Perecer en el intento de vivir

La sociedad siria trata de aprovechar los mínimos instantes de normalidad

La situación de Siria es caótica ante los continuos frentes de fuego cruzado y bombardeos que se producen sin tregua. Niños, mujeres y ancianos forman parte del frente de guerra, sin saberlo.

La población trata de respirar en medio de tanta destrucción e incomprensible hostilidad. Solo es posible pensar en mañana. El futuro no tiene más recorrido que las horas posteriores al presente. En el actual contexto plantear una expectativa superior a tratar de sobrevivir a las bombas y las balas es una mera entelequia.

Entretanto, la comunidad internacional mantiene reuniones en el marco del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas para analizar los abusos y la utilización de armas químicas por parte del gobierno sirio contra los rebeldes, utilizando a la población civil como objetivo militar.

Mientras unos piensan en articular las mejores y más rentables líneas políticas, otros perecen en el intento de vivir, día a día , con lo puesto en un contexto sumido en la desgracia y la absoluta barbarie.

Los derechos humanos padecen, asfixiados, como los múltiples intereses políticos y económicos ponen en juego el más elemental de los derechos: vivir.

Creatividad en la piel

La genialidad de los niños no tiene límites. No conoce fronteras reales, ni tampoco virtuales. Todo es posible en cualquier rincón del mundo, si hay una mente infantil discurriendo alguna idea para jugar, disfrutar o, en definitiva, vivir con la máxima intensidad.

La abundancia material no es condición indispensable para sentir ráfagas de felicidad mientras se golpea un esférico que, a tenor de la imagen que ilustra este post, podríamos llevarnos otra genuina sorpresa con los materiales que componen la pelota de fútbol, en cuestión.

A un lado, los indicadores económicos; la necesidad de seguir acaparando necesidades. A otro, la Infancia vuelve a reivindicar su pureza natural con la firme exigencia de habilitar los espacios precisos para permitir que los niños sean niños…

Pobreza o riqueza. Norte o Sur. Situaciones sociales, económicas y geopolíticas convertidas en meras espectadoras ante cualquier expasión de la imaginación de un pequeño o una pequeña.
En este caso, el nueve (9) puede simbolizar, a la perfección, la nota de esta lección de humildad y sencillez; Vestir un cuerpo desnudo es más que suficiente para dejar escapar la creatividad por los poros de la piel

Agricultores de la comunicación

Retomar las buenas prácticas para desarrollar es la filosofía que arroja, con cierto descontrol, el proyecto que un amplio equipo de la ONGD Agareso realiza en el Bajo Lempa, en el Salvador. La idea es fortalecer una emisora de radio comunitaria a través de la capacitación, formación y aportación de recursos técnicos básicos. Otra cosa bien distinta es lograr un reto sin precedentes para una organización venida de menos a más.

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¡Atención al cubo de la basura!

Tirar alimentos forma parte de una cultura insolidaria y despreciable que parece haberse instalado en los aledaños de la pobreza. El presidente de la Federación de los Bancos de Alimentos de España (Fesbal), José Antonio Busto, exige e compromiso político y social para revertir la «intolerable» cifra de ocho millones de toneladas de comida que se produce cada año en España.

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Espiando una realidad social

Detenerse, observar y hasta espiar una realidad social con es constituyente de delito, según las leyes internacionales.  La visión de un determinado contexto puede tener, en origen, un importante sesgo por los deformados mensajes que llegan desde ese lugar y como viven sus gentes.
Es el caso de la sociedad marroquí. En múltiples conversaciones llegaron a confesar que se sienten prejuzgados por la polvareda de los retorcidos estigmas en los lustrosos países de occidente. No dudan en censurar a aquellos que se niegan a conocerlos por como haber sido presentados en la distancia. Y exigen un mínimo ejercicio de comprensión y empatía.
Foto de Carolina Sertal realizada en la provincia de Nador (Marruecos)
Pero, sobre terreno, las cosas son bien diferentes: Una cosa es el sistema y otra bien distinta sus gentes, quienes componen un modelo social con sus virtudes y defectos. De esto último ya conocemos incontables problemáticas: Desigualdad, injusticia, pobreza, entre otras.
Así pues, resulta más recomendable quedarse con la primera parte para ayudar a construir un edificio multicultural sin rendijas en sus imaginarias ventanas.