Tres en raya

La última legislatura del gobierno español pasará a la historia de la Ayuda Oficial al Desarrollo. Dejamos atrás los cuatro años más críticos para las políticas de solidaridad de una administración como la central. Según denuncia Oxfam, la Ayuda Oficial al Desarrollo (AOD) ha sido la política pública “más recortada” desde que comenzó la crisis en España: 70 por ciento desde 2009 y 53 por ciento desde 2012.

tumblr_nq8a7bzhuy1s8wdr8o1_1280 Sigue leyendo

Desahucio de los Derechos Humanos

Los derechos humanos son una de las cuentas pendientes de muchos estados tanto ricos como pobres. Da igual el nivel de desarrollo que pueda tener. El incumplimiento es constante en muchos aspectos. En el caso de la Unión Europea, los últimos tiempos ha dejado al trasluz la apuesta por una política de reforzar o construir fronteras dejando en un segundo terminó la acogida de refugiados procedentes de la guerra de siria.fotonoticia_20151210090627_500 Sigue leyendo

Malhechores involuntarios

El cumplimiento de los Derechos Humanos en Marruecos es una verdadera entelequia. Sobre todo cuando se trata de un activista de origen saharaui que reivindica el reconocimiento oficial de su pueblo a una comunidad internacional que se pone de perfil. La única respuesta posible se centra en la persecución y en la prisión, como mal menor. A partir de ahí… podemos echar a volar nuestra imaginación para pensar en los peores augurios.
La represión de Marruecos contra los activistas de Derechos Humanos Sigue leyendo

Cruzando líneas rojas para la Infancia

Ser niño o niña no es una cuestión menor. Por empeño de los mayores, una gran parte de los más pequeños de nuestro de planeta residen en unas condiciones inaceptables. Necesidades básicas como comer, beber o jugar se convierten en un imposible para los menores de muchos lugares, donde, perversamente, el foco mediático está apagado a perpetuidad por un grosero desinterés sumado a una insensibilidad por las amenazas a la Infancia.

Los Objetivos de Desarrollo del Milenio marcan retos tan necesarios como erradicar la pobreza extrema y el hambre, lograr la enseñanza primaria universal o reducir la mortalidad infantil. Aludimos al punto uno, dos y cuatro para recordar que la revisión de resultados se producirá el próximo 2015. Y todo parece indicar que han existido algunos avances pero inesperados retrocesos en aquellas sociedades en las que la deficiencia de recursos no era un asunto de Estado.

Desde hace unas horas, un exhaustivo informe ‘La infancia en España: el impacto de la crisis en los niños‘, elaborado por UNICEF, ha detonado todas las alarmas en España. Una de las conclusiones más indigestas apuntala una tasa de pobreza infantil en un porcentaje del 27,2%, es decir, más de dos millones de niños viven actualmente por debajo del umbral de la pobreza.

Esta realidad noquea nuevamente al modelo de convivencia sin dejar abierta la posibilidad a una leve recuperación. Sufrimos un constante debilitamiento de nuestro sistema de Bienestar. La codicia y avaricia individual, a buen cobijo en los mercados económicos, hacen invisibles a los posibles enemigos y, por tanto, la capacidad efectiva para combatirlos. “Esa original fórmula, que protegía a nuestros hijos de las posibles injusticias sociales, ha quedado atrapada en el desamparo”…

No convendría olvidar que “el futuro no es tal, sin la existencia de los niños”. Erradicar el empobrecimiento de sus condiciones de vida obliga a hacer todo lo contrario de lo actual. Y, además, dicha responsabilidad no es eludible.

Pero, desgraciadamente, la experiencia nos echa en cara que la Infancia ha sido reiteradamente castigada por una cadena de nefastas decisiones adultas: Guerras, conflictos, hambre, pandemias, epidemias, violencia o abusos de diferente tipología. Los niños han tenido que resignarse a padecer muchas crisis sociales y humanas a lo largo de la historia.

En innumerables ocasiones el llanto ha ganado el pulso a la sonrisa; La tristeza a el júbilo… O la desesperanza a la ilusión.

No obstante, las líneas rojas ya fueron traspasadas hace mucho tiempo. Desde hace unos años, organizaciones como Save The Children o Unicef vienen avisando que los principales problemas relacionados con la pobreza entre los niños han dejado de ser una realidad exclusiva de los países en vías de desarrollo.

Los recortes económicos han generado un imparable efecto negativo en los recursos disponibles de padres y madres para garantizar las necesidades de sus hijos. Sin embargo, en los Presupuestos Generales del Estado 2013 figuran partidas de destinadas la Infancia con una rebaja injustificada. De igual forma, la menguada cooperación desatiende este mismo ámbito, a nivel internacional, por la falta de medios y un compromiso político serio que mantenga o impulse proyectos de solidaridad.

No ocurre lo mismo en Defensa, un área que salvaguarda una cantidad de 5000 millones de euros, a pesar de disminuir un 6% con respeto al año anterior, mientras uno de cada cuatro niños padecen la crueldad de la pobreza.

Unos recortes ‘muy jodidos’

La conmoción es mayúscula para la mayoría de una sociedad más empobrecida que ayer. El callejón es estrecho, oscuro e incierto con una desnutrida expectativa de futuro. Hemos gastado más de lo que teníamos y podíamos. Los dispendios de hoy eran necesarios para construir el mañana. Cálculos obscenos y muy desatinados, por no aplicar otros términos más contundentes que rocen la incorrección léxica, nos han traído hasta esta orilla de una desheredada realidad…

La depresión social es ya una indeseable evidencia. Nos encaminamos hacia un estado desconocido por las nuevas generaciones. Algunos hemos leído experiencias históricas en los libros: “Y no resultan nada reconfortantes”. Tenemos que estar preparados para recuperar escenas del pasado. Aquellas que los abuelos españoles se encargaron de borrar del presente a base de esfuerzo y sacrificio. “Fue bonito mientras duro”.

El gobierno intenta atajar sus problemas de política económica golpeando a los estratos de la sociedad más vulnerables. Los parados son culpables de serlo. Y los dependientes solo pueden soñar con una autonomía personal que nunca llegará. El stock de recursos ha sufrido un asalto. El continuo pillaje ha acabado con todos los ahorros que garantizaban la continuidad de un Estado del Bienestar de calidad.

A partir de ahora, el parado se ha convertido en un perfil potencial que coquetea con la penuria. Y para evitarlo deberá encontrar una ocupación en menos de seis meses. De no ser así, será objeto de un recorte en su cotizada prestación, ya de por sí, muy discreta para los actuales precios del coste de la vida.

Vivir en el casino de la bonanza tiene estas consecuencias directas o indirectas. Instalarse en el derroche como modelo de convivencia nos ha conducido hasta la mayor de las injusticias sociales. Creímos en una Ley de la Dependencia, hoy en día, convertida en un bonito papel mojado…

El consejo interterritorial de la dependencia confirmó la aplicación de un nuevo recorte (el gobierno de Zapatero ya metía mano a este asunto en la última legislatura) del 15% a las prestaciones económicas para las personas que dedican su tiempo cuidando de sus familiares en casa. Un servicio social ausente en el mapa de ayudas de las administraciones locales y autonómicas.

A esto se añade el copago de medicamentos para las personas con discapacidad. Se tendrá en cuenta su nivel económico y patrimonio para gravar en mayor o menor medida, ¿quién nos iba a vaticinar que llegaríamos a medidas tan rastreras?

Y, en medio de toda esta batería de ajustes, las políticas reservadas a la cooperación y Ayuda Oficial al Desarrollo han acabado por volatilizarse de la agenda de prioridades. Es decir, dejamos a medias lo empezado sin sospechar, mínimamente, el grave desenlace que nuestra depresión social puede generar en terceras personas con las que nos comprometimos, en su día, para hallar una terapia eficiente que prescribir contra su profunda depresión humana y social.

Discutir que estamos padeciendo los mismos niveles de pobreza no dejaría de ser un ejercicio de ultraje a la verdad. Aunque, en los tiempos que corren, todo es posible como que una diputada popular en la cámara baja (Andrea Fabra) jalee con energía oral y espiritual unos recortes “muy jodidos”