¿Qué sucede cuando la solidaridad falla?

Haití espera una inversión de Naciones Unidas (United Nations - ONU) contra el colera

Mujer haitiana se desplaza, varios kilómetros, a buscar agua

La realidad de la Haití no difiere, en exceso, a los meses posteriores al atroz movimiento sísmico que registró en el año 2010. Desde entonces, las cosas no han podido ir a peor. Recientemente, el huracán Matthew volvió a cebarse con esta zona malograda del Caribe. Las personas que residen, en esa parte de la isla, no han tenido una mínima oportunidad de levantar cabeza ante la falta de un apoyo internacional y una buena gestión de los problemas generados por los desastres naturales como es el caso de Naciones Unidas.

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Píe de foto – Potabilizar la vida en Haití

Trabajo de distribución de pastillas potabilizadoras en la isla UN Photo/Unicef/Marco Dormino

 Los últimos meses y año han servido de recorrido indeseado para que 44 millones de personas viviesen el secuestro de la pobreza. La totalitarista perspectiva económica de todas las acciones y operaciones globales o transnacionales no están siendo inocuas para provocar lesiones irreversibles en el desarrollo social.

Haití ha sido y es el ejemplo de que los problemas estructurales no pueden cuantificarse en dolares o euros, a pesar de la millonaria consignación de fondos para intentar paliar las consecuencias del terromoto de 2010.

Ahora, el colera acecha sin apiadarse de la desgracia ya vivida en el pasado más reciente. Al contrario, aprovecha la debilidad del momento para hacerse fuerte en un territorio desvalido por una continua cadena de despropositos humanitarios.

Solo el hambre (que también asoma, sin previo aviso, la cabeza en este y otros contextos) o la desnutrición, como las manifestaciones más extremas de la pobreza, pueden considerarse problemas de rango superior, según WFP, al VIH, Tuberculosis, Malaria o Colera. En este último caso, el incombustible trabajo de diversas organizaciones, como UNICEF, está logrando potabilizar la sinuosa vida de los haitianos, casi dos años despues de un destructivo y letal enojo de la tierra en ese rincón de la isla.