Capacitados para ojear la vida

Perros guía para personas ciegas o discapacitadas visuales
Ponerle unos ojos funcionales y eficientes a la discapacidad visual solo centra la mirada en un ser vivo muy hábil y, especialmente, generoso: el perro guía. Se ha convertido en una respetada figura en sociedad por su demostrada valía y aportación a una integración normalizada.

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¡Haciendose amigos!

Un niño y una perra. Son los dos y únicos protagonistas de esta historia ejemplar de amistad, respeto y admiración el uno por el otro. El pequeño Hernán convive con Síndrome de Down. Conoció a una labradora llamada Himalaya. A partir de ahí, las cosas fueron rodadas para ambos.
El menor siempre era reacio al contacto con otras personas, según confiesa su madre. Reconoce que la relación con la mascota se está convirtiendo en algo extraordinario, “casi fantástico”.
Aquellos que osan maltratar animales e infravalorarlos por tratarse de otra especie, conviene que reflexionen sobre lo que aportan al ser humano en su desarrollo emocional e intelectual sin exigir contraprestación a cambio. Forma parte de la naturaleza del perro: generosidad con letras mayúsculas sin necesidad de ser permanentemente recompensado.
La mamá de Hernán dice estar eternamente agradecida por este gran avance que su hijo ha registrado en el complejo capítulo de la socialización. Tanto es así que comparte con la comunidad su intensa y extraordinaria experiencia.
Integración, valoración y admiración se convierte en tres de los principales sentimientos que produce un relato real titulada como ellos han querido que sea: ¡ Haciendose amigos!

Capacitada para ser madre…

El otoño se comporta con pereza y no desea aparecer hasta bien entrado el mes de octubre. Por eso, el buen tiempo se impone con amabilidad y preside todos los rincones en esta moratoria veraniega. La mayoría opta por no portar más que las prendas imprescindibles de ropa.

Es domingo y las caras de relajación son habituales entre los que deciden pasear a mediodía, después de jactarse de no haber madrugadado por un día… En todos los cruces de caminos la percepción es la misma.

Un carrito, una bicicleta, una pelota, un muñeco como fiel compañero o un grito de emoción infantil decoran el paisaje visual y sonoro de un parque con espacios de esparcimiento, especialmente, dedicados a dos generaciones situadas en los dos extremos de la vida: Las futuras y las veteranas. La convivencia es multigeneracional. Abuelos, padres e hijos disfrutan del único día festivo de esa semana.

Como es tradición, los parques infantiles registran esos curiosos ‘picos’ de masificación en días tan señalados: El tobogan y los columpios son los preferidos por niños y niñas que esperan con impaciencia su oportunidad, y miran con cierta envidia a aquellos que llegaron antes.

La postal dibujada podría representar la vida cotidiana y familiar de cualquier pueblo, villa o ciudad del mundo, con independencia de la lengua, cultura, raza o religión. Las posibilidades de recorrer el planeta y topar con esa escena dominguera son muy elevadas. Pero, no necesitamos viajar demasiados kilómetros para coincidir con un generalizado domingo en familia. Nos encontramos en el ayuntamiento coruñes de Arteixo, donde algunos brujos dedicados al fútbol han pasado a la historia de este deporte rey: Arsenio Iglesias es el mejor ejemplo de ello.

De repente, la atención se deteniene con admiración en una madre jugando con su pequeño, el cual agarra con pasión un balón mal inflado. Lo escucha con esa ternura que solo las madres son capaces de fabricar de modo innato: “El intangible cordón materno/filial se manifiesta con hechos”.

A una corta distancia, el padre celebra la hermosa relación de ambos refugiado en la discrección del silencio. Camina atrasado un par de metros. Se esmera en empujar con la máxima suavidad una silla de ruedas. Logra que la moderación también forme parte de la incercia… La naturalidad se convierte en una inseparable estela al paso de esta familia.

Al ingresar en uno de los espacios destinados al juego infantil, el niño es advertido que está obligado a respetar el turno de sus compañeros/as. Se desprende con rápidez de tal responsabilidad asintiendo con la cabeza y soltando el balón con un involuntario desaire ante los pies de una inconforme madre; quien solicita la maxima tranquilidad en sus incontrolados aspavientos.

Transcurrieron cerca de treinta minutos hasta que el paseo alrededor de un estanque nos condujo al mismo punto donde haíamos dejado la mirada social más acentuada de aquella jornada. El pequeño abandona a prisa el parque por regalarle un beso en la mejilla a su madre. Posteriormente, le susurra al oído y sonrien, de nuevo, mirandose mutuamente a los ojos: “Solo ellos dos saben cual es el ignoto secreto de su felicidad”.

La ternura se acababa de presentar despeinada y sin arreglar demasiado en esa mañana, casi tarde, de domingo. Prefería la frescura y naturalidad, al maquillaje y el traje recien planchado para una ocasión, en la que no hizo falta valerse de la aplicación de leyes, vinculadas a la discapacidad (Liondau o Autonomía Personal y Atención a la Dependencia), para conocer una nueva expresión de la integración normalizada, gracias a la serena reivindicación de una madre capacitada

Enamorados de integración ‘sin barreras’

Dos jóvenes disfrutan de un arenal accesible en Barcelona

La imágen suma varios años desde su composición. Hasta hace unas horas residía en el clandestino archivo de una ilustre periodista mexicana. Fue capturada por Priscila Hernández en uno de los últimos viajes a Barcelona para recoger un reconocimiento otorgado por su gran labor social y periodística al frente de un micrófono en la Radio Universitaria de Guadalajara.

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