Un techo de cristal irrompible

La tozuda realidad regresa con demasiada frecuencia. Una espinosa realidad en la que distintas organizaciones exigen al Gobierno que “permita la restitución integral del derecho a la salud de las personas inmigrantes en situación irregular” y no se quede sólo en lo manifestado ante el Consejo de Derechos Humanos de la ONU. En resumen, que no provoque cortinas de humo en el exterior que impidan ver un comportamiento insolidario en el interior. ¿O declarar en foros de Naciones Unidas es sinónimo de brindis al sol?

Diferentes realidades para las mujeres del mundo en el blog de Juan de Sola Sigue leyendo

Ingenio infantil

Varios niños palestinos juegan dentro de una habitación muy dañada en un edificio parcialmente destruido en al-Tufah, al este de la ciudad de Gaza. Los juegos se han tenido que adaptar a los nuevos tiempos después de la devastadora guerra de 50 días entre Israel y los militantes de Hamas. El gobierno palestino ya ha dado a conocer un plan de reconstrucción: Esta nueva acción social tendrá un coste de 4.ooo millones de dolares para reconstruir el territorio devastado por la guerra. El principal objetivo es construir viviendas para unas 100.000 personas que se quedaron sin hogar.

La infancia en Gaza busca formas de jugar al margen de las destrucción

El escenario actual (olvidado para una gran mayoría de la comunidad internacional) no deja apenas espacio para el desarrollo de las futuras generaciones. Los menores, igual que los mayores, se ven obligados a improvisar en su día a día. Los recursos educativos son insuficientes para habilitar un futuro estable para la infancia. Los lugares para el ocio y el recreo son escasos. Por no decir, inexistentes. El decadente paisaje de las calles transmite sensaciones poco ilusionantes para la mirada de un niño.

Pero, el ingenio infantil se deja notar en cada rincón. Explota en cada esquina. Allí donde se encuentren unos mínimos metros cuadrados sin cascotes, escombros o un ‘checking point’, los niños ocupan ese espacio con la idea de jugar a pesar de las condiciones que presenta la espinosa realidad. No hay excusa para no dar una patada a un balón, esconderse detrás de las ruinas de un edificio o instalar un columpio dentro de casa para compartir buenos ratos con los amigos.

Una vez más, en este lugar del mundo, queda patente que “con muy poco se hace mucho”. Curiosamente, una filosofía de vida muy extendida en aquellos países donde la pobreza o la injusticia están más presentes que ausentes.

¿Qué puede cambiar el mundo?

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Las decisiones importantes parece que son un campo solo abonado para mentes adultas que expropian parcelas de futuro de las nuevas generaciones. En muy pocas ocasiones se ha agacha la oreja para escuchar las inquietudes de niños y adolescentes sobre el mundo que desean recibir y gestionar.

Son muy pocas las veces que un mandatario es permeable a las peticiones más basicas de un menor. La legislación internacional de los Derechos de la Infancia está elaborada por los mayores que dirigen los destinos del planeta en organismos y asambleas como las que se celebran en la ONU. Es cierto que resulta necesaria la aportación y participación de los adultos para una serie de cometidos políticos y administrativos.  Ahora bien, esto no puede ser sinónimo de usurpación de espacios, por norma. Una realidad que acontece con mayor frecuencia de la deseada.

Es decir, mayores decidiendo por los pequeños que sienten como son tenidos en cuenta solo para justificar determinadas acciones. Ocurre lo mismo con las leyes de género: en la mayor parte, son hombres quienes redactan y debaten dichas leyes en un parlamento. Toda una contradicción. Y los hechos son muy tozudos: ¿cuántos niños padecen pobreza?, ¿por qué los recursos educativos no llegan a todos?, ¿quienes son los principales perjudicados en los conflictos bélicos? Algunos ejemplos que obtienen siempre una respuesta indeseable.

Se habla y predica de un futuro para las generaciones venideras que nunca llegará. Se insiste en construir desde un base no cimentada por educación, salud y protección social. Mas bien, todo lo contrario. La reacción suele ser tardía cuando el problema ya es irreversible. Y, en la mayoria de los casos, un lápiz,  tal y como divulga Malala, actual premio Nobel de la Paz 2014: “un pupitre y un libro hubiesen sido elementos suficientes para provocar cambios sociales en diferentes culturas y contextos del mundo”.

Calidad de vida en nuestras ciudades con unas simples rutinas

Autora invitada, L.C. – Guatemala es actualmente uno de los países del mundo con mayor riqueza natural, además de contar con una preocupación seria por la conservación de su medio natural, ya que no por nada un tercio del país se encuentra bajo la categoría de área protegida. Sin embargo, no podemos limitarnos a cuidar nuestras playas, montañas y bosques, también debemos intentas que nuestras ciudades tengan una calidad de vida superior, pues al final repercutirá positivamente en nuestra salud y estado de ánimo. Para esto tenemos diversas opciones a la hora de ayudar, como recurrir al mercado de segunda mano de compra venta, así como donaciones a través de páginas de avisos online a asociaciones u organismos que se encarguen de mejorar las condiciones en entornos urbanos.

Ecología en nuestras ciudades

Aunque no debemos de olvidar que la responsabilidad de la calidad de vida de una ciudad repercute en el conjunto de todos sus ciudadanos, quienes deben de poner de su parte para que su lugar de residencia sea un lugar donde merezca la pena vivir. Así que lo primero que debemos de hacer es preocuparnos realmente por nuestra ciudad y lo que pasa en ella, ya vivamos en Ciudad de Guatemala o en una pequeña aldea alejada, nuestra responsabilidad es la misma, pues debemos comprometernos con nuestra urbe. Para esto lo mejor es pensar que la ciudad es de todos, con lo que si la afectamos de forma positiva estamos mejorando algo que es nuestro y del resto de conciudadanos, en lugar de dañar algo que no pertenece a nadie. Así que apuesta por ser un buen vecino y apúntate algunas rutinas que harán de tu ciudad un lugar con mejor calidad de vida.

  • No ensucies. Lo mejor para mejorar la calidad de vida en una ciudad es mantenerla limpia, pues además de eliminar suciedad antiestética y malos olores mejora la percepción de vecinos y visitantes. Así que arroja tu basura en los puntos señalados y recicla lo máximo, para evitar que crezcan los vertederos en las afueras de la ciudad.
  • Respeta los entornos comunes. Piensa que un jardín o un parque es para el disfrute de todo el mundo, con lo que no lo dañes, ya que estarías limitando el ocio de la gente y afeando la ciudad. Trata los elementos de la ciudad como si fueran tuyos propios, porque en buena medida ya lo son.
  •  Deja el auto aparcado en casa. Los carros, además de contaminar la ciudad, afectando tanto a la salud de los seres vivos como a las fachadas de los edificios, son una gran fuente de estrés. Así que deja el auto de lado y apuesta por el transporte alternativo, como puede ser andar o la bicicleta si las distancias te lo permiten.
  • Dedica algo de tiempo a tus vecinos. Para esto podemos desde simplemente ser amables hasta comprometernos con alguna causa de voluntariado. Con esto ayudaremos tanto a personas necesitadas como a la ciudad en su conjunto, consiguiendo que mejores su atmósfera y que sea más agradable vivir en la misma.

Madre prematura

Madre prematura by Referencias Sociales
Madre prematura, a photo by Referencias Sociales on Flickr.

Espectáculo hermoso y tierno a todas las miradas: En la India, una menor adopta el papel de la madre, ante su ausencia, para cuidar y atender a su hermana bebé. La parte más áspera es que muchos niños y niñas se ven empujados a madurar de forma prematura por la falta de los progenitores. Y la protección y amparo al menor, en algunos contextos sociales, pierde todo el sentido por la carencia de recursos y políticas específicas.

Convertirse en una madre prematura es una de las tantas obligaciones añadidas que muchas niñas debe asumir en su pequeño recorrido vital. Aquellos lugares donde las condiciones sanitarias y sociales registran niveles muy precarios acaban por derivar en una infancia huérfana de padres y madres, por tanto de referencias necesarias para un crecimiento normalizado y asentado en la felicidad que, por derecho, tiene un menor.

(Foto: Humans of India)

El grifo de la cooperación al desarrollo

Las nuevas generaciones y la conservación de los recursos naturales se convierten en los dos principales activos para garantizar un futuro preñado de esperanza.  Conceder un legado, marcado por acciones responsables, debe convertirse en una prioridad de la agenda colectiva. Dejar el planeta en mejores condiciones no puede quedarse en mero un reto, y sí en una obligación ineludible.

Desgraciadamente, el acceso al agua no es algo universal a pesar de la exigencia vital de proporcionar este bien natural sin limitaciones de ninguna clase. Resulta sorprendente que algunas mentes consideren que este asunto del compromiso no va con ellos. Y mientras se aprovechan de todas las posibilidades, con un estilo más parecido al de parásito que al de un humano, otras personas carecen de cualquier oportunidad de incorporar el agua corriente a su vida cotidiana.

El agua y la infancia como referencia

La conciencia, y voluntad son imprescindibles, casi insustituibles, aspectos para no atascarse en centenares de palabras bien conjuntadas que conformen una utópica teoría. Según datos de Naciones Unidas, Cerca de 1.200 millones de personas, casi una quinta parte de la población mundial, vive en áreas de escasez física de agua. Una cifra nada despreciable para las conciencias y sensibilidad de quienes abren, cada día, el grifo sin restricciones.

En estos últimos tiempos, las denostadas políticas de cooperación al desarrollo han sido objeto de recortes sin precedentes y campañas de desprestigio para justificar tales decisiones. La sociedad está cada vez más próxima al postulado de: “resolvamos antes los problemas de aquí que los de afuera”. Un fragante error de perspectiva a medio o largo plazo porque los fenómenos migratorios seguirán creciendo y las realidades sociales se endurecerán tanto en casa como a nivel internacional. La experiencia recomienda no ponerse de perfil ante esta serie de cuestiones por su inevitable repercusión.

Cimentar el desarrollo del futuro se convierte, o así debería ser, en una estrategia inexcusable del presente. De lo contrario, las consecuencias sociales formarán parte de una irresponsabilidad global compartida.

Y a medida que el grifo de la solidaridad se va cerrando, poco a poco, otros seguimos convencidos en practicar un periodismo entregado a la lucha contra la pobreza, la denuncia de las desigualdades sociales o la defensa de los derechos humanos. Y hasta conseguirlo no detendremos la maquinaria marcada por una vocación aliada con el desarrollo.

Creatividad en la piel

La genialidad de los niños no tiene límites. No conoce fronteras reales, ni tampoco virtuales. Todo es posible en cualquier rincón del mundo, si hay una mente infantil discurriendo alguna idea para jugar, disfrutar o, en definitiva, vivir con la máxima intensidad.

La abundancia material no es condición indispensable para sentir ráfagas de felicidad mientras se golpea un esférico que, a tenor de la imagen que ilustra este post, podríamos llevarnos otra genuina sorpresa con los materiales que componen la pelota de fútbol, en cuestión.

A un lado, los indicadores económicos; la necesidad de seguir acaparando necesidades. A otro, la Infancia vuelve a reivindicar su pureza natural con la firme exigencia de habilitar los espacios precisos para permitir que los niños sean niños…

Pobreza o riqueza. Norte o Sur. Situaciones sociales, económicas y geopolíticas convertidas en meras espectadoras ante cualquier expasión de la imaginación de un pequeño o una pequeña.
En este caso, el nueve (9) puede simbolizar, a la perfección, la nota de esta lección de humildad y sencillez; Vestir un cuerpo desnudo es más que suficiente para dejar escapar la creatividad por los poros de la piel

El mundo al reves

El mundo al revés. Nunca tuvo más sentido la literalidad de una frase maltratada por la cultura oral. Habitualmente, se pronuncia cargada de connotaciones negativas. Con una visión pesimista por que las cosas no están en el orden recomendado. El ánimo de la entonación suele sugerir la corrección de algo o alguien. Es curioso que su versatilidad se vea tan limitada.

Por casualidad o no, la paradoja se hace fuerte a base de insistir. Darle la vuelta a nuestro estilo de vida o cambiar comportamientos puede ser un buen principio ante la puerta de la solidaridad que no acaba de abrirse del todo. Las malas lenguas dicen que tan solo está entornada.

Este post podría escribirse para ser leído al revés. Un planteamiento laborioso que estamos seguros, y es tan factible como comprensible, que nadie aguantaría en esas condiciones hasta el final del texto. Alcanzaría la calificación de tortura. Un pequeño ejemplo de lo que significaria el persistir en un estilo desequilibrado e injusto para los seguidores de este blog.

Al margen de este obligado guiño, queda claro que las personas no son el objetivo prioritario en la toma de decisiones. Otra cuestión distinta es hablar de números y cantidades con una perspectiva material.

Dada la insitencia, praticaremos un sano ejercicio de reflexión que centra nuestra atención en los testarudos datos que rodean a los seres humanos. Todos los indicadores concluyen que la pobreza crece, los derechos humanos se deterioran, las mujeres no logran romper el techo de cristal (en el mejor de los casos) o la proporción de niños y niñas que son exclavizados o agredidos por acciones de diversa condición no alcanza un ansiado cese.

Si el lenguaje matemático es el elegido, en los actuales tiempos de especulación y mala distribución de los recursos, nos adpataremos a una corriente donde los humanidad pasa mucho frio. Para empezar y según Unicef, “un 25 por ciento de los niños españoles se encuentra en situación de pobreza”.

Continuando en esta línea, encontramos a la Organización Internacional del Trabajo (OIT) denunciando que la realidad sigue siendo profundamente alarmante con 215 millones de niños convertidos en trabajadores forzados a lo largo y ancho del planeta. Otro dato no discreto: El Alto Comisariado para la Planificación (HCP) desvela la desfavorable situación de 123.000 menores obligados a dejar de ser niños por asumir compromisos laborales que no les corresponde en Marruecos.

Y buscando una cifra que no permita acomodarse en la impasiblidad habitual toprezamos con las 2.600 millones de personas en severas dificultades para vivir en unas mínimas condiciones sanitarias. Pero, “como los problemas no vienen solos”, debido a este escenario, 1,5 millones de niños padecen patologías asociadas a la carencia absoluta de salubridad.

Revertir este mapa de dramáticas realidades humanas solo pasa por omitir, con determinación, los dictados de unos mercados repletos de traficantes de dinero y aplicar una revolucionaria fórmula: “Poner el mundo al reves”.

En una próxima ocasión podríamos vaticinar, abonados a la esperanza, los resultados de esta utópica decisión…

Primera ‘legislatura’ para Agareso

Han pasado cuatro años y la sensación de escasa contribución al desarrollo es crónica.  Todas las inversiones en recursos humanos, materiales y técnicos son insuficientes ante una insaciable demanda de necesidades sociales y humanas. Aquel siete de mayo de 2008, una larga lista de nombres, fieles al compromiso, estampó la firma sobre un documento fundacional para dar vida a la ONGD Agareso Reporteros Galegos Solidarios – en el despacho de abogados del generoso Jorge Paladino, ubicado en la ciudad de Pontevedra.

Desde entonces, los esfuerzos no fueron pocos para mantenerse en una línea de continuo crecimiento sin sufrir serios desvanecimientos. Hubo que nadar contracorriente en un periodo de incipiente crisis, agravada con el paso de los años. Se puede decir que el nacimiento del colectivo acompasó los primeros signos de un frenazo económico que ha se dejado notar en todos los sentidos…

 El segundo sector con mayor destrucción de empleo, según datos oficiales, se acabó convirtiendo en objetivo prioritario de una iniciativa vinculada al voluntariado y solidaridad con la irrenunciable convicción de cumplir con los principios más elementales del periodismo, y mejorar así una deteriorada imagen de la profesión, tan dañada por los intereses políticos y mercantilistas de las empresas de comunicación.

La experiencia desembocó en un proyecto de modestos aunque efectivos resultados. Nunca han faltado las ambiciones de instalarse en la consolidación y convertir a la comunicación en una reconocida herramienta de desarrollo: “Un bonito axioma en estado espera”

Afortunadamente, algunos pasos han convertido sus huellas en importantes precedentes en la forma de entender y practicar un oficio entregado, por completo, a la visibilización y sensibilización de la lucha contra la pobreza, defensa de los Derechos Humanos o Ayuda Oficial al Desarrollo.

Otra cosa, bien diferente, ha sido el nivel de permeabilidad que el concepto de Comunicación para el Desarrollo (CpD) ha obtenido en el seno de las ONG´s y organizaciones e instituciones sociales. ¿Aislados o incomprendidos? o ¿las dos cosas?

En principio, tan solo se logró visualizar un proyecto integrado por comunicadores profesionales como ‘una mera tabla de salvamento’ para los departamentos o áreas de comunicación de las organizaciones. Una percepción todavía asentada en el imaginario colectivo. Una extendida idea  de otorgar el derecho a ocupar el espacio natural, sin extralimitarse, con la única misión de producir reportajes para publicarlos en los principales medios por una supuesta influencia, al entender que trabajar en las redacciones de periódicos, radios o televisiones es una ‘ideal’ condición de privilegio.

Transcurridos varios años, cuatro para ser exactos, demostrar que Agareso es algo más que un cómodo vehículo para llegar a la opinión pública con “las virtudes de mis acciones o mis proyectos” se ha convertido en una auténtica obsesión. Programas integrales de CpD en centros penitenciarios como A Lama, con una emisora de radio en servicio a nivel interno; capacitación de personas con discapacidad en habilidades comunicativas o talleres de radio con enfoque medioambiental en comunidades del Bajo Lempa (El Salvador)  avalan la teoría de la que ONGD de reporteros garantiza una utilidad social.

El determinante esfuerzo de un centenar de voluntarios/socios, colaboradores, corresponsales en países de Latinoamérica y África ha logrado posicionar una vocación solidaria en un territorio propio de legitimidad en el campo de la acción social, cooperación, comunicación y desarrollo…

En el pasado reciente, las oportunidades de intervención y participación en los procesos  de cooperación internacional han abierto las puertas a los representantes de la comunicación en escenarios tan dispares como Galicia, España, Marruecos, Campos de Refugiados Saharuis, Ecuador, Golfo de Fonseca (El Salvaldor, Nicaragua y Honduras), Ucrania, Repubica Dominicana, Guatemala, Perú, México, Palestina/Israel, Cabo Verde o Guinea Bissau, entre otros lugares.

La organización Agareso acaba de cumplir el tiempo estipulado para una legislatura. Y lo ha hecho con demostrada capacidad de resistencia ante las complejidades de sobrevivir de los ideales del compromiso en tiempos de crisis. Pero, esta clase de travesias generan un débito impagable. Por ello, solo queda reconocer una eterna deuda con cada uno de los miembros que componen la red de reporteros y mantener intacta la ilusión del “primer amor” (Cita del maestro Xosé Cuns en su ponencia de la primera convención celebarada en A Lanzada – O Grove 2008).

Tampoco podemos olvidar a las personas que, en su decisión de subir y bajar a lo largo del complicado trayecto, aportaron riqueza personal, talento y una edificante profesionalidad a un proyecto con inquebrantables deseos de sumar un mayor número de legislaturas en su historia.

El paso del tiempo juzgará si la creación de  la ONGD Agareso fue o no una idea interesante; una organización necesaria o prescindible. ¿Beneficiosa o infructuosa a nivel social?…. Si corren buenos tiempos o no para “ser un fiel aliado con la esperanza del futuro”.

Varias antítesis en el presente

Los fluidos informativos son notables en un caso y en otro no. Resulta curioso que los intereses económicos sigan solapando sin apenas respuesta a los sociales y humanos. Antes de ser noticia de primera o segunda categoría se hace imprescindible revisar el volumen de la cartera de una sociedad o comunidad.

La antítesis está golpeando en nuestro presente. No es necesario practicar grandes viajes al futuro o al pasado. Estos días una petrolera española ha sido expropiada por el gobierno argentino. Una decisión con una resonancia mediática casi ensordecedora. “Es posible que, a este nivel, acabemos acudiendo al otorrino con un cierto nivel de saturación auditiva”.

Las horas no llegan para analizar un cambio de fronteras en el mapa económico español y argentino. Relaciones internacionales amenazadas, inversiones cuestionadas y unos países hermanos ahora enfrentados, pero obligados a convivir en la misma casa del comercio internacional.

Mientras, en otro continente, la vida transcurre sometida a un silencio informativo. Bajo un golpe de Estado (uno más) que padece la sociedad de Guinea Bissau, los militares vuelven a faltar el respeto y consideración a una vulnerable e inestable democracia. La antítesis del presente vuelve a presentarse al cotejar las humanas ambiciones de un país africano: Abandonar la pobreza, la falta de desarrollo o las continuas incertidumbres de futuro para las nuevas generaciones. “No es mucho pedir”.

 

Una sociedad sometida a imperativos de muy diversa naturaleza no forma parte de la agenda informativa por su falta de músculo económico. Denunciar como las fuerzas militares decapitan un modelo de convivencia no es suficiente argumento como para anteponer una historia informativa con otra.

Vivir rodeado de armas y casacas militares por mera imposición se convierten, en contraste con otros contenidos informativos, en breves reseñas  por qué lo humano no vende, no interesa, no es importante: Otra antítesis más a nuestra propia biología como especie.

(Amnistía Internacional detecta los primeros incumplimientos de los Derechos Humanos protagonizados por el ejercito en Guinea Bissau) 

Manifestaciones de la entelequia

La tramitación de una Reforma Laboral del gobierno de España ha concentrado a millares de personas en las calles de las diversas ciudades del país. Tampoco existieron dudas en como secundar de una u otra manera la Huelga General. Todos/as los presentes estaban convencidos que muscular la movilización social era necesaria para defender tanto los intereses colectivos como individuales.

Esta situación se produce coincidiendo con el primer mes donde un actualizado sistema impositivo, vía IRPF, ha mordido nuevamente las numerosas nóminas de los escasos empleos que van quedando en activo en el panorama laboral. Pero, esto podría calificarse de una mera anécdota si se compara con la dureza de las políticas implementadas para salir de las axfisiantes profundidades de una crisis.

Los continuos recortes con clara afección en la micro economía y la total ausencia de certidumbres ante un futuro amistado con la inestabilidad y enemistado con las oportunidades de un desarrollo real han cimentado los pilares de un descontento crónificado en los últimos años. Desgraciadamente, la reacción llegó tarde y con pocas posibilidades de eficiencia. Más bien, proyecta una indignación que los más jóvenes ya se encargaron de manifestar en las acampadas y asambleas del 15M. Entonces, el idealismo y romanticismo sirvieron como argumentos más apropiados para llevar  unas reivindicaciones, que evidenciaban las grietas en el equilibrio de un sistema, al espacio de la utopia. Tan equivocados no estaban.

Una sociedad que emborracha de conocimiento en las universidades y te obliga a pasar la resaca en el paro, sin acceso al botiquín para automedicarse un analgésico contra la fustración, acaba incurriendo en insoportables desigualdades. Incompresiblemente, este grave asunto no fue atendido con la importancia debida. Tanto es así que hemos vuelto a los viejos tiempos de la emigración. Maletas cargadas de esperanza y, por si acaso, de expectativas de futuro. Un libro encima del otro y un pequeño espacio reservado para una muda es el renovado equipaje con el parten las nuevas generaciones en la busqueda de nuevos horizontes. Atrás han quedado los tiempos de cargar con kilos y kilos de alimentos. Esta podría ser la única diferencia apreciable.

Una mañana, un ministro de economía anuncio que “la cosa no daba“. Y con la mayoría que caracteriza a un gobierno osado metió la mano en la cartera de la ciudadanía. Hasta ese momento, el personal solo pasaba las horas en un interesado y cómodo letargo social. “Para que moverse si nada va a cambiar”, con esta frase extendida en la conciencia colectiva se atemperan posibles cargos ante una descarada inacción.

Con el bolsillo agredido, pocas semanas bastaron para invadir la calle de gente exigiendo explicaciones y, entre los más optimistas, rectificaciones. Hasta entonces, los sindicatos habían permanecido en la guarida correspondiente practicando más partidismo que política laboral. Y, por su parte, las organizaciones sociales y ONG´s navegando en solitario por el mar de la incomprensión. Luchar contra la pobreza e injusticial social ajena tiene estas consecuencias: “No es un mundo de masas”

Queda claro que la movilización multitudinaria solo es factible por un móvil económico o similares; y todo apunta que estamos ante ello. Queda probado que en el camino del empobrecimiento también las categorias son diversas: Los que son un poco más pobres que ayer. Y aquellos que nacen y mueren pellizcados por una misma realidad sumida en una tozuda miseria.

Y queda homologado que una gran manifestación para recortar las desigualdades y la pobreza, sea cual sea la tipología que la defina, es un escenario dominado por la entelequia.

(Enlace recomendado sobre una las últimas experencias de movilización: ‘Camiño contra a Pobreza’)

Un refrigerador para las vacunas sociales

El terrible escondite del cartel de cartón arrugado y escrito con una caligrafía irregular, expuesto en plena calle, es una de las tantas consecuencias de un mal trato al Estado del Bienestar. Utilizar este envidiable sistema para medrar individualmente y acumular los máximos recursos económicos y materiales posibles, ¿no se sabe muy bien para qué?, es una epidemia sin terapia de choque conocida hasta el momento.

Hacer un uso perverso de un modelo que garantiza necesidades tan básicas para el desarrollo individual y colectivo como la sanidad, educación o servicios sociales no tiene una justificación posible en el mercado de la excusas… El hermoso criterio de humanizar una sociedad comienza a caminar hacia el abismo. A ese lugar donde no se ve el final del precipicio porque “esta todo muy oscuro”.

Al contrario que el pasado, muy fecundo para sementar los campos de las ideas con los derechos humanos como base de cualquier estilo de convivencia, el presente convive esclavizado a unos indicadores económicos y financieros. Últimamente, se le ha visto soportando una  molesta etiqueta en el cuello con los altos precios  que supone  viajar a los distritos de la justicia social o igualdad de oportunidades .

En cuestión de pocos años “las buenas se han convertido en malas ideas”. Nada tiene sentido porque de inmediato sale con depurada entonación la palabra ‘recorte’. Ese gran compañero de aventuras e inseparable amigo de la ‘crisis’ que también está omnipresente en todos los espacios y acciones: “Convertida en la incisiva canción que a fuerza de escucharla, hasta aburrir, pasa a formar parte de la discoteca particular de uno/a”.

Toda una acepción lingüística que jamás registró una aplicación tan masiva. Tanto es así que en las taquillas ya no se despachan más bonos para conjugar el verbo. Entre políticos, economistas y oportunistas el stock ha quedado desabastecido con tanta demanda. “Es uno de los atajos más rápidos para no tener que armar un argumento documentado y creíble ante la sociedad. Un mundo de mediocres facilidades”.

Detrás de esta palabra encontramos agazapados, muy acomodados, a los responsables de una crisis que adolece de ‘muchas cosas’, de los consabidos valores tales como: Solidaridad, justicia o igualdad. Conceptos básicos cuestionados desde hace varios años por su escasa rentabilidad monetaria; una práctica de moda que crece en la misma proporción que lo hace la deficiencia de recursos en países desarrollados y en vías de desarrollo.

La manifestación de la pobreza ya nos tiene acostumbrados a presentar múltiples máscaras. Pero, sus secuelas no. Los daños directos son análogos, con independencia del contexto, al modelo social o cultural. Puede ser más o menos lesiva en función del lugar donde se produzca. Si bien, queda claro que “ser pobre ‘tritura’ cualquier derecho como ser humano con pretensiones de desarrollar una vida en unas condiciones de dignidad, igualdad y justicia social”.

Estrellarse con un muro compuesto por 1.000 millones de personas (Informe Mundial sobre Desastres 2011- Hambre y malnutrición) que sufren inanición, desnutrición infantil o la ausencia integral de recursos básicos y sanitarios hace el mismo daño que estamparse contra la estéril denuncia de los continuos recortes y especulación que lo provocan…

Y la profundidad del dolor aumenta al conocer que algunas de las fórmulas paliativas se centran en someter a una estricta dieta a aquellas áreas de la administración central y autonómica que puedan generar una ‘debilidad política’ hasta el punto de caer en algo tan impropio como la práctica de la solidaridad.

Es el caso de la Secretaria de Estado de Cooperación que ha sido alcanzada por un especie de medida de castidad económica. No pueden existir deslices para mejorar la condiciones de vida de otras personas que residen en el interior de unas fronteras atenazadas por un deficiente capacidad de desarrollo básico… Son postulados bajo sospecha.

Esta supresión en las políticas centrales situa peligrosamente las coordenadas precisas en la brujula para que comunidades autonómas, diputaciónes y ayuntamientos firmen el divorcio con el cumplimiento del artículo 2 (Ley 23/1998, de 7 de julio, de Cooperación Internacional para el Desarrollo) en el que se contempla un compromiso de desarrollo humano a nivel global y la promoción de una distribución equitativa de la riqueza.

Con el 0,7% disfrazado de pantomima política, todo parece indicar que el incumplimiento legal va a ser inevitable a la hora de responder con Ayuda Oficial para el Desarrollo (AOD) ante el reto de los Objetivos de Desarrollo del Milenio (ODM) programados para el año 2015.

Por el momento, la Secretaría de Estado de Cooperación ya ha sido rebajada de rango en la composición del nuevo gobierno español. Al parecer, luchar contra la pobreza tiene estas consecuencias: “A uno, le reiteran las condecoraciones por incomodo e inadaptado a los tiempos”.

Ahora, la Tasa Tobín (ITF) es otra de las tesis cuestionadas en su eficiencia. Algunos mandatarios europeos, contrarios a esta medida, argumentan que “la pobreza no es una cuestión de distribución y si de producción”. De ahí, la desaprobación de esta serie de ‘seudo arancel’ para impulsar el desarrollo social en países y contextos abandonados por las oportunidades.

Poco a poco, los escultores de la insolidaridad, con una moldeada sonrisa en las ruedas de prensa, no solo anuncian una dieta para el Estado del Bienestar Social (EB) sino que las otras bases teóricas de lucha contra la desigualdad y pobreza son inhabilitadas antes de probar su eficiencia real. Es algo similar a contar con una relación de vacunas y esconderlas en el refrigerador del laboratorio social más recondito del mundo…