial, convertidas en una de las referencias de la incorrección institucional.

Tampoco, es menos cierto, que muchas decisiones políticas dejan en el plano residual la determinación de aportar recursos al universo de la solidaridad. Y, ahora más que nunca, está forma de actuar se propaga como ese imparable virus contra el que se investiga una vacuna eficaz sin alcanzar el éxito perseguido.

El mensaje cala y sigue escalando puestos en la aceptación social. Mientras, los presupuestos adelgazan las partidas destinadas a las vidas de aquellos/as desconocidos/as y anónimos/as beneficiarios/as de la cooperación. Apoyados en los últimos estudios demoscópicos del CSIC, que ratifican el problema del desempleo y los casi cinco millones de parados como la principal preocupación de la sociedad, los responsables de la ‘Res Pública’ no encuentran un inmejorable argumento que pueda frenar una tendencia ‘alcista’ contra los proyectos de desarrollo de carácter internacional.

Peters map (Mapa de Referencia en la Cooperación)

Parece que el despegue, sin retorno, conduce a vaciar de contenido las áreas destinadas a la cooperación en el mayor de los silencios. De momento, se prosigue con la rebaja de un 40% 0 50%, en el mejor de los casos, de la consignación de fondos para este fin en los gobiernos central y autonómicos del territorio español. Una injusticia social consentida por una gran mayoría que opina con un egoismo supino: “Primero debemos arreglar lo nuestro antes de luchar contra la pobreza de otros países”.

Con este logro político y una vez consolidado el discurso de que “el momento actual es de lo más inoportuno para ser solidarios a todos los efectos”, los imparables recortes reflejados en los diseños presupuestarios solo permiten imaginar a las ONGD´s sometidas a una futura cartilla de racionamiento de recursos económicos, humanos y materiales para desarrollar sus proyectos, convirtiendo así el objetivo del 0,7% en una ridícula y absurda utopía social.

La nieta aventajada de la Revolución Social del 68

Admirable que las nuevas generaciones muestren preocupación y responsabilidad por trazar un futuro equidistante al que, hoy en día, marcan políticos y economistas muy interesados en asegurar el asunto de la ‘buena pensión’. Lo imprescindible, al paso que caminamos, es el origen o carácter de dicha prestación de jubilación: público o privado.

Mientras, los más jóvenes comprueban como los trenes de las oportunidades pasan de largo, repetidamente, por los andenes de la estación donde esperan con paciencia algun error favorable en el cambio de agujas de sus vidas.

No es de extrañar que la ‘cantera social’ mejor armada, a nivel intelectual, quiera reivindicar y aspirar a algo más que un interesado estigma portando la bandera monocolor de la ‘Generación ni-ni’.

Emanciparse (Liberarse de cualquier clase de subordinación o dependencia) es una acepción utópica e inalcanzable, convertida en ese asfixiante cuello de botella que ha sido diseñado con maestría para no ceder ni un milímetro cuadrado.

Los gobiernos, de muy diverso rango, destinan recursos millonarios a la modernización de múltiples materias y conceptos, casi siempre con una visión muy econocimista, pero nunca reparando en la insuficiencia de espacios habilitados para garantizar un futuro sin incertidumbres para los que han apostado por una inversión de tiempo, esfuerzo, dedicación y talento en su formación durante años.

Fugarse de una realidad injusta, aquella que genera unas falsas expectativas, es la opción más recurrida por la mayoría para inyectar un plus de ilusión a sus vidas. No obstante, las migraciones o exodos han sido y son fenómenos sociales con abudantes antecedentes históricos: conflictos bélicos, inestabilidad política e institucional o fenómenos meteorológicos adversos, entre otros. No es este el caso porque la causa o causas son muy dispares y difusas.

Bien podríamos escribir este texto en varios idiomas con la ventaja de llegar a una amplia comunidad de jóvenes ilustrados en lenguas maternas y, a su vez, ajenas a su cultura natal. Este logro tampoco parece ser vinculante para mejorar las habituales condiciones laborales que envuelven a un oferta con un lazo envenado de jornadas indefinidas por el módico precio de 60o euros mensuales.

Desde hace tres lustros, los sedimentos de una incapacidad en la  visión política, económica y social ha generado un cierto sentimiento de frustración y desánimo en los ‘principales escribanos’ de las páginas del futuro de nuestra sociedad; aquellos/as que, por derecho, deberían liderar decisiones y asumir las consecuencias de las mismas, en uno u otro sentido. Pero, desgraciadamente, esto está lejos de los actuales planteamientos.

Aún así, existe un impulsivo deseo, a la par que apasionado, por generar una corriente de cambio bajo un clima civilizado, democrático y organizado. Buscar un horizonte de acceso equitativo a los derechos universales del Estado del Bienestar es el noble argumento que motiva, en su mayoría, a los menores de la treintena a Tomar la Calle desde el 15 de mayo por una ‘Democracia Real Ya!’.

Lo quieran o no lo quieran, estamos asistiendo al posible génesis de una joven revolución de la primavera que bien podría ser la nieta aventajada de la Revolución del 68.