Retos incumplidos

Migrants stand in line to receive free food outside a derelict customs warehouse in Belgrade

Las cifras siguen mostrando un corazón frío. Una sensibilidad atenuada. Una atención perdida en la desidia. Así se encuentra el compromiso de España con la realidad de los refugiados que han huido de la guerra, la pobreza, las desigualdades en Siria y países del entorno.

Sigue leyendo

Nuevas generaciones en la solidaridad

Dos mujeres imponen su liderazgo ante el mundo con el objetivo de buscar el punto exacto donde residen las oportunidades, el desarrollo, la igualdad y los derechos humanos. Es muy posible que la utopía, convertida en una seductora ideología, nunca llegue a materializarse del todo ante sus ojos; pero intentarlo, en sí, ya es un atractivo reto para mejorar las condiciones de miles y miles de personas asediadas por la pobreza.

Malala llega a un campo de refugiados de Jordania gracias a la ONU

Pasean agarradas de la mano por un campo de refugiados. Lo hacen con un gesto de complicidad imposible de disimular. Con paso firme, proyectan seguridad al mundo. Y sobre todo, una enorme convicción en sus actos. Malala y Mazoun reivindican justicia social en medio de la nada. Donde las familias tratan de rencontrarse con una vida desembarazada de violencia y muerte. En plena frontera entre Jordania y Siria.

Ambas están comprometidas en dotar de armamento educativo a los pueblos y  desmilitarizar a los países. La idea no es mala para la mayoría, aunque sí para una  minoría que sostiene que su bienestar depende de las desgracias ajenas. Aún así, volcar todas las inquietudes de su espíritu solidario en el trabajo social se ha convertido en la mejor receta para curar los posibles males que alcanzan, en especial, a los más pequeños.

Malala fue objeto de un asesinato frustrado por defender la educación universal en Pakistán a través de un blog. A tan sólo eso se limita su delito. En su país, las mentes más retrogradas y anacrónicas reservan para las futuras mujeres (hoy en día, niñas) un lugar de reclusión en la casa familiar con unos roles muy concretos y limitados. A partir de ahí, ser aceptada por emprender proyectos más allá del ámbito familiar puede suponer una cascada de problemas que, inclusive, se pueden pagar con la vida.

Por el contrario, Mazoun comenzó con su particular proyecto en un campo de refugiados. De forma intuitiva, cada mañana, recorre las tiendas de campaña con la misma recomendación para todas las familias: “La infancia debe estar en la escuela. El conocimiento y el saber es el mejor revulsivo contra la violencia armada”. El principal aval para un estado pacífico pasa por los pupitres de un aula. Esté donde esté. Y, esta joven activista se enfrenta a un escenario de 60.000 niños refugiados de la guerra de su país.

De la mano, gesto muy simbólico para los escépticos de la solidaridad, las dos recorren un campo indeseado. Un lugar donde la infancia sufre, padece y retrocede en oportunidades para desarrollarse con normalidad. Con las secuelas de una guerra en la mochila, sustituyendo a los habituales libros del colegio, conviven en un espacio impersonal, indefinido e interminable en el tiempo.

Pese a todo, ellas tratan de inyectar un poco de esperanza. No dudan expresar que la unión es la única que acaba dando sentido a la fuerza. Malala y Mazoun, jóvenes de piel y maduras de espíritu, manejan una variable con suma claridad: un profesor, una pizarra y un pupitre resulta insustituible para asegurar la buena convivencia en cualquier sociedad del futuro; ese lugar donde muchos queremos vivir mañana sin riesgo a caer en el abismo de la sinrazón humana, empujados por las nuevas generaciones.

La mentira del pequeño Marwan

La mentira del pequeño Marwan pudo ser una verdad aplastante que se quedo a medio camino. Como muchos menores sirios que tratan de huir de su propia existencia, por mera necesidad humana, y sucumben en el intento. Una imagen. Una foto cortada, sesgada.
Intencionadamente o no; solo saben los responsables de ACNUR, una de las agencias de refugiados que opera bajo el paraguas de Naciones Unidas. Desde el departamento de comunicación de Jordania se utilizaban sutiles frases en la información oficial como “separado temporalmente de su familia”.

 De una oración bien construida nació una mala interpretación convertida en una noticia de trascendencia internacional. En pocas horas, buena parte del planeta se estremecía de nuevo con los episodios humanos que nos presenta el irracional y cruento conflicto bélico: Supuestamente, un niño de cuatro años había cruzado el desierto solo para llegar a un campo de refugiados. Este era el mensaje principal que manejaba la mayoría de quienes se asomaban al balcón de la espinosa realidad siria. Y, como ocurre en estos casos, comenzaron las “habladurías globales” off/on line.

La verdadera historia del pequeño Marwan en el desierto. Foto del ACNUR

Una foto cobraba valor, y la información más. La fuente era incuestionable hasta que lo fue. Un fotoreportero del ACNUR daba consistencia a un hecho sin precedentes hasta el momento. Aún así, las dudas de quienes conocen el terreno no estaban mal enfocadas: ¿es posible que un niño de esa edad emprenda una aventura con ese grado de autonomía?

La respuesta no se hizo esperar. La familia del menor se encontraba a escasos metros de él. Su éxodo fue colectivo y para nada individual. Acompañado por sus padres abandonó el infierno en el que se ha convertido el presente. Pero, a punto de alcanzar, el campo de refugiados de Jordania una imagen cambia y distorsiona su propia vida durante 24 horas.

Una historia que no fue pero pudo ser. O, quizás, esté ocurriendo en este momento y nunca se sepa.

Un tweet de crisis humana con el cuerno de África

El asombro sigue siendo dueño de una injustificable situación generada en tan sólo 146 caracteres. La lectura de dos esperpénticas frases construidas por una representante de la política en el Principado de Asturias congelan cualquier intento de comprensión y respeto ante una opinión. En esa comunidad autónoma, la responsable del área de Educación de  Nuevas Generaciones del Partido Popular, Salomé P.Villaverde, lanzó un tweet desbordante de la mayor muestra de insensibilidad, ausencia de conciencia solidaria y, en definitiva, absoluta falta de humanidad.

Contenido del tweet publicado

Al parecer, esta nefasta paráfrasis sobre una decisión gubernamental incuestionable (el envio de Ayuda Humanitaria al cuerno de África por la crisis registrada en la región) es un ideal personal e intransferible que no representa a ningún partido. En honor a la verdad, cabe recordar que NN.GG del PP en el Principado ha emitido una respuesta de censura y rechazo a las valoraciones efectuadas por la supuesta ‘promesa política’ en materia de educacion.

Pese a ello, ante la gravedad de los hechos, impostar distancias con una modelada declaración no se hace suficiente para demostrar una responsabilidad política esperada. Con independencia de las prioridades en la agenda política, un partido, instalado en un sistema democrático, está obligado a exigir el mayor grado de sensibilidad y, por ende, compromiso con el cumplimiento de los Derechos Fundamentales en el interior y exterior de las fronteras de un determinado país al que se pretende servir desde las instituciones.

No resulta tolerable que se dé cumplimiento a los DD.HH en el marco constitucional de un Estado y se abandone el acceso básico de las primeras necesidades de personas integradas en otros modelos sociales y culturales. Porque, curiosamente, en la mencionada Carta Magna, se reitera una y otra vez el ejercicio de la solidaridad.

Desde un 26 de octubre de 2007, dichas voluntades y comportamientos de generosidad de la sociedad española son canalizadas a través de la Agencia Española de Cooperación Internacional que vio la luz con la promulgación del Real Decreto 1403/2007, bajo un gobierno del PP, presidido por José María Aznar. “La casualidad del pasado es una trinchera de argumentos en el presente”.

Aún así, esa peligrosa ceguera política, carente de los mínimos valores de humanidad, saltó al escenario de la Social Media con una sucesión de palabras impropias de un espiritu sano. En su defensa, P. Villaverde apela a su disconformidad con el discurso y la decisión del gobierno que preside José Luis Rodríguez Zapatero. Es posible que, desde su atalaya política, puedan surgir diferencias en como gestionar unas u otras políticas. Pero, resulta que, en un desesperado intento por justificar lo injustificable, recurre a la discriminación negativa de los ciudadanos de Somalia para mejorar las condiciones de vida de los españoles. Es decir: “peor el remedio que la propia enfermedad”.

Esta joven ‘promesa de la política activa’ debería tener en cuenta, y no tiene, que la sombra de la pobreza transformada en el exiguo acceso a la nutrición, agua, salud, higiene, saneamiento o educación en el cuerno de África (Kenia, Somalia, Etiopía y Yibuti) afecta a medio millón de niños de ese área, según datos aportados por UNICEF.

Por su parte, Naciones Unidades (ONU) estima en 2.4ooo millones de dolares la inyección económica para abordar, con ciertas garantías, la actual crisis humanitaria. Por el momento, la comunidad internacional ha habilitado, con cierta demora, un puente aereo para asegurar un corredor de abastecimiento de las necesidades más urgentes. Y todo esto acontece en medio de continuas hostilidades entre las milicias integristas islámicas Al-Shabab y las fuerzas del gobierno somalí para lograr un dominio de la zona.

A mayores, una dilatada sequia de dos años y la despiadada especulación económica de los elementos básicos nutricionales, a tenor de los informes oficiales de Médicos Sin Fronteras (MSF), ha generado un éxodo de 1.500 personas/díarias que arriban, en condiciones pésimas, a los campos de refugiados diseñados por la ONG. En algunos casos, tres semanas bastan para alcanzar la cifra de las 40.000, entre mujeres, niños y hombres, llegando a desbordar los límites de la capacidad prevista.

Con los antecedentes conocidos, un tweet de semejante composición no solo debe forzar la  salida de su autora de los organos de dirección del partido al que pertenece sino también la inhabilitación en el ejercicio de cargo público de forma indefinida. “Más complejo se plantea ya, exigir una inmediata dimisión como ser humano”.