Secuestrados por la pobreza

El nivel de consumo no determina el grado de felicidad para ningún ser humano. Es muy cierto que los recursos proporcionan o respaldan el bienestar social. Sin embargo, la continua inducción al gasto en artículos materiales genera una elevada sensación de exigencia para alcanzar una supuesta vida completa.

Mientras tanto, al otro lado del mundo, los servicios básicos y las oportunidades adolecen para millones de personas que sueñan con acabar el dia habiendo ingerido dos platos de comida y algo de agua para mitigar las debilidades del organismo. Esas cuestiones fundamentales, sea cual sea su edad de la persona, precisa para mantener las constantes vitales activas.

Los desiliquibrios son constantes, casi imparables. El descontrolado y desproporcionado consumo, en una parte, evita la involución, en otra. Una ecuación inalterable que no modifica el rumbo a pesar de los incisivos intentos de organizaciones e instituciones sociales. La llamada al consumo responsable se transforma en una omisión al deber más fundamental: solidaridad con las necesidades ajenas.

Un tercio del planeta vive y desperdicia a costa de las otras dos partes restantes. No es un dato nuevo y sí reiterado hasta la saciedad. Una cifra que sólo conmueve lo justo para registrar pequeños cambios que resultan insuficientes para un objetivo tan justo como ambicioso: equilibrar las posibilidades de vida de millones de seres humanos secuestrados por la pobreza.

La pócima mágica

Padecer una enfermedad en cualquier país de África no reviste una suculenta rentabilidad para los intereses de la industria farmacéutica. Lo que sí parece interesante es crear la alarma necesaria para que las regiones de Occidente, las más desarrolladas, sientan la sombra de la amenaza sobre su salud pública. Solo la posibilidad de que un virus como el Ébola cruce las fronteras supone un motivo suficiente para invertir el dinero que sea necesario, con tal de detener un desafío sanitario de imprevisibles consecuencias.

Ejemplos reales de estas características ya se vivieron con una gripe aviar cuando movilizó incontables recursos preventivos ante un incorrecto diagnóstico de la Organización Mundial de la Salud (OMS). Por aquel entonces, la alarma saltaba en las regiones de Ásia. Pero, resultó ser un negocio perfecto para la industria y sus inversores. Las acciones se revalorizaron a un nivel nunca pensado en los parques financieros.

En esta ocasión, la vacuna contra el agente vírico del Ébola no está. Y si está, es uno de esos secretos confidenciales de una empresa del sector que, de momento, no conviene desvelar. A la espera de sacar la ‘pócima mágica’ en el momento adecuado, velando más por los intereses económicos que humanos y sanitarios; cada día, mueren cientos de personas en lugares del continente negro donde el valor de la vida se encuentra devaluado, no sabe por qué razón.

Mientras tanto, el resto del mundo asume, como algo normal y hasta lógico, que un liberiano o un nigeriano fallezca ante la extensión de una epidemia por el mero hecho de residir en el epicentro de la amenaza. Con un suspiro de compasión o lamento lejano se resuelve un problema que es algo más que la clásica división entre países del norte y el sur.

La muerte del padre Miguel Pajares ha puesto de manifiesto que las enfermedades desconocen las fronteras territoriales. Y eso no deja de ser una buena fórmula para propagar el miedo y, por tanto, incentivar la investigación y el desarrollo de una futura vacuna en sector farmacéutico. Pero, lamentablemente, este planteamiento solo se suele dar cuando el problema pone en peligro la existencia de ese tercio del planeta que tiene los recursos necesarios como para sufragar la compra de vacunas.

El resto del mundo sigue empotrándose contra la incomprensión y las vallas de los pasos fronterizos como Ceuta o Melilla.

¡Adopta tolerancia!

Las adopciones tienen múltiples posibilidades. En sus objetivos debe encontrar, de forma irrenunciable, la elección de compartir la vida familiar con un pequeño o pequeña con escasas opciones en el contexto de sus padres biológicos. Bien sea por una causa u otra la principal obligación – como seres humanos – no puede despegarse de la responsabilidad y el compromiso con un proyecto de desarrollo personal. El resto son aspectos o características secundarias: el país de origen, las raíces culturales, las tonalidades de la tez de la piel…

La solidaridad y el intercambio cultural puede y está en disposición de presentar varias fórmulas sociales. Todas ellas son muy hermosas y factibles. Solo es cuestión de evolucionar y olvidar la absurda sensación de que uno está ubicado en el epicentro del planeta de las oportunidades y la riqueza material. Se recomienda descartar estereotipos del estilo: la abundancia contrarresta la pobreza. Un error muy común para quienes observan este problema global con enorme distancia.

Adopciones en una u otra dirección es otro de esos necesarios avances para transformar la conciencia colectiva en un espacio abierto y plural. Los nuevos pasos hacia la tolerancia e igualdad parten de los gestos individuales con resonancia a nivel colectivo.

 El amalgama de colores de piel y la riqueza de sus culturas solo sugiere compartir y convivir sin inventar elementos de discriminación.

 ¡Adopta tolerancia!

Un poco de seguridad preventiva

Una campaña de sensibilización de UNICEF alerta a los padres de los riesgos para los pequeños de confiar en personas desconocidas sin tener clara la intención de ese contacto.

Suele suceder en los espacios más habituales o próximos al entorno del menor: escuelas, parques, centros de juegos o deportivos. Y, en el peor de los casos, en el ámbito familiar; mucho más difícil de detectar para agentes externos experimentados en Trabajo Social con la Infancia.

La amenaza de la pedofilia es una realidad a la que solo puede responder la cautela y vigilancia de los progenitores en un primer momento. Después, el turno corresponde a las fuerzas y cuerpos de seguridad para identificar, detener y procesar a quienes disfrutan con las prácticas o tendencias pedófilas.

Un dato relevante para la reflexión colectiva y social: La Fundación Alia 2, un colectivo que persigue la seguridad para los menores en la red,  refleja en un informe publicado en el 2011 que cerca de 16.000 intercambiados a través de internet albergaban sospecha de portar contenido pedófilo.

Confiar en la seguridad real puede resultar más beneficioso que confiar en el azar como método tradicional para defenderse y evitar una amenaza a la parte más vulnerable de nuestra familia.

¡Haciendose amigos!

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Un niño y una perra. Son los dos y únicos protagonistas de esta historia ejemplar de amistad, respeto y admiración el uno por el otro. El pequeño Hernán convive con Síndrome de Down. Conoció a una labradora llamada Himalaya. A partir de ahí, las cosas fueron rodadas para ambos.
El menor siempre era reacio al contacto con otras personas, según confiesa su madre. Reconoce que la relación con la mascota se está convirtiendo en algo extraordinario, “casi fantástico”.
Aquellos que osan maltratar animales e infravalorarlos por tratarse de otra especie, conviene que reflexionen sobre lo que aportan al ser humano en su desarrollo emocional e intelectual sin exigir contraprestación a cambio. Forma parte de la naturaleza del perro: generosidad con letras mayúsculas sin necesidad de ser permanentemente recompensado.
La mamá de Hernán dice estar eternamente agradecida por este gran avance que su hijo ha registrado en el complejo capítulo de la socialización. Tanto es así que comparte con la comunidad su intensa y extraordinaria experiencia.
Integración, valoración y admiración se convierte en tres de los principales sentimientos que produce un relato real titulada como ellos han querido que sea: ¡ Haciendose amigos!