¡Adopta tolerancia!

Las adopciones tienen múltiples posibilidades. En sus objetivos debe encontrar, de forma irrenunciable, la elección de compartir la vida familiar con un pequeño o pequeña con escasas opciones en el contexto de sus padres biológicos. Bien sea por una causa u otra la principal obligación – como seres humanos – no puede despegarse de la responsabilidad y el compromiso con un proyecto de desarrollo personal. El resto son aspectos o características secundarias: el país de origen, las raíces culturales, las tonalidades de la tez de la piel…

La solidaridad y el intercambio cultural puede y está en disposición de presentar varias fórmulas sociales. Todas ellas son muy hermosas y factibles. Solo es cuestión de evolucionar y olvidar la absurda sensación de que uno está ubicado en el epicentro del planeta de las oportunidades y la riqueza material. Se recomienda descartar estereotipos del estilo: la abundancia contrarresta la pobreza. Un error muy común para quienes observan este problema global con enorme distancia.

Adopciones en una u otra dirección es otro de esos necesarios avances para transformar la conciencia colectiva en un espacio abierto y plural. Los nuevos pasos hacia la tolerancia e igualdad parten de los gestos individuales con resonancia a nivel colectivo.

 El amalgama de colores de piel y la riqueza de sus culturas solo sugiere compartir y convivir sin inventar elementos de discriminación.

 ¡Adopta tolerancia!

¿Qué serías capaz de hacer tú con 200 euros?

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El Comercio Justo es algo más que una bonita conjunción de dos palabras. Se trata de practicar una forma de consumo que equilibre las oportunidades a todos los eslabones de la cadena. Desde el primero al último deben contar con las mismas oportunidades de desarrollo personal y colectivo. Cuando esto no ocurre – casi siempre – las injusticias suelen buscar acomodo en aquellos contextos donde se favorece su presencia.

A la hora de ejercer un acto como consumidores tenemos la misma obligación que un médico cuando interviene en un quirófano a un paciente. La responsabilidad por velar por la vida ajena tiene que ser máxima. La única diferencia entre un ejercicio y otro es la inmediatez. Mucho más discutible es el resultado final. Si el cirujano utiliza de forma negligente el bisturí habrá problemas asegurados. Si el ánimo del consumidor no abre la puerta a la sensibilidad social también habrá problemas similares a largo plazo.

Las campañas como la de Ropa Limpia inciden en la necesidad de concienciarnos a nivel individual para, posteriormente, aportar valor solidario a nivel colectivo. Todo esta relacionado. Y mirar, oír y callar no parece una buena solución a los problemas de desarrollo humano. Silenciar allí donde es preciso alzar la voz es incrementar el grado de castigo e injusticia.

Cobrar poco o mucho no forma parte del debate. Sumar o restar euros, dolares u otra moneda que se antoje tan solo es un mero instrumento para compensar un esfuerzo. El asunto hunde sus raíces en una profundidad de mayor calado: Dignidad Social, Dignidad Laboral y Dignidad Personal son tres de las claves en las que debe estar tejida un prenda de ropa procedente de Asia, África o Latinoamérica.

Trabajar para poder seguir trabajando no responde a unas condiciones de vida recomendables para mujeres, hombres y, no en pocas ocasiones, niños que sustituyen la escuela por los talleres de confección.

El sector textil puede contribuir a desarrollar o involucionar a una comunidad, según se vea. Percibir un salario que no se corresponde con el esfuerzo solo empuja a tomar un ineludible camino hacia las fórmulas modernas de esclavitud. Los gastos más básicos de subsistencia no pueden ser afrontados con solvencia. En muchas ocasiones la vivienda y alimentación se comparten por obligación y no por devoción.

Hemos conocido realidades en las que jóvenes mujeres conviven, en el mejor de los casos, en un reducido espacio de 20 metros cuadrados. Este es uno de los escenarios más habituales; allí donde se ubican fábricas de confección de capital europeo. «Ir a peor es solo cuestión de inercia».

Horas y horas de esfuerzo para acabar llevándose los retales económicos de una beneficiosa producción para el patrón y empresario. Mientras tanto, las trabajadoras (mayores y menores de edad) restan enteros a su calidad de vida, protección social, atención sanitaria o desarrollo personal y familiar. Un contraste que podemos medir con enorme facilidad: ¿Qué serías capaz de hacer tú con 200 euros?

Ciudades limpias

Autora invitada, L.C. – Guatemala es actualmente uno de los países del mundo con mayor riqueza natural, además de contar con una preocupación seria por la conservación de su medio natural, ya que no por nada un tercio del país se encuentra bajo la categoría de área protegida. Sin embargo, no podemos limitarnos a cuidar nuestras playas, montañas y bosques, también debemos intentas que nuestras ciudades tengan una calidad de vida superior, pues al final repercutirá positivamente en nuestra salud y estado de ánimo. Continuar leyendo «Ciudades limpias»

Un poco de seguridad preventiva

Una campaña de sensibilización de UNICEF alerta a los padres de los riesgos para los pequeños de confiar en personas desconocidas sin tener clara la intención de ese contacto.

Suele suceder en los espacios más habituales o próximos al entorno del menor: escuelas, parques, centros de juegos o deportivos. Y, en el peor de los casos, en el ámbito familiar; mucho más difícil de detectar para agentes externos experimentados en Trabajo Social con la Infancia.

La amenaza de la pedofilia es una realidad a la que solo puede responder la cautela y vigilancia de los progenitores en un primer momento. Después, el turno corresponde a las fuerzas y cuerpos de seguridad para identificar, detener y procesar a quienes disfrutan con las prácticas o tendencias pedófilas.

Un dato relevante para la reflexión colectiva y social: La Fundación Alia 2, un colectivo que persigue la seguridad para los menores en la red,  refleja en un informe publicado en el 2011 que cerca de 16.000 intercambiados a través de internet albergaban sospecha de portar contenido pedófilo.

Confiar en la seguridad real puede resultar más beneficioso que confiar en el azar como método tradicional para defenderse y evitar una amenaza a la parte más vulnerable de nuestra familia.

¡Haciendose amigos!

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Un niño y una perra. Son los dos y únicos protagonistas de esta historia ejemplar de amistad, respeto y admiración el uno por el otro. El pequeño Hernán convive con Síndrome de Down. Conoció a una labradora llamada Himalaya. A partir de ahí, las cosas fueron rodadas para ambos.
El menor siempre era reacio al contacto con otras personas, según confiesa su madre. Reconoce que la relación con la mascota se está convirtiendo en algo extraordinario, “casi fantástico”.
Aquellos que osan maltratar animales e infravalorarlos por tratarse de otra especie, conviene que reflexionen sobre lo que aportan al ser humano en su desarrollo emocional e intelectual sin exigir contraprestación a cambio. Forma parte de la naturaleza del perro: generosidad con letras mayúsculas sin necesidad de ser permanentemente recompensado.
La mamá de Hernán dice estar eternamente agradecida por este gran avance que su hijo ha registrado en el complejo capítulo de la socialización. Tanto es así que comparte con la comunidad su intensa y extraordinaria experiencia.
Integración, valoración y admiración se convierte en tres de los principales sentimientos que produce un relato real titulada como ellos han querido que sea: ¡ Haciendose amigos!

‘Papeles mojados’

La cifra de pérdidas humanas aumenta sin descanso. Las aguas que separan las puertas de Europa con África vuelven a convertirse en improvisados cementerios de inmigrantes. Lo intentos son continuos, tenaces y desesperantes. No hay tregua para uno de los principales fenómenos de nuestro presente: La inmigración y el inmigrante.
 
Madres, niños, neonatos y otros centenares de personas decidieron depositar todas sus esperanzas en un cascaron endiablado. El infierno tenía forma de barcaza, este pasado jueves, y nadie a bordo lo sabia. La tragedia de Lampedusa no hace otra cosa que evidenciar una insolidaria falta de compromiso por resolver un histórico problema global. Aunque la ceguera social crece al mismo ritmo que las desigualdades planetarias, cabe recordar que las corrientes migratorias tienen siempre una causa y unas consecuencias: la pobreza.
 
Algunas personas fueron rescatas en la lancha de salvamento
 
El rumbo final les llevo al destino más indeseado. La mezcla de agua y sal se convirtió, para casi doscientas almas, en el último sorbo de vida antes de caer rendidos a la llamada del sueño eterno. Morir, mientras, otros miran con pasividad, desde un cómodo barco pesquero, puede resultar hasta insoportable. A puerto quedaron amarrados, primero, el valor de la humanidad. y, segundo, la obligación actuar en comisión de socorro.
Nadie fue capaz de echar un cabo, un flotador o avisar a los servicios de salvamento marítimo desde su puente de mando. Mirar y callar se convirtió en la respuesta de tres pesqueros que navegaron a escasos metros de la tragedia. “Primero yo, y luego yo”, pensarían algunos con el corazón congelado. Y no cabe duda, que estas son algunas de las secuelas que registra el maltratado Estado del Bienestar.
 
Pero, a pesar de las sinceras lágrimas de la alcaldesa de Lampedusa, Giusi Nicolini, quien declaró sollozando: «Todos estos cuerpos hablaban. Tenemos que parar esto», las medidas adoptadas para serenar las intenciones de quienes deciden emigrar son muy, muy deficientes. Y cada vez más. Políticas ambiguas o actuaciones más económicas que humanas nos han traído hasta aquí. La pregunta tiene una clara y obstinada respuesta.
 
Recortar en Ayudas al Desarrollo o planes y programas de Cooperación  solo servirá para aumentar la saña del lamento y dolor por la perdida de un mayor número vidas humanas. Dicen que el mar expulsa a tierra todo aquello que no quiere, y este caso no iba a ser una excepción. Por desgracia, seguirán llegando ‘papeles mojados’ hasta nuestras costas por el fuerte oleaje de la insolidaridad con la realidad social de los países en África.