Ingenio infantil

Niños en Palestina en un columpio

Varios niños palestinos juegan dentro de una habitación muy dañada en un edificio parcialmente destruido en al-Tufah, al este de la ciudad de Gaza. Los juegos se han tenido que adaptar a los nuevos tiempos después de la devastadora guerra de 50 días entre Israel y los militantes de Hamas. El gobierno palestino ya ha dado a conocer un plan de reconstrucción: Esta nueva acción social tendrá un coste de 4.ooo millones de dolares para reconstruir el territorio devastado por la guerra. El principal objetivo es construir viviendas para unas 100.000 personas que se quedaron sin hogar.

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‘Abogada del diablo’

Alejandra Ancheita gana el Noble de Derechos Humanos

El trabajo comprometido de Alejandra Ancheita sale a la luz con la concesión del premio Nobel de Derechos Humanos 2014. Esta activista y abogada mexicana fundó la ‪‎ONG‬ ProDESC con el objetivo de defender a las comunidades indígenas‬ de amenazas y agresiones de las empresas mineras y energéticas. Tampoco se olvida de los problemas derivados de la condición de inmigrante. Personas que optan por buscar mejores condiciones de vida alejadas de su arraigo familiar.

Desde su oficio de letrada, empleó con contundencia todo el conocimiento para reivindicar los derechos de personas desfavorecidas o en situación de desamparo en México. Reducir el maltrato y la discriminación a las personas de cultura indígena se ha convertido en el principal esfuerzo de una mujer entregada en reivindicar lo que es justo a nivel legal y social. Por mantener una postura inflexible ante la constante violación de derechos fundamentales, toda la plantilla de trabajadores de la organización que dirige Ancheita ha sufrido amenazas de muerte. Y no una sino varias veces.

En ocasiones, han sido objeto de seguimiento y vigilancia por denunciar a empresas de prospección y explotación minera una evidente falta de garantías y respeto hacia las comunidades indígenas que residen en zonas ricas en minerales o fuentes de energía. Las actuaciones legales no son nuevas en el campo de los Derechos Humanos. El coraje por afrontar este tipo de casos no han significado una limitación para Alejandra. Todo lo contrario: considera que las acciones contra las injusticias fragantes no deben quedar impunes e invisibles a ojos del mundo.

Denominada como la ‘abogada del diablo’ por sus detractores ha creído siempre en la voluntad y capacidad de perseguir a la justicia hasta las últimas consecuencias. No ha sido fácil; pero, eso lo tuvo claro desde el principio de su activismo. Suma ya tres lustros liderando una causa que logró poner en situaciones muy complicadas a multinacionales por no deponer sus intenciones de pisar y cercenar la dignidad de pueblos con una cultura diferente al modo de vida convencional.

Ha soportado campañas de desprestigio cargadas de una incontable cantidad de calumnias sobre su proceder. Sin embargo, ahora, este premio internacional le permite enterrar cualquier posible duda sobre su labor como una mujer de referencia incuestionable en el campo de los Derechos Humanos en el mundo.

‘Felicidad Contagiosa’

Sor Angélica, a través de su Centro de Reintegración y Desarrollo en una región recóndita del Congo, ha ayudado a transformar las vidas de más de 2.000 mujeres y niñas que han sido obligadas a abandonar sus hogares, sufriendo abusos, principalmente por el LRA, un grupo rebelde originario de Uganda.

Muchas de las personas a las que ayuda cuentan, con lamento, historias de secuestros, trabajos forzados, palizas, asesinatos, violaciones y otras vejaciones contra los derechos humanos.

Su enfoque principal es trabajar en la recuperación del trauma y el daño padecido. Además de los abusos que sufren las mujeres y niñas más vulnerables, a menudo, son condenadas al ostracismo por sus propias familias y comunidades a causa de su terrible experiencia.

“Se requiere una especial atención para ayudarles a sanar y para recoger los pedazos de sus vidas”, dice la Hermana Angélica, quien capacita a las personas para que aprendan un oficio e inicien un pequeño negocio o regresen a la escuela.

Esta religiosa se desplaza por las comunidades y pueblos en una bicicleta, como medio de transporte más habitual, transmitiendo siempre una felicidad contagiosa a todos los presentes. Con una sonrisa indeleble practica una solidaridad como devota del desarrollo y dignidad social.

La monja congoleña acaba de ser reconocida por Naciones Unidas con el Premio Nansen 2013 para los Refugiados. Vivió como una desplazada por la violencia, en 2009, cuando vivía en la ciudad de Dungu, en la provincia de Oriental. Ella conoce la profundidad del dolor de huir de casa con lo puesto .

Son, en parte, los motivos que impulsan a esta religiosa a trabajar día a día “para llegar a todas las personas en situación de riesgo social y humano”.

Espiando una realidad social

Detenerse, observar y hasta espiar una realidad social con es constituyente de delito, según las leyes internacionales.  La visión de un determinado contexto puede tener, en origen, un importante sesgo por los deformados mensajes que llegan desde ese lugar y como viven sus gentes.
Es el caso de la sociedad marroquí. En múltiples conversaciones llegaron a confesar que se sienten prejuzgados por la polvareda de los retorcidos estigmas en los lustrosos países de occidente. No dudan en censurar a aquellos que se niegan a conocerlos por como haber sido presentados en la distancia. Y exigen un mínimo ejercicio de comprensión y empatía.
ESPIONAJE SOCIAL

Foto de Carolina Sertal realizada en la provincia de Nador (Marruecos)

Pero, sobre terreno, las cosas son bien diferentes: Una cosa es el sistema y otra bien distinta sus gentes, quienes componen un modelo social con sus virtudes y defectos. De esto último ya conocemos incontables problemáticas: Desigualdad, injusticia, pobreza, entre otras.
Así pues, resulta más recomendable quedarse con la primera parte para ayudar a construir un edificio multicultural sin rendijas en sus imaginarias ventanas.

¿Qué nos queda como sociedad de futuro?

Las políticas sociales se han convertido en una lujosa especia a la que se mira con un cierto recelo por que la inversión de dinero público o privado no se traduce en un retorno económico. Una radical visión monetaria de todo lo que nos rodea comienza a golpear con dureza nuestra estabilidad psicológica y emocional. Tal es el estado de ‘shock’ que ya hemos perdido la capacidad para discenir entre lo que es necesario de lo prescindible.

Seguimos enrocados en los mismos argumentos. Dando incontables vueltas como si se tratase de un carrusel en la mejor de las ferias de verano. En los debates políticos, los minutos se convierten en perdidas irreparables ante el gran reto de reconquistar un convaleciente Estado del Bienestar.

Estado del Bienestar

Hay evidencias; muchas evidencias de lo denunciado… Por ejemplo, las continuas agresiones de los mercados transformando la atención a la Dependencia en un bien más escaso y difuso. Con una ley paralizada por una falta de presupuesto que regaló (por poco tiempo) una esperanzadora expectativa. Y que, a día de hoy, ha pasado a ser otro de los tantos proyectos malheridos por los recortes.

El resto de contextos relacionados con Derechos Humanos, Discapacidad, Inclusión, Reinserción, Inmigración, Género, Infancia o Cooperación al Desarrollo también han abandonado el protagonismo de la agenda del presente devorados por un pasado desbordante de grandes, buenos e ilusionantes recuerdos.

Una economía en crisis y un empleo declarado en busca y captura obnubilan la atención social y política. Reconocidas oficialmente como las dos principales y exclusivas preferencias en las que se esconde cualquier esfuerzo colectivo, ¿qué posibilidades pueden apuntalar, con garantías, el Estado del Bienestar de nuestros hijos/as?

En estas inciertas condiciones finalizamos un nuevo año. Sin las suficientes bobinas de hilo como para tejer un sector profesional, fortalecido y consolidado que impulsen proyectos e intervenciones de calidad. Carentes de un apoyo preciso en las políticas de lucha contra la pobreza y exclusión social. Y confirmando que navegamos a bordo de un barco a la deriva en el que se empieza a escuchar con demasiada frecuencia: “Salvese quién pueda”.

En el horizonte un angustioso enígma: ¿Qué nos queda como sociedad de futuro?

Infectados de estigma

Arte fotográfico relacionado con el VIH Sida

Portar VIH no es una novedad para nadie aunque puede parecerlo. Una de las comunidades más estigmatizadas durante décadas sigue conviviendo con una enfermedad crónica en los países más desarrollados; no así en los lugares donde la pobreza está consolidada por la insuficiencia de recursos debido a una amplia diversidad de factores. Sigue leyendo

En tierra de nadie

La odisea vital de la joven Eva se suma a la cadena de problemas humanos y sociales que azotan con virulencia en el cuerno de África. Al sacrificio de tener que emigrar de Etiopía, esta historia, habilita un cómodo e impune espacio para la Violencia de Machista. Sigue leyendo