A puerta fría contra el Ébola

«No toques!», advierte la pequeña de 3 años M’ballu Jalloh, cuando su amigo trata de dibujarla en un juego infantil. Su aprehensión revela el nivel de conciencia que incluso los niños tienen ahora sobre el Ébola en la ciudad de Kailahun, en el este de Sierra Leona, cerca de las fronteras de Guinea y Liberia.

Campaña contra el ébola en Sierra Leona

Al menos 2.455 casos de la enfermedad han sido reportados a través de Sierra Leona al 5 de octubre, lo que resulta en más de 700 muertes. M’ballu está entre los 1,5 millones de personas que han sido alcanzadas por la enfermedad a pesar de Tok Ose-a-Ose (Campaña de puerta a puerta) que septiembre, ONU Mujeres inició en Kailahun. Casi 29.000 jóvenes mujeres y hombres voluntarios – de diferentes perfiles, regiones, religiones, tribus y líneas políticas – trabajaron juntos durante tres días, dejando atrás su residencia habitual para llegar a las aldeas más remotas.

«Estoy haciendo esto por el amor de mi país, porque ninguna cantidad de dinero puede ser comparado con el riesgo que implica», dijo la activista Jatu Kaneh. Los voluntarios comenzaban temprano, sobre las 5:30 AM, transitando caminos impracticables y, a veces, bajo fuertes lluvias. Algunos incluso tuvieron que  utilizar sus motos particulares para poder participar en la iniciativa y transportar el material preventivo: La gran mayoría se sometieron a un intensivo periodo formativo, previo, para aprender sobre la enfermedad y el papel que juegan durante la campaña.

‘Puerta a puerta’ fue un éxito al lograr alcanzar una incidencia de más del 80 por ciento de los hogares:1,5 millones de personas de Sierra Leona. También, fueron descubiertos 92 cadáveres y se lograron confirmar 130 casos de Ebola.

Uno de los sobrevivientes más jóvenes huérfanos de Ébola en Sierra Leona es la niña de 21 meses de edad Neima Kanu (alias). Toda su familia murió en el Centro de Gestión de Médicos Sin Fronteras. De los 1.423 niños de Sierra Leona que han sido afectados por el virus al 30 de septiembre de 2014, 367 se han quedado huérfanos. A menudo son rechazadas por los miembros sobrevivientes de la comunidad y la familia.

Ahora, Naciones Unidas está renovando los antiguos centros de rehabilitación utilizados durante la guerra civil del país para dar cabida a los niños huérfanos y abandonados, así como personal de enfermería que ahora están estigmatizados debido a su contacto con los pacientes.

La pócima mágica

Padecer una enfermedad en cualquier país de África no reviste una suculenta rentabilidad para los intereses de la industria farmacéutica. Lo que sí parece interesante es crear la alarma necesaria para que las regiones de Occidente, las más desarrolladas, sientan la sombra de la amenaza sobre su salud pública. Solo la posibilidad de que un virus como el Ébola cruce las fronteras supone un motivo suficiente para invertir el dinero que sea necesario, con tal de detener un desafío sanitario de imprevisibles consecuencias.

Ejemplos reales de estas características ya se vivieron con una gripe aviar cuando movilizó incontables recursos preventivos ante un incorrecto diagnóstico de la Organización Mundial de la Salud (OMS). Por aquel entonces, la alarma saltaba en las regiones de Ásia. Pero, resultó ser un negocio perfecto para la industria y sus inversores. Las acciones se revalorizaron a un nivel nunca pensado en los parques financieros.

El Ébola amenaza a África

En esta ocasión, la vacuna contra el agente vírico del Ébola no está. Y si está, es uno de esos secretos confidenciales de una empresa del sector que, de momento, no conviene desvelar. A la espera de sacar la ‘pócima mágica’ en el momento adecuado, velando más por los intereses económicos que humanos y sanitarios; cada día, mueren cientos de personas en lugares del continente negro donde el valor de la vida se encuentra devaluado, no sabe por qué razón.

Mientras tanto, el resto del mundo asume, como algo normal y hasta lógico, que un liberiano o un nigeriano fallezca ante la extensión de una epidemia por el mero hecho de residir en el epicentro de la amenaza. Con un suspiro de compasión o lamento lejano se resuelve un problema que es algo más que la clásica división entre países del norte y el sur.

La muerte del padre Miguel Pajares ha puesto de manifiesto que las enfermedades desconocen las fronteras territoriales. Y eso no deja de ser una buena fórmula para propagar el miedo y, por tanto, incentivar la investigación y el desarrollo de una futura vacuna en sector farmacéutico. Pero, lamentablemente, este planteamiento solo se suele dar cuando el problema pone en peligro la existencia de ese tercio del planeta que tiene los recursos necesarios como para sufragar la compra de vacunas.

El resto del mundo sigue empotrándose contra la incomprensión y las vallas de los pasos fronterizos como Ceuta o Melilla.