La cruda realidad no cesa de empujar a miles de personas desde Siria hasta una insolidaria Europa que consiente la construcción de muros y fronteras físicas como las de antaño. Que curioso: el pasado más oscuro regresa al presente. Así, de esta manera, se protege el gobierno húngaro de una amenaza, de una invasión, de una desesperación humana que, supuestamente, podría hacer tambalear la seguridad nacional. Se blinda de esta dramática escena a base de pecar en los errores del siglo XX. Se desentiende de los problemas ajenos mirándose al ombligo. Continuar leyendo «Europa se refugia navegando a la deriva»
Caricias al oído en Quechua
La voz de la peruana Renata Flores ha deslumbrado a miles de personas. A sus 17 años busca revalorizar el idioma de los incas, discriminado y olvidado tras la conquista española. Evitar una pobreza lingüística es su principal objetivo. Y lo hace desde el cono sur. Desde la inocencia de la adolescencia. Desde un deseo irrefrenable por cambiar el mundo.
Malhechores involuntarios
El cumplimiento de los Derechos Humanos en Marruecos es una verdadera entelequia. Sobre todo cuando se trata de un activista de origen saharaui que reivindica el reconocimiento oficial de su pueblo a una comunidad internacional que se pone de perfil. La única respuesta posible se centra en la persecución y en la prisión, como mal menor. A partir de ahí… podemos echar a volar nuestra imaginación para pensar en los peores augurios.
Un techo de cristal irrompible
La tozuda realidad regresa con demasiada frecuencia. Una espinosa realidad en la que distintas organizaciones exigen al Gobierno que «permita la restitución integral del derecho a la salud de las personas inmigrantes en situación irregular» y no se quede sólo en lo manifestado ante el Consejo de Derechos Humanos de la ONU. En resumen, que no provoque cortinas de humo en el exterior que impidan ver un comportamiento insolidario en el interior. ¿O declarar en foros de Naciones Unidas es sinónimo de brindis al sol?
Los corruptos en la Cooperación al Desarrollo también entran prisión
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La peligrosa escalera de las desigualdades
Una realidad en la que no cesan los golpes de mar a la vida humana, secuestrada en la deriva de la inmigración. Diez personas han muerto y 4.500 ha sido rescatadas durante los últimos días en el cementerio del Mediterráneo. Siete de los cuerpos sin vida estaban en dos lanchas neumáticas que navegaban abarrotadas de inmigrantes. Otros tres inmigrantes fueron recogidos del agua ya sin vida después de que saltaran ante la proximidad de un mercante que pretendían alcanzar a nado. Eso sí, los 31 supervivientes han sido detenidos. Las escenas se repiten. Lo mismo que la respuesta internacional por salvar vidas. Algunos países, y algunas políticas, miran de reojo una situación a la que no son ajenos o ¿si?.
La hiriente realidad nos ha presentado, en los últimos días, a mujeres rescatadas de las garras de Boko Haram relatando el horror sufrido durante su cautiverio. Ejecuciones de familiares. Hambre o privación de libertad son algunas de las lindezas sufridas. Según Amnistía Internacional, este grupo de desalmados ya ha secuestrado a 2.000 mujeres y niñas desde principios de 2014, muchas de ellas utilizadas como cocineras, esclavas sexuales o escudos humanos. Entre los casos más llamativos está el de las 200 colegialas secuestradas en un instituto internado de Chibok apresadas hace ya un año. Sin embargo, parece que ellas no están entre las últimas liberadas. Y, ¿habrían sido liberadas en caso de tratarse de un país distinto a Nigeria?, ¿hay tratos de primera y segunda para la vida humana? Algo nos hace temer que sí.
