La genialidad de los niños no tiene límites. No conoce fronteras reales, ni tampoco virtuales. Todo es posible en cualquier rincón del mundo, si hay una mente infantil discurriendo alguna idea para jugar, disfrutar o, en definitiva, vivir con la máxima intensidad.
La abundancia material no es condición indispensable para sentir ráfagas de felicidad mientras se golpea un esférico que, a tenor de la imagen que ilustra este post, podríamos llevarnos otra genuina sorpresa con los materiales que componen la pelota de fútbol, en cuestión.
A un lado, los indicadores económicos; la necesidad de seguir acaparando necesidades. A otro, la Infancia vuelve a reivindicar su pureza natural con la firme exigencia de habilitar los espacios precisos para permitir que los niños sean niños…
Pobreza o riqueza. Norte o Sur. Situaciones sociales, económicas y geopolíticas convertidas en meras espectadoras ante cualquier expasión de la imaginación de un pequeño o una pequeña.
En este caso, el nueve (9) puede simbolizar, a la perfección, la nota de esta lección de humildad y sencillez; Vestir un cuerpo desnudo es más que suficiente para dejar escapar la creatividad por los poros de la piel…


Ser niño o niña no es una cuestión menor. Por empeño de los mayores, una gran parte de los más pequeños de nuestro de planeta residen en unas condiciones inaceptables. Necesidades básicas como comer, beber o jugar se convierten en un imposible para los menores de muchos lugares, donde, perversamente, el foco mediático está apagado a perpetuidad por un grosero desinterés sumado a una insensibilidad por las amenazas a la Infancia. 