Tres en raya

La última legislatura del gobierno español pasará a la historia de la Ayuda Oficial al Desarrollo. Dejamos atrás los cuatro años más críticos para las políticas de solidaridad de una administración como la central. Según denuncia Oxfam, la Ayuda Oficial al Desarrollo (AOD) ha sido la política pública “más recortada” desde que comenzó la crisis en España: 70 por ciento desde 2009 y 53 por ciento desde 2012.

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Los corruptos en la Cooperación al Desarrollo también entran prisión

La tozuda realidad: Una realidad en la que la Organización Internacional del Trabajo (OIT) en España ha advertido de la presencia de menores de 16 y 17 años en el país que realizan trabajos peligrosos, una conclusión que extraen del hecho de que este colectivo sufre al año unos 350 accidentes leves de los que una cuarta parte son por sobreesfuerzos. Y, ¿desde cuando un país desarrollado tolera un dibujo del mercado labora así?, ¿qué compromiso social puede ofrecer un tejido empresarial es proclive a utilizar a menores en sus actividades?

El papel de la leche y los productos lácteos en la nutrición humana forma parte del trabajo de la FAO en Cooperación Internacional Sigue leyendo

Deshumanizados desde el medievo

De noche y de día. La hora y la fecha no tienen relevancia para quienes deciden dar el paso de saltar una ‘miserable’ valla metálica, repleta de desafiantes elementos punzantes que suelen dejar secuelas físicas al pasar de una realidad a otra.

La creación y mantenimiento de un sistema basado en las fronteras no hace más que acentuar las desigualdades entre una zona y otra. Y no cabe duda que la libre circulación es una utopía inalcanzable entre países limítrofes de Europa y África, entre otros.

Desayunar, comer o cenar con la noticia del intento de salvar la valla de Melilla por parte de cien o doscientos seres humanos, atrapados en el monte Guru Gú ante el férreo cerco dispuesto por la policía marroquí, se ha convertido en todo un clásico informativo. Apenas logra ya conmover a los espectadores por la continua repetición de la escena.

Inmigración en la valla de Melilla

Diversos objetos personales quedan atrapados en la valla en cada salto

Algunos pensamos que la falta de unas políticas de cooperación al desarrollo eficientes traen como fruto una avalancha tras otra de personas embargadas por la desesperación más absoluta. Pero, desgraciadamente, sentimos el frío de la soledad al reflexionar de esa manera.

Buscar una oportunidad es cuestión de vida o muerte. No queda otra opción que jugársela a una carta. En situaciones de esta naturaleza no cabe decir aquello de “siempre se puede ir a peor, por qué ya residimos en lo peor”.

Inseguridad humana, social, cultural, jurídica, administrativa, sanitaria, económica conviven con miles de inmigrantes procedentes del África Negra o Magreb: Nigeria, Camerún, Congo, Senegal, Mali, Marruecos, etc. Desde estas distantes sociedades llegan a orillas del estrecho con la expectativa de cruzar en barco, a nado o saltando una fría valla sin necesidad de salvar litros y litros de agua salada.

Melilla (España) y Beni Enzar (Marruecos) no es más que uno de tantos ejemplos de lo absurdo que supone construir y mantener una frontera con todas sus restrictivas e inhumanas características.

Intentar salvaguardar los intereses y la identidad cultural, social y económica de un pueblo no puede defenderse con una mera fortificación de metal y un intenso cordón policial. Por cierto, ¡un estilo muy utilizado por los estrategas militares desde el medievo!

Las causas de las migraciones forman parte de la historia de la humanidad. El nomadismo fue una modelo de vida con el único objetivo de garantizar la existencia de una comunidad o pueblo: Alimentación, agua, seguridad o un clima moderado para vivir motivaban dichos desplazamientos.

Pese a todo, las cosas no parecen haber cambiado en exceso desde entonces. Los desplazamientos masivos, las guerras, los saqueos, la explotación o mala distribución de los recursos siguen originando contextos de pobreza, inmundicia e injusticia entre unos y otros.

Ya bien sea separados por un mar agua o una aduana militarizada, la desequilibrada balanza de las oportunidades persiste en prevalecer en el mismo estado de siglos atrás a pesar de un presunto desarrollo que no acaba de llegar a todos los rincones del planeta en las mejores condiciones.

A pesar de la crisis

Los esfuerzos de la cooperación al desarrollo y la implicación fiel, e inequívoca, de organizaciones así como instituciones de rango internacional nos conceden lucir una realidad muy ansiada: ‘La mortalidad infantil se ha reducido en un 50% desde los inicios de la década de los 90’. Este es uno de los objetivos del milenio, parcialmente cumplido, que se proponen abordar las acciones destinadas a mejorar las condiciones de vida de la Infancia en el mundo.
Así como dicen que los problemas no vienen solos; cabe decir que los buenos resultados tampoco. Forman parte de una estrategia profesional y técnica. Quienes se ocupan y preocupan por perseguir unos determinados retos de mejora no lo pueden hacer desde una perspectiva voluntaria y altruista. Nadie duda del espíritu solidario, pero se hace imprescindible dedicar a esta asignatura el mayor tiempo posible.
Además, el concepto de la exclusividad parece poca cosa para todo el trabajo que exige la dedicación a programas, proyectos o acciones vinculadas al campo social, humanitario e internacional. El desarrollo se convierte en la ‘especie protegida’ de la innumerable colección de retos que requiere de un esfuerzo sobresaliente.
crisis en siria
Recordemos que la manifestación de la crisis no solo rodea al capítulo económico sino que en lo humano, social y cultura también pueden existir – con mayor acento – problemáticas de primer orden,
La demonización del Trabajador Social, el técnico en cooperación/consultor o el propio cooperante en terreno resulta injustificable a tenor de los logros obtenidos desde la incorporación al sistema de una Ley de Cooperación Internacional al Desarrollo, una Ley de Dependencia o la propia Liondau, entre otras.
No cabe duda que no podemos cerrar los ojos o intentar disimular que hubo ‘serios fiascos’, muy poco eficientes, provocados por un incorrecto planteamiento desde el Tejido Social en alguna acción. Aunque la amenaza del error, las imperfecciones o los desmanes no solo forman parte de este sector.
Pese a este sintético análisis de atinos y desatinos en los esfuerzos invertidos en cooperar y extender un manto de solidaridad, hoy, apelamos a la esperanza a tenor de unos fríos datos, aportados por la OMS y UNICEF, en los que se refleja el descenso de fallecimientos de niños y niñas por enfermedades como neumonía, la prematuridad, la asfixia, la diarrea y el paludismo.
Aún así, no olvidemos que el 45% de las muertes de menores de cinco años están relacionadas con la desnutrición infantil. No obstante, debemos incidir en que, por estas latitudes, seguimos en una escalada de tirar alimentos al contenedor verde sin apenas un mínimo remordimiento colectivo.
Y todo ello a pesar de la crisis económica.

El grifo de la cooperación al desarrollo

Las nuevas generaciones y la conservación de los recursos naturales se convierten en los dos principales activos para garantizar un futuro preñado de esperanza.  Conceder un legado, marcado por acciones responsables, debe convertirse en una prioridad de la agenda colectiva. Dejar el planeta en mejores condiciones no puede quedarse en mero un reto, y sí en una obligación ineludible.

Desgraciadamente, el acceso al agua no es algo universal a pesar de la exigencia vital de proporcionar este bien natural sin limitaciones de ninguna clase. Resulta sorprendente que algunas mentes consideren que este asunto del compromiso no va con ellos. Y mientras se aprovechan de todas las posibilidades, con un estilo más parecido al de parásito que al de un humano, otras personas carecen de cualquier oportunidad de incorporar el agua corriente a su vida cotidiana.

El agua y la infancia como referencia

La conciencia, y voluntad son imprescindibles, casi insustituibles, aspectos para no atascarse en centenares de palabras bien conjuntadas que conformen una utópica teoría. Según datos de Naciones Unidas, Cerca de 1.200 millones de personas, casi una quinta parte de la población mundial, vive en áreas de escasez física de agua. Una cifra nada despreciable para las conciencias y sensibilidad de quienes abren, cada día, el grifo sin restricciones.

En estos últimos tiempos, las denostadas políticas de cooperación al desarrollo han sido objeto de recortes sin precedentes y campañas de desprestigio para justificar tales decisiones. La sociedad está cada vez más próxima al postulado de: “resolvamos antes los problemas de aquí que los de afuera”. Un fragante error de perspectiva a medio o largo plazo porque los fenómenos migratorios seguirán creciendo y las realidades sociales se endurecerán tanto en casa como a nivel internacional. La experiencia recomienda no ponerse de perfil ante esta serie de cuestiones por su inevitable repercusión.

Cimentar el desarrollo del futuro se convierte, o así debería ser, en una estrategia inexcusable del presente. De lo contrario, las consecuencias sociales formarán parte de una irresponsabilidad global compartida.

Y a medida que el grifo de la solidaridad se va cerrando, poco a poco, otros seguimos convencidos en practicar un periodismo entregado a la lucha contra la pobreza, la denuncia de las desigualdades sociales o la defensa de los derechos humanos. Y hasta conseguirlo no detendremos la maquinaria marcada por una vocación aliada con el desarrollo.

¿En medio o a las afueras del conflicto en Siria?

Los niños y las niñas en Siria también sufren los rigores de los desplazamientos forzados por la guerra civil que padece su país. Un recorrido indeseado para pequeños y mayores que aboca a vivir como un auténtico refugiado en un campo fronterizo. Puede parecer un juego pero no lo es…

A partir de ahí, la realidad se torna igual o más dura que en casa. Los recursos básicos no están garantizados; tampoco, lo estuvieron en estos últimos tiempos. La masificación es tenaz e imparable. Centenares de personas optan por buscar amparo en las zonas más próximas de la región donde las balas no silben de día y noche.

Campo de refugiado en Siria

Los niños y su padre a las puertas de la tienda en el campo de refugiados

Los más pequeños pasan a residir en un entorno desconocido y, en cierta forma, hostil: Los servicios sanitarios dependen de las posibilidades de la Cooperación Internacional. Y la, tan necesaria, educación básica abandona el primer plano para ser enterrada en subsuelo de las prioridades.

Solo las organizaciones sociales son capaces de dar una mínima respuesta a quienes renuncian a su modelo de vida y emplean todo el esfuerzo en perseguir a la esperanza, allí donde se halle.

En el campo de Doniz, en Iraq, por el momento, nadie a logrado atrapar una leve expectativa de mejorar algo. Una tienda de lona y el silencio de las armas se convierte en avance más importante.

Caminar por la vida sin entender por qué pasan las cosas no es fácil. Eso nos sucede a todos, en algún momento. Pero, los ojos y la mente de un niño siempre estarán dispuestos a renegar de decisiones que generen tanta crueldad entre seres humanos. Y reprobaran con el silencio las malas y letales acciones de los mayores.

Y esta impotencia y rabia, mezclada con la inocencia infantil, se acentúa cuando la sombra de la muerte crece, lentamente, sin que nada, ni nadie lo remedie.

Perder un hermano, un padre, una madre o un abuelo carece siempre de justificación. Aunque, intentar encontrar una pizca de sentido a una perdida irreparable por haber bebido algo tan elemental como el agua resulta, cuando menos, imposible de asimilar. Y más si se trata de una niña, de 5 años de edad, que no acaba de creerse que su hermano esté en el paraíso.

Esa es la triste historia del pequeño Khalid. No fue capaz de superar un cuadro gastrointestinal tras consumir agua contaminada. Su madre, Shanaz, lamenta su muerte y se pregunta si es mejor vivir en medio o a las afueras del conflicto en Siria.

Para conocer el testimonio íntegro: “Aquí en el campo sufrimos una muerte lenta” | Blog de Emergencias– Save The Children

Agricultores de la comunicación social

Retomar las buenas prácticas para desarrollar es la filosofía que arroja, con cierto descontrol, el proyecto que un amplio equipo de la ONGD Agareso realiza en el Bajo Lempa, en el Salvador. La idea es fortalecer una emisora de radio comunitaria a través de la capacitación, formación y aportación de recursos técnicos básicos. Otra cosa bien distinta es lograr un reto sin precedentes para una organización venida de menos a más.
El turno, la titularidad en este trascendental partido, corresponde a dos experimentados comunicadores: Lorena Seijo y Roi Palmás. Pero, las siembras y cosechas anteriores contaron con otras expertas del periodismo social comprometido como Carmen Novas, Susana Alvite y Laura López Ruíz. Un amplio equipo que permite delirar con ganar tres y, hasta, cuatro torneos (de primer nivel) la misma temporada. Si nos ponemos un poco ambiciosos podemos pensar y entonar aquello de: “no renunciamos a nada”.
la solidaridad

Voluntaria de Radio Tehuacan presentando un programa

La Comunicación para el Desarrollo pide paso con más fuerza que nunca. Lo hace en un contexto donde la FM Radio goza de un accidentado protagonismo. La orografía de la zona, conviviendo con la imponente presencia del volcán Chinchontepec, pone las cosas difíciles a las técnicas más sofisticadas de la alta frecuencia en la radiodifusión. Aunque, a decir verdad, la ventaja inicial recae sobre el modesto canal de Tehuacán por que las emisoras comerciales golpean su propagación de onda con las faldas del majestuoso accidente geográfico. Todo un condicionante que suma cuando podría interpretarse que resta.
Desde la distancia, en Galicia, cómodamente sentado ante un ordenador conectado a banda ancha, una sana envidia riega arterias y venas de un cuerpo entregado a la vocación de apostar por una fórmula eficiente para colectivos y comunidades con verdaderos deseos de evolucionar en positivo. Y, curiosamente, seguimos encontrar una mínima rendija para la reprobación que muchos/as administraron desde los orígenes de la iniciativa…
En conclusión, participar en un proyecto de esta naturaleza forma parte de uno de esos grandes sueños personales y profesionales que todo agricultor de la comunicación social espera firmar en el haber de su experiencia vital

Abismo para la solidaridad en Galicia

Escalonados recortes, en los últimos años, situan en una difícil posición la continuidad de los proyectos y acciones solidarias en países en vías de desarrollo.
La Coordinadora Galega de ONGd´s denuncia que la política pública de cooperación corre el riesgo de desaparecer con ‘la persistente’ rebaja de los fondos en los presupuestos de la Xunta de Galicia. Desde el pasado año 2010, la caída de recursos económicos ha sido de un 65%.
El escenario es tan negativo que muchas organizaciones no pueden seguir con sus programas de promoción de la solidaridad en el exterior ante la decisión de no habilitar una línea de ayudas para financiar las diferentes iniciativas. El montante presentado para este año 2013 no supera los 5 millones de euros, en los se incluyen los gastos de la estructura de personal da administración.
El sector, también, censura el ‘inaceptable’ comportamiento de todos los partidos políticos firmantes del pacto gallego contra la pobreza por reiterados incumplimientos en lo económico y político.
Podcast de la entrevista a María Paz Gutierrez, vicepresidenta de la Coordinadora de Organizaciones para el Desarrollo en Galicia.

¿Quién los rescata ahora a ellos?

Ha vuelto a suceder. Y mucho nos tememos que no será la última escena de terror que protagonicen seres humanos embarcados en la temible patera de la inmigración. La tragedia tiene por costumbre reaparecer, con más frecuencia de la deseada, entre las costas de Marruecos y España.

La realidad se ha teñido de muerte en la última travesía para 54 personas procedentes del África Subsahariana: 14 de ellas perecieron a bordo y 40 se encuentran desaparecidas en la inmensidad, donde el agua se mezcla con la sal… El mar ha aplicado el mayor de sus castigos jugando durante 36 horas con la vida de 80 personas en un endeble chinchorro. A tal deriva solo lograron sobrevivir 15.

El resultado, al nuevo intento de cruzar una peligrosa frontera de agua, nos advierte de la desesperada pretensión de muchos/as por acariciar, aunque sea en sueños, una mínima oportunidad de mejorar las condiciones de vida.

Alquilar una patera hacia el abismo es la única garantía que pueden ofrecer las incontroladas mafias que operan con impunidad en las invisibles redes de la inmigración. “El resto suele convertirse en una inalcanzable expectativa”. Sólo unos pocos elegidos lo logran.

Abonados al embuste; niños, mujeres o jóvenes caen en la trampa: Ponen rumbo a un futuro que suele acabar desviándose en la mitad del camino hacia un incierto y pésimo lugar.

Muchas aventuras se detienen en una eterna espera en el monte Gurugú, próximo a la ciudad de Nador; también en Alhucemas, donde los meses se transforman en años o en la periferia de ciudad de Tánger, formando parte de un poblado de infraviviendas cercado por una intensiva policía marroquí.

Improvisados lugares. Una especie de prisiones naturales compuestas por los densos flujos migratorios, principalmente, procedentes de los países del sur del continente. Allí, la calidad de vida es una entelequia tan pírrica como la seguridad de navegar en una humilde barcaza a través del Estrecho de Gibraltar.

Las avalanchas en la valla que separa Melilla de Nador (España/Marruecos), en la frontera de Beni Enzar,  son otra imborrable evidencia del nivel de presión que un problema social global adquiere bajo la indeleble sombra de la pobreza. Vivir un poco mejor, ese gran anhelo, conduce a miles de seres humanos a empotrarse contra el grueso muro de la insolidaridad a uno y otro lado….

Organizaciones como Médicos Sin Fronteras, de forma reiterada, advierten de los continuos dramas que atienden a diario en territorio marroquí. A las severas condiciones de errar miles de kilómetros se añaden las violentas palizas de la policía marroquí. En el caso de las mujeres y niños, los peligros aumentan ante un innegable riesgo a las agresiones sexuales o exposición al maltrato continuado…

Y todo esto sucede mientras el incumplimiento de los Derechos Humanos se agudiza con deportaciones de inmigrantes a la frontera de Argelia, en pleno desierto de Oujda, a la espera de que las fuerzas cedan, sin compasión, en un medio tan hostil y cruel como poner los dos píes en una patera con casi un centenar de personas en su interior.

Es conocido que Marruecos hace el trabajo sucio de contención demográfica a Europa. De tal modo que el control fronterizo sea una prioridad por encima de cualquier consideración humana. Por su parte, España negocia un rescate de las estructuras económicas y financieras con la Unión Europea y, como contrapartida, se ceba con la Ayuda Oficial al Desarrollo convirtiéndola en una víctima indefensa de los recortes.

En los últimos meses, el deterioro de los recursos disponibles destinados a la Cooperación Internacional se ha visto acelerado. Uno de los mecanismos más humanizados para rebajar el número de migrantes, con una contribución específica y real al progreso social en las regiones deprimidas, agoniza en medio del océano del repudio.

Pensar en sustraerse a esta furiosa realidad también precisaría de un profundo plan de salvamento de la conciencia colectiva. Pero, las reflexiones más urgentes no se encuentran a esta orilla del dilema… La principal pregunta es muy escueta: ¿Quién los rescata ahora a ellos?

Desafortunadamente, al cerrar este post, la radio vuelve a las inmundas aguas del Estrecho: Informa que Salvamento Marítimo (SM) acaba de localizar otra patera, sin coordenadas fijas, con medio centenar de personas en medio de la nada, sin nada (Viernes, 26 de octubre de 2012).

Es obligado poner el punto y seguido…

Cruzando líneas rojas para la Infancia

Ser niño o niña no es una cuestión menor. Por empeño de los mayores, una gran parte de los más pequeños de nuestro de planeta residen en unas condiciones inaceptables. Necesidades básicas como comer, beber o jugar se convierten en un imposible para los menores de muchos lugares, donde, perversamente, el foco mediático está apagado a perpetuidad por un grosero desinterés sumado a una insensibilidad por las amenazas a la Infancia.

Los Objetivos de Desarrollo del Milenio marcan retos tan necesarios como erradicar la pobreza extrema y el hambre, lograr la enseñanza primaria universal o reducir la mortalidad infantil. Aludimos al punto uno, dos y cuatro para recordar que la revisión de resultados se producirá el próximo 2015. Y todo parece indicar que han existido algunos avances pero inesperados retrocesos en aquellas sociedades en las que la deficiencia de recursos no era un asunto de Estado.

Desde hace unas horas, un exhaustivo informe ‘La infancia en España: el impacto de la crisis en los niños‘, elaborado por UNICEF, ha detonado todas las alarmas en España. Una de las conclusiones más indigestas apuntala una tasa de pobreza infantil en un porcentaje del 27,2%, es decir, más de dos millones de niños viven actualmente por debajo del umbral de la pobreza.

Esta realidad noquea nuevamente al modelo de convivencia sin dejar abierta la posibilidad a una leve recuperación. Sufrimos un constante debilitamiento de nuestro sistema de Bienestar. La codicia y avaricia individual, a buen cobijo en los mercados económicos, hacen invisibles a los posibles enemigos y, por tanto, la capacidad efectiva para combatirlos. “Esa original fórmula, que protegía a nuestros hijos de las posibles injusticias sociales, ha quedado atrapada en el desamparo”…

No convendría olvidar que “el futuro no es tal, sin la existencia de los niños”. Erradicar el empobrecimiento de sus condiciones de vida obliga a hacer todo lo contrario de lo actual. Y, además, dicha responsabilidad no es eludible.

Pero, desgraciadamente, la experiencia nos echa en cara que la Infancia ha sido reiteradamente castigada por una cadena de nefastas decisiones adultas: Guerras, conflictos, hambre, pandemias, epidemias, violencia o abusos de diferente tipología. Los niños han tenido que resignarse a padecer muchas crisis sociales y humanas a lo largo de la historia.

En innumerables ocasiones el llanto ha ganado el pulso a la sonrisa; La tristeza a el júbilo… O la desesperanza a la ilusión.

No obstante, las líneas rojas ya fueron traspasadas hace mucho tiempo. Desde hace unos años, organizaciones como Save The Children o Unicef vienen avisando que los principales problemas relacionados con la pobreza entre los niños han dejado de ser una realidad exclusiva de los países en vías de desarrollo.

Los recortes económicos han generado un imparable efecto negativo en los recursos disponibles de padres y madres para garantizar las necesidades de sus hijos. Sin embargo, en los Presupuestos Generales del Estado 2013 figuran partidas de destinadas la Infancia con una rebaja injustificada. De igual forma, la menguada cooperación desatiende este mismo ámbito, a nivel internacional, por la falta de medios y un compromiso político serio que mantenga o impulse proyectos de solidaridad.

No ocurre lo mismo en Defensa, un área que salvaguarda una cantidad de 5000 millones de euros, a pesar de disminuir un 6% con respeto al año anterior, mientras uno de cada cuatro niños padecen la crueldad de la pobreza.

Nociva ignorancia

Viernes del mes de septiembre de 2012. El cielo se muestra plomizo y poco claro cuando traspasa el umbral de las cuatro y media de la tarde, hora local en un rincón del norte de África.

En el habitual sosiego de una jornada marcada por la espiritualidad, explota en todos los rincones de la ciudad de Nador la invitación al rezo, al culto, a la entrega religiosa. Mientras las calles intentan reposar del calor reinante con una expresión de tranquilidad absoluta, los Imanes se pronuncian con un medido canto sagrado desde la correspondiente Mezquita.

No es probable que la polémica de las caricaturas, desatada en los países de occidente (Francia, Alemania o España), genere o aumente la tensión en la convivencia de un pueblo o una sociedad como la marroquí.

Ellos; porque a ellas, de momento, se las escucha menos, dicen que “la violencia no está contemplada en el Islam”. El rechazo a responder con hostilidad está garantizado desde la reflexión realizada por personas comprometidas con el desarrollo social y humano de su país a través de los proyectos de Cooperación al Desarrollo: Tal y como ocurre en lugares recónditos de la comunidad rural de Tensaman, en la mítica provincia del RIF.

http://www.ivoox.com/seminario-agareso-marruecos_md_1442895_1.mp3″ Ir a descargar

Lo expresan con naturalidad; sin apenas forzar una situación heredada por las malas prácticas de los provocadores profesionales… Sentados alrededor de una mesa y compartiendo mesa y mantel con extranjeros (a muchas cosas) son conscientes de lo perjudicial de generalizar los hechos.

Respirar hondo y convivir en la interculturalidad, aplicando un tono de normalidad, no se hace tan complejo como parecía a tenor de los últimos acontecimientos y a pesar del empeño que ponen algunos/as  instalados en la nociva y lesiva ignorancia.

Primera ‘legislatura’ para Agareso

Han pasado cuatro años y la sensación de escasa contribución al desarrollo es crónica.  Todas las inversiones en recursos humanos, materiales y técnicos son insuficientes ante una insaciable demanda de necesidades sociales y humanas. Aquel siete de mayo de 2008, una larga lista de nombres, fieles al compromiso, estampó la firma sobre un documento fundacional para dar vida a la ONGD Agareso Reporteros Galegos Solidarios – en el despacho de abogados del generoso Jorge Paladino, ubicado en la ciudad de Pontevedra.

Desde entonces, los esfuerzos no fueron pocos para mantenerse en una línea de continuo crecimiento sin sufrir serios desvanecimientos. Hubo que nadar contracorriente en un periodo de incipiente crisis, agravada con el paso de los años. Se puede decir que el nacimiento del colectivo acompasó los primeros signos de un frenazo económico que ha se dejado notar en todos los sentidos…

 El segundo sector con mayor destrucción de empleo, según datos oficiales, se acabó convirtiendo en objetivo prioritario de una iniciativa vinculada al voluntariado y solidaridad con la irrenunciable convicción de cumplir con los principios más elementales del periodismo, y mejorar así una deteriorada imagen de la profesión, tan dañada por los intereses políticos y mercantilistas de las empresas de comunicación.

La experiencia desembocó en un proyecto de modestos aunque efectivos resultados. Nunca han faltado las ambiciones de instalarse en la consolidación y convertir a la comunicación en una reconocida herramienta de desarrollo: “Un bonito axioma en estado espera”

Afortunadamente, algunos pasos han convertido sus huellas en importantes precedentes en la forma de entender y practicar un oficio entregado, por completo, a la visibilización y sensibilización de la lucha contra la pobreza, defensa de los Derechos Humanos o Ayuda Oficial al Desarrollo.

Otra cosa, bien diferente, ha sido el nivel de permeabilidad que el concepto de Comunicación para el Desarrollo (CpD) ha obtenido en el seno de las ONG´s y organizaciones e instituciones sociales. ¿Aislados o incomprendidos? o ¿las dos cosas?

En principio, tan solo se logró visualizar un proyecto integrado por comunicadores profesionales como ‘una mera tabla de salvamento’ para los departamentos o áreas de comunicación de las organizaciones. Una percepción todavía asentada en el imaginario colectivo. Una extendida idea  de otorgar el derecho a ocupar el espacio natural, sin extralimitarse, con la única misión de producir reportajes para publicarlos en los principales medios por una supuesta influencia, al entender que trabajar en las redacciones de periódicos, radios o televisiones es una ‘ideal’ condición de privilegio.

Transcurridos varios años, cuatro para ser exactos, demostrar que Agareso es algo más que un cómodo vehículo para llegar a la opinión pública con “las virtudes de mis acciones o mis proyectos” se ha convertido en una auténtica obsesión. Programas integrales de CpD en centros penitenciarios como A Lama, con una emisora de radio en servicio a nivel interno; capacitación de personas con discapacidad en habilidades comunicativas o talleres de radio con enfoque medioambiental en comunidades del Bajo Lempa (El Salvador)  avalan la teoría de la que ONGD de reporteros garantiza una utilidad social.

El determinante esfuerzo de un centenar de voluntarios/socios, colaboradores, corresponsales en países de Latinoamérica y África ha logrado posicionar una vocación solidaria en un territorio propio de legitimidad en el campo de la acción social, cooperación, comunicación y desarrollo…

En el pasado reciente, las oportunidades de intervención y participación en los procesos  de cooperación internacional han abierto las puertas a los representantes de la comunicación en escenarios tan dispares como Galicia, España, Marruecos, Campos de Refugiados Saharuis, Ecuador, Golfo de Fonseca (El Salvaldor, Nicaragua y Honduras), Ucrania, Repubica Dominicana, Guatemala, Perú, México, Palestina/Israel, Cabo Verde o Guinea Bissau, entre otros lugares.

La organización Agareso acaba de cumplir el tiempo estipulado para una legislatura. Y lo ha hecho con demostrada capacidad de resistencia ante las complejidades de sobrevivir de los ideales del compromiso en tiempos de crisis. Pero, esta clase de travesias generan un débito impagable. Por ello, solo queda reconocer una eterna deuda con cada uno de los miembros que componen la red de reporteros y mantener intacta la ilusión del “primer amor” (Cita del maestro Xosé Cuns en su ponencia de la primera convención celebarada en A Lanzada – O Grove 2008).

Tampoco podemos olvidar a las personas que, en su decisión de subir y bajar a lo largo del complicado trayecto, aportaron riqueza personal, talento y una edificante profesionalidad a un proyecto con inquebrantables deseos de sumar un mayor número de legislaturas en su historia.

El paso del tiempo juzgará si la creación de  la ONGD Agareso fue o no una idea interesante; una organización necesaria o prescindible. ¿Beneficiosa o infructuosa a nivel social?…. Si corren buenos tiempos o no para “ser un fiel aliado con la esperanza del futuro”.