‘La baja política multiverbal’

La única reflexión que le faltó por pronunciar al presidente del PP de Cataluña, Xabier García Albiol, fue aquello de que “la principal causa de la pobreza es que la gente tiene muchos hijos”. Y, a renglón seguido, añadir que: “bajo un recio control del Estado, la planificación familiar podría ser una formula formidable para mejorar la situación de los pueblos que padecen una asfixiante carencia de recursos básicos”. En este supuesto caso, solo habría un inconveniente llamado China: su ejemplo y pésima experiencia invalidaría tal postulado, de forma automática.

El PP critica que el multiculturalismo cambie las fórmulas de convivencia en España

Sigue leyendo

El bucle de Sarah

Escondida ante la vida se encontraba aquella mujer que una tarde de agosto decidió romper su silencio. Gritar su verdadera historia al mundo, a los cuatro puntos cardinales. Y denunciar aquello que oprime de forma asfixiante por dentro y por fuera.  Estaba harta de buscar escondites para evadirse de su propia realidad. Agazapada en una madriguera, rezaba por que algún día los zarpazos recibidos no volviesen a convertirse en una amenaza insalvable.

La historia social de Sarah, una mujer en Marruecos

Foto: Miguel Núñez

Se camuflaba al contra luz de la ventana para que su identidad no fuese reconocida ante la cámara a la que, con una mayúscula valentía, se enfrenta por necesidad o desesperación. Recibe a sus indiscretos invitados en una pequeña habitación de menos de 20 metros cuadrados. La expedición de reporteros, procedente de España, acababa de aterrizar ese mismo mediodía en el Magreb. A ese otro lado del Estrecho donde millares de personas esperan pacientes aprovechar una minúscula oportunidad para prosperar, distanciados de la pobreza y las continuas desigualdades humanas y sociales.

El reloj sobrepasa las tres de la tarde y el calor se hace insoportable. Sarah estaba recibiendo el amparo de la Asociación Cien por Cien Mamams en el norte de Marruecos, en uno de los barrios populares de la ciudad de Tánger.

Al cerrar la puerta, regresa a su pasado con la intención de saldar las cuentas pendientes. Llora, solloza y vomita esas palabras que nunca se atrevió a conjuntar por miedo, por temor a perder lo único y más preciado que posee: la vida. Viste un fino camisón azul celeste. El color es tan suave como su tono de voz. A través de las costuras sólo deja entrever la hermosa y tierna silueta de mujer gestante, a sus 32 años.

Precisa respirar hondo para comenzar con una historia que parece haberse encaprichado en un bucle. Cuenta que, antes de ser madre soltera, Sarah padeció un matrimonio que nunca funcionó. Se encontró con la oposición de su familia, pero a pesar de todo, decidió seguir adelante.

Su calvario vital discurre entre Marruecos y Turquía. A los 15 días de haber parido a su primer hijo, su marido decidió “ponerla en la calle” para ganar dinero. Pronto llegó el segundo hijo, a los pocos meses. Y la misma historia se repitió hasta hacerse insostenible. Tomó la determinación de recurrir a la policía para denunciar su tortuosa situación. Pero, en esta ocasión, la respuesta también se había encaprichado del bucle: y fue devuelta a su marido.

Soportó cinco años en este infierno familiar hasta que la burocracia y la falta de papeles le obligó a volver una nueva temporada a Marruecos. Eso supuso estar muy lejos de unos hijos que se vieron obligados a acostumbrarse a vivir sin una madre. Luchó por volver junto a ellos, pero el bucle infernal tenía más sufrimiento esperando por ella. En este caso, solo cambió el escenario. En Grecia, la historia se repetía para Sarah: la calle, unos papeles no reglamentarios y de vuelta a Marruecos añorando la presencia de sus hijos. Y otra vez el contador se pone a cero.

Desgraciadamente, volvió a confiar en otro hombre, y de nuevo el destino le dio la espalda. Embarazada y sola, deambulo por una sociedad que condena a las mazmorras de la indiferencia a aquellas madres solteras. En este punto, Sarah necesita tomar aire y secarse alguna lagrima que acaricia con cariño su mejilla derecha. Una bocanada más de aire y saca una atractiva sonrisa que, a veces, le abandona sin avisar.

En la asociación, ahora recibe el afecto de otras mujeres acusadas socialmente de todo y de nada. Pese a ello, las cosas parecen haber cambiado un poco. La estabilidad y vital ha regresado aunque no sabe si para quedarse definitivamente. Sueña dormida y despierta con volver a rencontrarse con todos sus pequeños. Y confía en que su tenacidad y coraje no sean ficticios ante el reto de recuperar una vida robada por la sombra de la desdicha.

Reconoce estar esperanzada con romper los sólidos muros del bucle que le han mantenido secuestrada varios años. Apoyada en el marco de ventana, con evidentes signos de cansancio ante la continua sacudida de emociones, Sarah asegura que el paso del tiempo se ha convertido ya en su principal aliado.

Oscar a la sensibilización social

La dura realidad de los más pequeños y pequeñas, que acaban siendo captados para las milicias o ejércitos, ha llegado a adquirir una trascendencia inimaginable. La entrega de los premios cinematográficos de los Oscars contemplan el cortometraje “Aquel no era yo”, escrito y dirigido por el español Esteban Crespo,  como una de las producciones de referencia en la gran pantalla.

En el proyecto, el autor y director no ha estado solo. Todo lo contrario. Las organizaciones Aboal, Amnistía Internacional, Save the Children o Entreculturas se han convertido en los principales avales de este montaje audiovisual. Inmersos en el continente africano, en países como Sierra Leona, encontramos una ruda situación para el desarrollo personal de las futuras generaciones.

Paula y Kaney son dos personajes -un niño soldado africano y una mujer española- que podrían no tener nada en común pero que llegarán a unir sus vidas irremediablemente a través de un disparo. En un puesto fronterizo, Paula y Kaney se encuentran y ése será el punto de partida de una dramática historia, en un escenario de miedo, v iolencia, y redención.

Una vez captados la salida no parece fácil. En ello trabajan las ONG’s que persiguen el objetivo de prevenir antes que lamentar. Aunque, en muchas ocasiones, se ven obligadas a paliar los efectos de los niños y niñas que ya ha empuñado un fusil, sin saber muy bien por qué.

Aterrizar y pisar la alfombra  del Teatro Kodak, ubicado en Hollywood, en el ecuador de Los Ángeles, California, se ha convertido en una verdadera hazaña para quienes creen firmemente en la denuncia de las injusticias y la vulneración de los derechos humanos.

Aquí y ahora lo tenemos muy claro a la hora de emitir nuestro modesto voto: Oscar para la sensibilización social.

Una factura secular

 Las consecuencias de la Violencia Machista trascienden, sin remedio, a las piezas más vulnerables del núcleo familiar: los niños. Las agresiones, las coacciones o el sometimiento del que se considera marido o compañero sentimental incide en el equilibrio emocional de los mas pequeños.
Es una dramática situación para madres e hijos. Las primeras por recibir los efectos de la agresión de forma directa. Y los segundos por ver, sufrir y callar ante una injusticia continuada en el tiempo. Quien ejerce violencia secuestra libertades para vivir. Quien agrede lesiona la autoestima y las ilusiones de existir.

Aprender a convivir con un clima de terrorismo doméstico solo deriva en un mismo resultado: Violencia genera más violencia. Y la espiral no se detiene de forma improvisada. Es en este punto donde los agentes externos y especializados deben intervenir para evitar un empeoramiento de la situación.
Crecer rodeado de tensión y agresividad solo logra convertirnos en personas inseguras, complejas e introvertidas como medida de defensa. Por contra, soportar estos indeseados escenarios solo produce cicatrices en lo físico, psicológico y emocional, con la consiguiente inhabilitación para ser una misma.
La sociedad tiene múltiples problemas sociales aunque la violencia machista no deja de ser otra factura pendiente, desde hace siglos, con las mujeres del planeta.
Solo cabe una salida: resolver una deuda antes de que transcurra un nuevo siglo

¡Adopta tolerancia!

Las adopciones tienen múltiples posibilidades. En sus objetivos debe encontrar, de forma irrenunciable, la elección de compartir la vida familiar con un pequeño o pequeña con escasas opciones en el contexto de sus padres biológicos. Bien sea por una causa u otra la principal obligación – como seres humanos – no puede despegarse de la responsabilidad y el compromiso con un proyecto de desarrollo personal. El resto son aspectos o características secundarias: el país de origen, las raíces culturales, las tonalidades de la tez de la piel…

Las adopciones internacionales deben partir de la tolerancia y solidaridad

La solidaridad y el intercambio cultural puede y está en disposición de presentar varias fórmulas sociales. Todas ellas son muy hermosas y factibles. Solo es cuestión de evolucionar y olvidar la absurda sensación de que uno está ubicado en el epicentro del planeta de las oportunidades y la riqueza material. Se recomienda descartar estereotipos del estilo: la abundancia contrarresta la pobreza. Un error muy común para quienes observan este problema global con enorme distancia.

Adopciones en una u otra dirección es otro de esos necesarios avances para transformar la conciencia colectiva en un espacio abierto y plural. Los nuevos pasos hacia la tolerancia e igualdad parten de los gestos individuales con resonancia a nivel colectivo.

 El amalgama de colores de piel y la riqueza de sus culturas solo sugiere compartir y convivir sin inventar elementos de discriminación.

 ¡Adopta tolerancia!

¡Haciendose amigos!

Un niño y una perra. Son los dos y únicos protagonistas de esta historia ejemplar de amistad, respeto y admiración el uno por el otro. El pequeño Hernán convive con Síndrome de Down. Conoció a una labradora llamada Himalaya. A partir de ahí, las cosas fueron rodadas para ambos.
El menor siempre era reacio al contacto con otras personas, según confiesa su madre. Reconoce que la relación con la mascota se está convirtiendo en algo extraordinario, “casi fantástico”.
Aquellos que osan maltratar animales e infravalorarlos por tratarse de otra especie, conviene que reflexionen sobre lo que aportan al ser humano en su desarrollo emocional e intelectual sin exigir contraprestación a cambio. Forma parte de la naturaleza del perro: generosidad con letras mayúsculas sin necesidad de ser permanentemente recompensado.
La mamá de Hernán dice estar eternamente agradecida por este gran avance que su hijo ha registrado en el complejo capítulo de la socialización. Tanto es así que comparte con la comunidad su intensa y extraordinaria experiencia.
Integración, valoración y admiración se convierte en tres de los principales sentimientos que produce un relato real titulada como ellos han querido que sea: ¡ Haciendose amigos!

‘Papeles mojados’

La cifra de pérdidas humanas aumenta sin descanso. Las aguas que separan las puertas de Europa con África vuelven a convertirse en improvisados cementerios de inmigrantes. Lo intentos son continuos, tenaces y desesperantes. No hay tregua para uno de los principales fenómenos de nuestro presente: La inmigración y el inmigrante.
 
Madres, niños, neonatos y otros centenares de personas decidieron depositar todas sus esperanzas en un cascaron endiablado. El infierno tenía forma de barcaza, este pasado jueves, y nadie a bordo lo sabia. La tragedia de Lampedusa no hace otra cosa que evidenciar una insolidaria falta de compromiso por resolver un histórico problema global. Aunque la ceguera social crece al mismo ritmo que las desigualdades planetarias, cabe recordar que las corrientes migratorias tienen siempre una causa y unas consecuencias: la pobreza.
 
Tragedia de Lampedusa en Italia

Algunas personas fueron rescatas en la lancha de salvamento

 
El rumbo final les llevo al destino más indeseado. La mezcla de agua y sal se convirtió, para casi doscientas almas, en el último sorbo de vida antes de caer rendidos a la llamada del sueño eterno. Morir, mientras, otros miran con pasividad, desde un cómodo barco pesquero, puede resultar hasta insoportable. A puerto quedaron amarrados, primero, el valor de la humanidad. y, segundo, la obligación actuar en comisión de socorro.
Nadie fue capaz de echar un cabo, un flotador o avisar a los servicios de salvamento marítimo desde su puente de mando. Mirar y callar se convirtió en la respuesta de tres pesqueros que navegaron a escasos metros de la tragedia. “Primero yo, y luego yo”, pensarían algunos con el corazón congelado. Y no cabe duda, que estas son algunas de las secuelas que registra el maltratado Estado del Bienestar.
 
Pero, a pesar de las sinceras lágrimas de la alcaldesa de Lampedusa, Giusi Nicolini, quien declaró sollozando: “Todos estos cuerpos hablaban. Tenemos que parar esto”, las medidas adoptadas para serenar las intenciones de quienes deciden emigrar son muy, muy deficientes. Y cada vez más. Políticas ambiguas o actuaciones más económicas que humanas nos han traído hasta aquí. La pregunta tiene una clara y obstinada respuesta.
 
Recortar en Ayudas al Desarrollo o planes y programas de Cooperación  solo servirá para aumentar la saña del lamento y dolor por la perdida de un mayor número vidas humanas. Dicen que el mar expulsa a tierra todo aquello que no quiere, y este caso no iba a ser una excepción. Por desgracia, seguirán llegando ‘papeles mojados’ hasta nuestras costas por el fuerte oleaje de la insolidaridad con la realidad social de los países en África.
 
Ruta de la inmigración en Lampedusa Italia

Pequeña morena

Una niña gitana, golpeada en el centro de Atenas

Agresión a la niña tomada por el fotógrafo de The Associated Press, Dimitris Messinis.

Una pequeña trataba de vivir un día más en medio de una acentuada crisis que nadie sabe cuando terminará. Solo los poderosos del dinero conocen la fecha del final de ciclo e inicio de otro que “a peor todavía se puede ir”.
En medio de la calle; ocupando unos metros cuadrados que se pueden contar con los dedos de una mano, la niña de etnia gitana tocaba el acordeón con la misma dulzura que inocencia. Lo hacia en las proximidades de una estación de metro de la ciudad Atenas. Acomodada en los adoquines de la vía, destacaban ciertos contrastes como el de su oscura piel con la camiseta blanca y el pantalón rosa chillón.
La mayoría de los transeúntes sentían un cierto agradecimiento por toparse, sin buscarlo, con una escena tan amable para el sentido auditivo y visual. Desde luego, escuchar su música resulta más reconfortante que ponerse analizar sus pésimas condiciones de vida. Pero, en un país como Grecia, la pobreza urbana aumenta al mismo ritmo que la indiferencia social ante un gran problema humano.
Afortunadamente, todavía prevalece una cierta sensibilidad hacia las manifiestas injusticias. Mientras la menor hacia sonar su instrumento, una pierna enfurecida de xenofobia y racismo dirigió un contundente golpe contra su menudo cuerpo para sorpresa de todos. Lo hizo hasta pisar el muslo izquierdo. Una ágil cámara del fotógrafo Dimitris Messinis, de la Associated Press, captó el incomprensible momento de la agresión.
Este repugnante hecho despertó las iras y la censura colectiva de quién se propuso pisotear la dignidad de una ‘pequeña morena’ a píe de calle.
Por su parte, el Departamento para la Protección de la Infancia abrió una investigación para dar con la identidad y tomar las medidas oportunas contra la mujer que golpeó a la niña.

‘Felicidad Contagiosa’

Sor Angélica, a través de su Centro de Reintegración y Desarrollo en una región recóndita del Congo, ha ayudado a transformar las vidas de más de 2.000 mujeres y niñas que han sido obligadas a abandonar sus hogares, sufriendo abusos, principalmente por el LRA, un grupo rebelde originario de Uganda.

Muchas de las personas a las que ayuda cuentan, con lamento, historias de secuestros, trabajos forzados, palizas, asesinatos, violaciones y otras vejaciones contra los derechos humanos.

Su enfoque principal es trabajar en la recuperación del trauma y el daño padecido. Además de los abusos que sufren las mujeres y niñas más vulnerables, a menudo, son condenadas al ostracismo por sus propias familias y comunidades a causa de su terrible experiencia.

“Se requiere una especial atención para ayudarles a sanar y para recoger los pedazos de sus vidas”, dice la Hermana Angélica, quien capacita a las personas para que aprendan un oficio e inicien un pequeño negocio o regresen a la escuela.

Esta religiosa se desplaza por las comunidades y pueblos en una bicicleta, como medio de transporte más habitual, transmitiendo siempre una felicidad contagiosa a todos los presentes. Con una sonrisa indeleble practica una solidaridad como devota del desarrollo y dignidad social.

La monja congoleña acaba de ser reconocida por Naciones Unidas con el Premio Nansen 2013 para los Refugiados. Vivió como una desplazada por la violencia, en 2009, cuando vivía en la ciudad de Dungu, en la provincia de Oriental. Ella conoce la profundidad del dolor de huir de casa con lo puesto .

Son, en parte, los motivos que impulsan a esta religiosa a trabajar día a día “para llegar a todas las personas en situación de riesgo social y humano”.

Agricultores de la comunicación social

Retomar las buenas prácticas para desarrollar es la filosofía que arroja, con cierto descontrol, el proyecto que un amplio equipo de la ONGD Agareso realiza en el Bajo Lempa, en el Salvador. La idea es fortalecer una emisora de radio comunitaria a través de la capacitación, formación y aportación de recursos técnicos básicos. Otra cosa bien distinta es lograr un reto sin precedentes para una organización venida de menos a más.
El turno, la titularidad en este trascendental partido, corresponde a dos experimentados comunicadores: Lorena Seijo y Roi Palmás. Pero, las siembras y cosechas anteriores contaron con otras expertas del periodismo social comprometido como Carmen Novas, Susana Alvite y Laura López Ruíz. Un amplio equipo que permite delirar con ganar tres y, hasta, cuatro torneos (de primer nivel) la misma temporada. Si nos ponemos un poco ambiciosos podemos pensar y entonar aquello de: “no renunciamos a nada”.
la solidaridad

Voluntaria de Radio Tehuacan presentando un programa

La Comunicación para el Desarrollo pide paso con más fuerza que nunca. Lo hace en un contexto donde la FM Radio goza de un accidentado protagonismo. La orografía de la zona, conviviendo con la imponente presencia del volcán Chinchontepec, pone las cosas difíciles a las técnicas más sofisticadas de la alta frecuencia en la radiodifusión. Aunque, a decir verdad, la ventaja inicial recae sobre el modesto canal de Tehuacán por que las emisoras comerciales golpean su propagación de onda con las faldas del majestuoso accidente geográfico. Todo un condicionante que suma cuando podría interpretarse que resta.
Desde la distancia, en Galicia, cómodamente sentado ante un ordenador conectado a banda ancha, una sana envidia riega arterias y venas de un cuerpo entregado a la vocación de apostar por una fórmula eficiente para colectivos y comunidades con verdaderos deseos de evolucionar en positivo. Y, curiosamente, seguimos encontrar una mínima rendija para la reprobación que muchos/as administraron desde los orígenes de la iniciativa…
En conclusión, participar en un proyecto de esta naturaleza forma parte de uno de esos grandes sueños personales y profesionales que todo agricultor de la comunicación social espera firmar en el haber de su experiencia vital

¡Bailar bajo la lluvia!

El Alzheimer y sus consecuencias no son una limitación para anular una hermosa historia cargada de sentimiento y sinceridad que una mañana circulaba por las redes sociales: Facebook, Twitter, entre otras. Llevamos tiempo con este tesoro escrito guardado para publicar y compartir con quienes todavía entregan las emociones a escenas vitales como esta:

Una mañana agitada, a las 8:30am, cuando un señor mayor de unos 80 años, llegó al hospital para que le retiraran los puntos de su pulgar. El señor dijo que estaba apurado porque tenía una cita a las 9:00 am. El doctor le pidió que tomara asiento, sabiendo que quizás pasaría más de una hora. Lo vio obsesionado con su reloj y decidió, examinar su herida.

Mientras lo curaba le pregunto si… tenía una cita con otro médico esa mañana, ya que lo veía tan apurado. El señor le dijo que no, que necesitaba ir al geriátrico para desayunar con su esposa.

Inseparables ante cualquier adversidad

El doctor le pregunto sobre la salud de ella: El le respondió que ella hacía tiempo que estaba allí ya que padecía de Alzheimer. Le pregunto si ella se enfadaría si llegaba un poco tarde: Le respondió que hacia tiempo que ella no sabía quién era él, que hacía cinco años que ella no podía ya reconocerlo. El doctor sorprendido entonces le pregunto: “¿Y usted sigue yendo cada mañana, aun cuando ella no sabe quién es usted?”

El sonrió y le dijo: “Ella no sabe quién soy, pero yo aún se quien es ella y la amo”. Al doctor se le erizó la piel, y tuvo que contener las lágrimas mientras él señor se iba, y pensó, “ese es el tipo de amor que quiero en mi vida. El amor verdadero no es físico, ni romántico. El amor verdadero es la aceptación de todo lo que es, ha sido, será y no serás en la vida. La gente más feliz no necesariamente tiene lo mejor de todo; ellos sólo hacen todo, lo mejor que pueden”.

La vida no se trata de sobrevivir a una tempestad, se trata de saber cómo ¡Bailar bajo la lluvia!

‘Hablemos de Derechos Humanos’

Hablar de la Comunicación para el Desarrollo (CpD)  precisa de un amplio análisis sobre su papel e importancia en los proyectos de carácter social. Este concepto, gran desconocido o infrautilizado, ofrece unos interesantes resultados en aquellos proyectos que contemplan una intervención de esta naturaleza.
Comunicar y Desarrollar son dos acciones que, finalmente, acaban por confluir en una con identidad propia. De las radios y teles comunitarias emerge el principal modo de expresión con  criterio colectivo más allá del empresarial o político.
derechoshumanos
Diferentes ámbitos admiten esta posibilidad: Discapacidad, Reinsercción, Cooperación, Exclusión, Infancia, Juventud, entre otros. No cabe duda que las evidencias son incontestables. Ahora solo queda incrementar el nivel de respuesta en los sectores Social y de la Comunicación, al final, dependientes el uno del otro; pero, bien diferenciados.
Esta entrevista, emitida en el canal de radio de la Fundación Internacional Baltasar Garzón, fue incluida en el programa ‘Hablemos de Derechos Humanos’. Otro perfecto ejemplo en una comprometida  practica de la CpD…

http://www.ivoox.com/entrevista-programa-hablemos-derechos-humanos_md_1740539_1.mp3″ Ir a descargar