Agricultores de la comunicación social

Retomar las buenas prácticas para desarrollar es la filosofía que arroja, con cierto descontrol, el proyecto que un amplio equipo de la ONGD Agareso realiza en el Bajo Lempa, en el Salvador. La idea es fortalecer una emisora de radio comunitaria a través de la capacitación, formación y aportación de recursos técnicos básicos. Otra cosa bien distinta es lograr un reto sin precedentes para una organización venida de menos a más.
El turno, la titularidad en este trascendental partido, corresponde a dos experimentados comunicadores: Lorena Seijo y Roi Palmás. Pero, las siembras y cosechas anteriores contaron con otras expertas del periodismo social comprometido como Carmen Novas, Susana Alvite y Laura López Ruíz. Un amplio equipo que permite delirar con ganar tres y, hasta, cuatro torneos (de primer nivel) la misma temporada. Si nos ponemos un poco ambiciosos podemos pensar y entonar aquello de: “no renunciamos a nada”.
la solidaridad

Voluntaria de Radio Tehuacan presentando un programa

La Comunicación para el Desarrollo pide paso con más fuerza que nunca. Lo hace en un contexto donde la FM Radio goza de un accidentado protagonismo. La orografía de la zona, conviviendo con la imponente presencia del volcán Chinchontepec, pone las cosas difíciles a las técnicas más sofisticadas de la alta frecuencia en la radiodifusión. Aunque, a decir verdad, la ventaja inicial recae sobre el modesto canal de Tehuacán por que las emisoras comerciales golpean su propagación de onda con las faldas del majestuoso accidente geográfico. Todo un condicionante que suma cuando podría interpretarse que resta.
Desde la distancia, en Galicia, cómodamente sentado ante un ordenador conectado a banda ancha, una sana envidia riega arterias y venas de un cuerpo entregado a la vocación de apostar por una fórmula eficiente para colectivos y comunidades con verdaderos deseos de evolucionar en positivo. Y, curiosamente, seguimos encontrar una mínima rendija para la reprobación que muchos/as administraron desde los orígenes de la iniciativa…
En conclusión, participar en un proyecto de esta naturaleza forma parte de uno de esos grandes sueños personales y profesionales que todo agricultor de la comunicación social espera firmar en el haber de su experiencia vital

Primera ‘legislatura’ para Agareso

Han pasado cuatro años y la sensación de escasa contribución al desarrollo es crónica.  Todas las inversiones en recursos humanos, materiales y técnicos son insuficientes ante una insaciable demanda de necesidades sociales y humanas. Aquel siete de mayo de 2008, una larga lista de nombres, fieles al compromiso, estampó la firma sobre un documento fundacional para dar vida a la ONGD Agareso Reporteros Galegos Solidarios – en el despacho de abogados del generoso Jorge Paladino, ubicado en la ciudad de Pontevedra.

Desde entonces, los esfuerzos no fueron pocos para mantenerse en una línea de continuo crecimiento sin sufrir serios desvanecimientos. Hubo que nadar contracorriente en un periodo de incipiente crisis, agravada con el paso de los años. Se puede decir que el nacimiento del colectivo acompasó los primeros signos de un frenazo económico que ha se dejado notar en todos los sentidos…

 El segundo sector con mayor destrucción de empleo, según datos oficiales, se acabó convirtiendo en objetivo prioritario de una iniciativa vinculada al voluntariado y solidaridad con la irrenunciable convicción de cumplir con los principios más elementales del periodismo, y mejorar así una deteriorada imagen de la profesión, tan dañada por los intereses políticos y mercantilistas de las empresas de comunicación.

La experiencia desembocó en un proyecto de modestos aunque efectivos resultados. Nunca han faltado las ambiciones de instalarse en la consolidación y convertir a la comunicación en una reconocida herramienta de desarrollo: “Un bonito axioma en estado espera”

Afortunadamente, algunos pasos han convertido sus huellas en importantes precedentes en la forma de entender y practicar un oficio entregado, por completo, a la visibilización y sensibilización de la lucha contra la pobreza, defensa de los Derechos Humanos o Ayuda Oficial al Desarrollo.

Otra cosa, bien diferente, ha sido el nivel de permeabilidad que el concepto de Comunicación para el Desarrollo (CpD) ha obtenido en el seno de las ONG´s y organizaciones e instituciones sociales. ¿Aislados o incomprendidos? o ¿las dos cosas?

En principio, tan solo se logró visualizar un proyecto integrado por comunicadores profesionales como ‘una mera tabla de salvamento’ para los departamentos o áreas de comunicación de las organizaciones. Una percepción todavía asentada en el imaginario colectivo. Una extendida idea  de otorgar el derecho a ocupar el espacio natural, sin extralimitarse, con la única misión de producir reportajes para publicarlos en los principales medios por una supuesta influencia, al entender que trabajar en las redacciones de periódicos, radios o televisiones es una ‘ideal’ condición de privilegio.

Transcurridos varios años, cuatro para ser exactos, demostrar que Agareso es algo más que un cómodo vehículo para llegar a la opinión pública con “las virtudes de mis acciones o mis proyectos” se ha convertido en una auténtica obsesión. Programas integrales de CpD en centros penitenciarios como A Lama, con una emisora de radio en servicio a nivel interno; capacitación de personas con discapacidad en habilidades comunicativas o talleres de radio con enfoque medioambiental en comunidades del Bajo Lempa (El Salvador)  avalan la teoría de la que ONGD de reporteros garantiza una utilidad social.

El determinante esfuerzo de un centenar de voluntarios/socios, colaboradores, corresponsales en países de Latinoamérica y África ha logrado posicionar una vocación solidaria en un territorio propio de legitimidad en el campo de la acción social, cooperación, comunicación y desarrollo…

En el pasado reciente, las oportunidades de intervención y participación en los procesos  de cooperación internacional han abierto las puertas a los representantes de la comunicación en escenarios tan dispares como Galicia, España, Marruecos, Campos de Refugiados Saharuis, Ecuador, Golfo de Fonseca (El Salvaldor, Nicaragua y Honduras), Ucrania, Repubica Dominicana, Guatemala, Perú, México, Palestina/Israel, Cabo Verde o Guinea Bissau, entre otros lugares.

La organización Agareso acaba de cumplir el tiempo estipulado para una legislatura. Y lo ha hecho con demostrada capacidad de resistencia ante las complejidades de sobrevivir de los ideales del compromiso en tiempos de crisis. Pero, esta clase de travesias generan un débito impagable. Por ello, solo queda reconocer una eterna deuda con cada uno de los miembros que componen la red de reporteros y mantener intacta la ilusión del “primer amor” (Cita del maestro Xosé Cuns en su ponencia de la primera convención celebarada en A Lanzada – O Grove 2008).

Tampoco podemos olvidar a las personas que, en su decisión de subir y bajar a lo largo del complicado trayecto, aportaron riqueza personal, talento y una edificante profesionalidad a un proyecto con inquebrantables deseos de sumar un mayor número de legislaturas en su historia.

El paso del tiempo juzgará si la creación de  la ONGD Agareso fue o no una idea interesante; una organización necesaria o prescindible. ¿Beneficiosa o infructuosa a nivel social?…. Si corren buenos tiempos o no para “ser un fiel aliado con la esperanza del futuro”.

Algunas cosas nunca cambian…

Amina era ciudadana de Larache, localidad norteña de Marruecos. Tenía dos opciones. Enterrarse en vida o acabar con una tortura asegurada por una de las mayores injusticias conocidas para ser humano: la agresión sexual. Por norma, esta serie de casos se ceban con las personas más vulnerables sin apenas opción para poder defender la parcela más íntima.

Dicha invasión se convierte en un terreno erosionado en el que la siembra siempre es inútil. Es tanto el daño generado que el nacimiento de sentimientos positivos queda anulado por los negativos. Recomponer un espíritu lesionado por la perversión más ruín conocida hasta la fecha no cuenta con una cura de sencilla aplicación.

Dicen algunas osadas teorías que optar por quitarse la vida “es un acto de cobardía”. Resulta paradójico que ilustren esta serie de aseveraciones académicas o teológicas aquellos/as que desconocen, en muchas ocasiones, el por qué de una decisión tan drástica y ni siquiera tienen en su haber una mínima experiencia con la que poder argumentar su tesis vital… De momento, nadie ha resucitado para hacer una evaluación al respecto.

Es de suponer que cuando se determina traspasar la línea roja la desesperación ya lo ha inundado todo. No es extraño que una joven recién licenciada en la adolescencia evitase una tormenta crónica de irreparables consecuencias en su vida. Fue valiente de principio a fin. Su caso no es una excepción en una sociedad machista hasta lo más hondo de sus raíces. “El hombre es autónomo en sus actos. Y la mujer es una mercenaria del capricho masculino”. Esas son las tácitas normas que planean sin el mas mínimo respiro para el papel de la mujer.

Paralelamente a los  roles sociales: familia y hogar como un espacio impuesto sin apenas oportunidades para practicar la coparticipación de género, en los últimos años, la fuerza motriz en el campo laboral también ha experimentado una alta feminización. Lo que se traduce en un considerable incremento de las responsabilidades, ya de por si, asumidas silenciosamente por la mujer marroquí.

Amina sólo tenía 15 años cuando fue violada por un tal Mustafa. Tuvo la valentía, apoyada por su madre, de denunciar a su agresor ante la Fiscalía de Tánger. Hizo lo más difícil para una mujer en condiciones muy críticas: reconocer su agresión y buscar el castigo legal para su agresor.

Sin embargo, todo el sacrificio no se tradujo en una detención y posterior acusación. Al contrario. Recurriendo a las recias tradiciones propias de un estilo medieval, las dos familias pactaron un matrimonio de conveniencia para que él evitase el ingreso en prisión y la familia lograse limpiar el cuestionado “honor”…

En resumen, víctima y agresor conviviendo en unas decenas de metros cuadrados. Una nueva vida que, sin dudarlo, Amina se negó afrontar. Optó por tomar un veneno para ratas y apagar unas constantes vitales como remedio a su esclavismo social y cultural. Una determinación impropia a sus 16 años.

Una ingesta venenosa con apáticos efectos secundarios para una comunidad internacional obligada a condenar un nuevo caso de violencia machista, y vivir estremecida por unas horas. Pero, tal y como marca otra de las tradiciones, con el amanecer se impone el olvido colectivo por que “algunas cosas nunca cambian”.

 Otras historias relacionadas con la realidad de la mujer marroquí (Proyecto 100% Mujer – Agareso en Marruecos)

La pobreza ya es portada…

Son numerosos los semblantes de la pobreza actual que se presentan en lugares donde hace menos de un lustro los coches de alta gama no extrañaban a nadie. De nuevos ricos a nuevos pobres. Esa ha sido la mala jugada de un sistema estrangulado por una mentira reconvertida a una tosca verdad: “La pobreza se vestía de riqueza en el Estado del Bienestar”. Una estrategia perfecta, propia de los militares más experimentados en distraer al enemigo.

La crisis actual no es más que una expresión del desastre social y humano protagonizado por unas ambiciones envenenadas de materialismo. No hay vuelta atrás. Se coló en nuestra vidas el conocido ‘Sueño Americano’ con la notable variante de una cultura que no sabe esperar;  “que se impacienta por llegar a ver el amanecer cuando la luna todavía está situada en el oscuro horizonte”.

El trueque no funcionó. Y, ahora, el pago de las consecuencias se torna muy duro. Cola para solicitar un empleo. Cola para tramitar la prestación del desempleo. Cola para implorar un aplazamiento de la condena en forma de hipoteca bancaria. Cola para comer y beber esta misma noche. En definitva, cola para vivir un día más…

La evolución ha sido imparable. De menos a más. De pilotar un gran vehículo a conducir a la familia a las puertas de un centro de distribución de recursos básicos. ¿Comer o morir? Un cambio extremo, tanto, que las actuales condiciones se han convertido en un amargo trago (difícil de digerir) ante la promesa del “amor eterno con una cómoda y desahogada existencia”. No ha sido así.

En la puerta de atrás del voraz sistema capitalista, se hallan millares de personas golpeadas sin piedad por la pobreza relativa, en algunos casos, y pobreza absoluta, en otros. Hubo quien frivolizó con su exterminio. Pero, respondiendo a patrones habituales de los denominados virus inteligentes: “una nueva mutación acabo derivando en una incontrolada epidemia con nuevas caras”.

Los médicos sociales (trabajadores sociales) conocen esta nueva manifestación que se nos revela como pobreza urbana. La calificaron con esa denominación en base a experiencias de otras realidades afectadas por el empobrecimiento de recursos. Curiosamente, uno de estos diagnósticos se centro en las condiciones de vida de Brasil. Hoy, en día, un denominado país emergente.

Ahora, la extrema falta de recursos básicos ha cruzado el charco. De una orilla a otra del Atlántico sin tener previsión de ello. Quizás, hemos dejado de ser una referencia en el universo de las oportunidades sin saber asumir el declive de nuestro modelo social. Los pobres siguen siendo pobres, o más pobres que antes de la fugaz convivencia con una ficticia riqueza.

Un estudio reciente sobre las condiciones de vida, publicado por el sindicato UGT, confirma que 580.000 gallegos han rebasado el umbral de la pobreza en los últimos años.

Mientras, muy próximas al portal de casa, las ONG’s trabajan sin tregua para abastecer a las familias, derribadas por un frágil sistema económico, de alimentos y enseres más básicos. Otras organizaciones recurren a la sutileza para hacer creer a los niños que sus padres comen fuera de casa el fin de semana y, en realidad, lo hacen en un comedor social. Un brillante reportaje de Eduardo Roland, elaborado en la ciudad olívica, así lo demuestra.

Entretanto, lo más hiriente es comprobar como la crudeza más descarnada de la pobreza ya es portada no solo de los medios de comunicación sino de nuestra propia vida. Cada mañana tropezamos con esta realidad y lo peor del asunto, al margen del sufrimiento de quien padece las consecuencias de carecer de todo o no tener nada, es que no hemos hecho nada por remediarlo. Todo lo contrario.

Pero, la actual lectura del paronama social no habilita espacios para las dudas: “La pobreza ha llegado a las páginas centrales de los periódicos, y el resto de medios por necesidad, y no por solidaridad”. Un ‘destacado logro’ que viene precedido de años dandole la espalda a un problema que afectaba sin compasión a otros seres humanos…

Más de seis décadas, obligados a ser humanos…

El derecho a vivir rodeado de la máxima humanidad debe mudar hacia la senda de la obligación. Sin distinciones culturales, sociales o políticas, el ser humano está llamado a aprovechar su existencia ejerciendo como tal. Al final, tener que aprobar una Declaración solo delata que el derecho ha ganado la partida a la obligación en el tablero de ajedrez como sinónimo de un fracaso colectivo en el transcurso de la historia.

Desde que asomamos la cabeza, nuestra integración a cualquier opción de sociedad queda sobrentendido que debe hacerse bajo los más esenciales y elementales criterios de desarrollo. Crecer y conocer la felicidad infantil forma parte de una evolución natural que solo el ser humano es capaz de truncar sin complejos: “Cualquier siniestro argumento inventaremos para ello”. Similar situación que también alcanza a millones de mujeres, mayores o personas desfavorecidas por múltiples causas en el mundo…

Hace más de medio siglo, el 10 de diciembre de 1948 llegaba la Declaración Universal de los Derechos Humanos. Tuvieron que transcurrir un millar de años para llegar a impulsar una obligación vestida de derecho.  Hoy en día, el Alto Comisionado de Naciones Unidas intenta velar por el respeto e igualdad entre los seres más racionales, conocidos hasta el momento, que habitan el planeta.

Haciendo un barrido geográfico resulta inabarcable denunciar, en un puñado de palabras que componen este post alojado en un rincón de la blogosfera, todas las acciones y contextos donde se ha pisado y traspasado la línea roja. Queda claro que la vulneración de alguno de los 30 artículos es continua y consentida, en numerosas ocasiones, por la comunidad internacional.

Los conflictos bélicos son la parte más visible del horror y drama del incumplimiento de la obligación a comportarse como “un ser excepcional”, tal y como exclamaba uno de los participantes del proyecto de comunicación para el desarrollo en el canal de radio ‘La Colifata’.

Pero, según Amnistía Internacional, las mujeres son la parte invisible de dicho incumplimiento. Una vez más, la obligación a respetar su dignidad ha tenido que ser recogida como un derecho.  “La violencia contra las mujeres y niñas es la violación de derechos humanos más habitual y extendida: a lo largo de su vida, una de cada tres será golpeada, obligada a mantener relaciones sexuales o sometida a algún otro tipo de abusos”, reza uno de los párrafos de la entrada publicada en el blog de la organización.

En este mismo espacio de Referencias, hemos denunciado casos tan insólitos como el de Gulnaz, la mujer afgana obligada a contraer matrimonio con su agresor sexual. En su realidad cultural, el hecho de ser violada no es más que una falta muy grave por mantener relaciones fuera del matrimonio. Otro de los ejemplos que alientan a la necesidad de transformar los derechos en obligaciones.

Asimismo, existen países y sistemas políticos muy acostumbrados a pisar con crueldad el deseo de disfrutar de un cierto bienestar de otros modelos de convivencia por “una supuesta amenaza para el orden mundial”. En esta misma línea, culturas que intentar invadir a otras culturas consideradas inferiores por un menor ritmo en el desarrollo económico y político; un aspecto que deriva en irreparables daños sociales.

Y añadimos a este capítulo de reflexiones una nueva modalidad, si cabe, de mayor nivel de invisibilidad: Las crisis humanitarias intencionadas. Aquellas que son provocadas por la especulación de los precios de los alimentos desde un despacho en Londres, caso del Cuerno de África, como otro de los modos de anular al ser humano ante la absoluta imposibilidad de acceder y abastecer las necesidades más básicas.

Al mismo tiempo, el área queda controlada, a través de la estratégica fórmula del caos y desestabilización, con el fomento de un pasillo de distribución de armas a los denominados ‘Señores de la Guerra’. A su alrededor, hambruna y miseria. Una inacción contra la pobreza que también está catalogada como otro de los métodos de mancillar el honor de los DD.HH.

Un exclusivo espejo del expolio de recursos y oportunidades que inciden en una acentuada rebaja de las condiciones humanas de vida.

Y no cabe duda que, al traspasar la efeméride de más de seis décadas, podemos extraer un axioma: ‘A  golpe de obligaciones sí somos capaces de garantizar el cumplimiento de los derechos humanos del prójimo’.

El virus del estigma: ‘to be continued’…

Difícil de olvidar la primera conversación con un gran especialista gallego en medicina interna sobre la incidencia del VIH/Sida. Corrían los años noventa cuando la esperanza de vida, a este lado de la realidad, era más bien poca o nula. En el recuerdo más lujoso de detalles encontramos aquella sincera declaración, poco después de iniciarse la revolución farmacológica con la aparición de la TARGA (Terapia Antirretroviral de Gran Actividad).

La grabadora de la era analógica (Cinta de casete) registró una paráfrasis que siempre ha estado presente en el frio arcón de los recuerdos; ese espacio donde nos empeñamos en conservar la vigencia de nuestra vida. “Estamos dejando atrás una etapa muy dura, aunque reconozco que perdemos un punto de romanticismo”, dijo aquel brillante facultativo, con el que el contacto sigue siendo fluido, en medio de una larga entrevista en su concurrida consulta.

En el pasado más reciente habían quedado los estériles esfuerzos de tratar a cientos de pacientes con AZT (Único abordaje terapéutico disponible) que tan solo arañaban meses de vida ante una inexorable caída libre de su sistema inmunitario.

En aquel encuentro entendimos la importancia de dos parámetros médicos asociados para familiarizarnos con la enfermedad desde el vértice científico: Los niveles de CD4 y la carga viral. Es decir, la fortaleza del sistema inmune y el número de copias del virus en sangre. Ambos resultan fundamentales para analizar y desmenuzar cualquier noticia relacionada con el campo sanitario.

Desde entonces, dedujimos que conocer o convivir con el Virus de la Inmunodeficiencia Humana (VIH) no era lo mismo, ni siquiera parecido. Cabe recordar que tampoco coinciden las velocidades de la ciencia y la medicina en relación a los avances sociales. “Algo parecido a la actual Europa económica”.

En efecto, es posible conocer de forma vasta la historia y evolución de una pandemia, con un punto de partida común localizado en la década de los años 80, y desconocer profundamente cuál es el día de a día de los afectados en diversos puntos del planeta. Los niveles de discriminación difieren en función del contexto social, condición sexual  o género…

Nadie cuestiona que la información es un elemento de extrema relevancia para prevenir con precisión futuros contagios, y frenar así la propagación del virus. En este sentido, según el último informe de UNAIDS (ONUSIDA), el pasado año 2010, se registraron 2,7 millones (2,4 millones–2,9 millones) de nuevas infecciones por el VIH, que incluye una cifra estimada de 390.000 (340.000–450.000) niños. Esto representa un 15% menos que en 2001, y un 21% por debajo del número de nuevas infecciones en el nivel máximo de la epidemia en 1997.

Pero, el mayor de los atrasos sigue presente en el plano social: Aún, persiste un atronador silencio, a modo de tabú, impuesto por una sociedad de prejuicios ante esta enfermedad.

Al parecer,  las sensibilidades y atenciones al portador “son solo cosa de familia”. Poco más allá se puede viajar con esta circunstancia en maleta vital. Y menos mostrarla con normalidad en el primer control aeroportuario. Más bien, incurrir en esa clase de actitudes, sigue estando considerado como una absoluta temeridad. Toda una condena insalvable en el terreno de la sociabilidad.

Padres que han retirado a sus pequeños del centro educativo al tener conocimiento de la existencia de un caso entre los niños/as que cursan el ciclo de Preescolar o Primaria. Empresarios que despiden de forma improcedente a empleados por aportar a sus defensas entre tres y cuatro pastillas al día. Relaciones sentimentales que se rompen fruto de la ignorancia por miedo a caer en las garras de “no sé qué” o culturas donde portar el virus es sinónimo de ‘una maldición espiritual enviada por los dioses’.

Todavía, cohabitan cínicos comportamientoss que oscilan entre el dislate y la incoherencia en una fingida sociedad inclusiva. Compleja fórmula que deriva en una atroz intolerancia y la práctica de una supervivencia de papel bajo la alargada sombra del estigma.

La desesperada lucha supera ya los treinta años. Y mientras un desconocido e inteligente agente microscópico mantiene una incesante escalada a los primeros puestos de las amenazas mundiales, el Virus de la Incomprensión Humana ‘to be continued’…

La doble condena de Gulnaz

El asunto debería estar clasificado entre los más graves atentados a las normas más de convivencia a escala mundial. La comunidad internacional invierte recursos en el envío de armamento, ejércitos, observadores internacionales en ciertos contextos donde parece existir una supuesta desestabilización o depresión democrática y, sin embargo, ignora o se pone de perfil ante el atropello de los derechos humanos a todos los niveles.

Sería una irreparable equivocación limitar esta problemática a una cuestión de violencia de género e injusticia social. Para empezar, una violación continuada o no atenta contra la dignidad y los derechos más básicos del ser humano. Sea cual sea su sexo, cultura o religión. En cada ocasión que se repite un hecho de esta naturaleza, el contador de daños y lesiones personales se pone a cero.

El escenario que nos golpea, estos días, en las conciencias con nuevas imágenes está basado en un modelo de convivencia que solo garantiza, por un lado, la desigualdad y, por otro, un buen trato a tan solo una parte”. Ser mujer en Afganistán puede conllevar que, dependiendo de quién te arrolle con los instintos más bajos desatados, la cárcel sea un destino inexorable simplemente por “la indecencia de no remediar un execrable ataque a la intimidad”.

Gulnaz, una joven de 19 años, se encuentra en una auténtica encrucijada. La única salida posible a su estrambótica situación pasa por emprender una huída hacia adelante contrayendo matrimonio con su agresor, y evitar así ser encarcelada durante 12 años por sufrir una violación practicada por el esposo de su prima… Según parece, las leyes del país asiático sí contemplan el delito la violación, pero con penas de prisión que debe afrontar la propia víctima al considerarlo adulterio por mantener relaciones fuera de la pareja.

Si la imagen mitológica de la justicia se quitase la venda de los ojos, se toparía con una legislación que solo favorece la impunidad de los hombres ante cualquier caso de abuso sexual. Un increíble contexto en el que desequilibrio de la balanza atribuye la máxima responsabilidad a la mujer, quien se convierte en víctima y delincuente por un mismo hecho.

Este atolladero aparenta insalvable. De no obedecer a las recomendaciones de aceptar una boda infectada no solo podría acabar en la cárcel sino que  Gulnaz podría ser sacrificada con la finalidad de purificar el honor y prestigio familiar, lo cual también apunta a una aceptación social y cultural de las normas.

Ante esto, lo más indignante ha sido la reciente intervención militar de países occidentales como Estados Unidos, Reino Unido, España, Francia, entre otros, con unos desastrosos resultados del 0,707 reflejado en el Índice de Desarrollo Humano (IDH), elaborado por el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD). Este indicador social se compone de tres parámetros: Calidad de vida y longevidad, educación y nivel de dignidad.

El último informe de 2011 sitúa a esta sociedad a la cola mundial ocupando el puesto número 173. A esto se añade una de las mayores puntuaciones en el Índice de Desigualdad de Género a nivel planetario con una clasificación de 141 puntos, cuando países como Noruega alcanzan una nota del  6, muy cerca del 0 (dato en el que se alcanza la igualdad integral).

Tras una presencia militar e internacional en el país, con el fingido objetivo de incrementar los niveles de calidad democráticos y mejorar la convivencia en la zona a través de planes y programas de cooperación, se pone al descubierto el intento fallido de prostituir la Ayuda al Desarrollo a políticas despiadadas por controlar una zona con intereses energéticos y geoestratégicos.

Entretanto, la joven Gulnaz seguirá sometida a un sistema y a unos recios edictos sociales y culturales ante la insultante ausencia de recursos y proyectos efectivos de lucha contra la desigualdad de género como otra forma de abordar, transversalmente o no, en función del criterio, la pobreza en una determinada realidad.

Semaforos en verde para las otras voces de Isarel y Palestina

Emprender el camino hacia la paz es uno de los rumbos más inteligentes para habilitar espacios  de convivencia equilibrados y plurales. Es cierto que, según las entendederas del receptor, esta gran idea se  puede ver con una perspectiva exclusivamente utópica.

Para romper con el nocivo y conservador modelo de la arquitectura de las ideas acomodadas en los imposibles, en aquellas dificultades insalvables que solo incitan a bajar los brazos, aparecen en escena organizaciones civiles con ánimo de llevar “muy bien” la contraria a una buena parte de la sociedad.

Foto: Pelu Vidal

Con un estilo elegante y depurado, Asamblea de Cooperación Por la Paz acomete una misión compleja, pero no imposible: Importar la pacificación al principal conflicto de Oriente Medio. Sin obscenas cumbres políticas y respetando la absoluta autonomía de los pueblos palestinos e israelí, ACPP consulta, escucha, habla y reflexiona con los colectivos sociales de las dos partes del ‘infame muro’ con la finalidad de constatar y contrastar su visión sobre el conflicto.

Autores de grabados del realismo, ACPP reconoce que la misión no es fácil. No lo es porque existen otros agentes interesados en que así sea. Perpetuar la inestabilidad puede ser un gran negocio para unos pocos que residen tanto dentro como fuera del confín de los dos países. La práctica de la paz es un valor que no ofrece grandes dividendos a todos los niveles. Es tan solo una necesidad para un correcto desarrollo humano.

Cumplir con el derecho a vivir sin amenazas o riesgos extremos, provocados por un conflicto bélico  con interesadas porciones de invención, no parece responder a un negocio rentable.

Resignarse a resistir tal hostilidad es una injusta condena para dos pueblos que buscan con ahínco la puerta de salida más próxima para abandonar un contexto político y social impuesto, excluidos de cualquier opción de elección para decidir la hoja de ruta de su propio futuro.

Asamblea actúa tal y como suena la bella palabra latina: Con una proyección horizontal. Optimizando sus grandes virtudes y aprendiendo de algunos defectos. Es decir, abonados al afán de superación diaria. Un enfoque que fortalece  el proyecto de ‘pacificación civilizada’  y permite reajustarlo en aquellos aspectos que así lo requieran…

Ahora, un documental audiovisual, elaborado por un equipo de reporteros de la ONGD Agareso, comandado por Luisa Pérez Puga, muestra con milimétrica precisión los avances y actuales resultados de una empresa que trata de asfaltar y acondicionar ‘los caminos que conducen a la paz’.

Un destino anhelado para el que ACPP ya se encargado de instalar todo tipo de señalización. Así pues, perderse en el primer cruce de caminos es una cuestión de desinterés, despreocupación o voluntad social por que existe constancia de que los semáforos están perennemente en verde para escuhar a las otras voces de Israel y Palestina.

Conoce en profundidad el proyecto: ‘Caminos de Paz. Otras voces de Israel y Palestina’.

          Otras acciones de visibilización de Agareso y ACPP en Palestina

Capacitada para ser madre…

El otoño se comporta con pereza y no desea aparecer hasta bien entrado el mes de octubre. Por eso, el buen tiempo se impone con amabilidad y preside todos los rincones en esta moratoria veraniega. La mayoría opta por no portar más que las prendas imprescindibles de ropa.

Es domingo y las caras de relajación son habituales entre los que deciden pasear a mediodía, después de jactarse de no haber madrugadado por un día… En todos los cruces de caminos la percepción es la misma.

Un carrito, una bicicleta, una pelota, un muñeco como fiel compañero o un grito de emoción infantil decoran el paisaje visual y sonoro de un parque con espacios de esparcimiento, especialmente, dedicados a dos generaciones situadas en los dos extremos de la vida: Las futuras y las veteranas. La convivencia es multigeneracional. Abuelos, padres e hijos disfrutan del único día festivo de esa semana.

Como es tradición, los parques infantiles registran esos curiosos ‘picos’ de masificación en días tan señalados: El tobogan y los columpios son los preferidos por niños y niñas que esperan con impaciencia su oportunidad, y miran con cierta envidia a aquellos que llegaron antes.

La postal dibujada podría representar la vida cotidiana y familiar de cualquier pueblo, villa o ciudad del mundo, con independencia de la lengua, cultura, raza o religión. Las posibilidades de recorrer el planeta y topar con esa escena dominguera son muy elevadas. Pero, no necesitamos viajar demasiados kilómetros para coincidir con un generalizado domingo en familia. Nos encontramos en el ayuntamiento coruñes de Arteixo, donde algunos brujos dedicados al fútbol han pasado a la historia de este deporte rey: Arsenio Iglesias es el mejor ejemplo de ello.

De repente, la atención se deteniene con admiración en una madre jugando con su pequeño, el cual agarra con pasión un balón mal inflado. Lo escucha con esa ternura que solo las madres son capaces de fabricar de modo innato: “El intangible cordón materno/filial se manifiesta con hechos”.

A una corta distancia, el padre celebra la hermosa relación de ambos refugiado en la discrección del silencio. Camina atrasado un par de metros. Se esmera en empujar con la máxima suavidad una silla de ruedas. Logra que la moderación también forme parte de la incercia… La naturalidad se convierte en una inseparable estela al paso de esta familia.

Al ingresar en uno de los espacios destinados al juego infantil, el niño es advertido que está obligado a respetar el turno de sus compañeros/as. Se desprende con rápidez de tal responsabilidad asintiendo con la cabeza y soltando el balón con un involuntario desaire ante los pies de una inconforme madre; quien solicita la maxima tranquilidad en sus incontrolados aspavientos.

Transcurrieron cerca de treinta minutos hasta que el paseo alrededor de un estanque nos condujo al mismo punto donde haíamos dejado la mirada social más acentuada de aquella jornada. El pequeño abandona a prisa el parque por regalarle un beso en la mejilla a su madre. Posteriormente, le susurra al oído y sonrien, de nuevo, mirandose mutuamente a los ojos: “Solo ellos dos saben cual es el ignoto secreto de su felicidad”.

La ternura se acababa de presentar despeinada y sin arreglar demasiado en esa mañana, casi tarde, de domingo. Prefería la frescura y naturalidad, al maquillaje y el traje recien planchado para una ocasión, en la que no hizo falta valerse de la aplicación de leyes, vinculadas a la discapacidad (Liondau o Autonomía Personal y Atención a la Dependencia), para conocer una nueva expresión de la integración normalizada, gracias a la serena reivindicación de una madre capacitada

Reencuentro con la ‘generación perdida’

El presente recibe la visita de un pasado con el que ya no contaba. Supervivientes de la denominada ‘generación perdida’ reivindican el mérito de haber sorteado todas las minas escondidas en el camino vital… Algunos que fueron seducidos por unas sustancias de toxicidad social incalculable, ahora, cuentan su historia con grandes dosis de arrepentimiento cuando la mirada se fija en lo ocurrido a lo largo de la década de los 80.

Si hubiesemos podido incluir aquella conversación en un programa de radio, habríamos elegido para su cierre una cultivada banda sonora del maestro Antonio Vega: ‘Se dejaba llevar por ti’. Nada más acertado que una lírica de desbordante realismo para ilustrar 60 minutos exclusivos.

La inciativa fue considerada pionera. De esas en las que se puede aseverar de forma categórica: “No hay precedentes” en la vida del sistema penitenciario. En este caso, el margen de error era nulo para los aficionados a rebuscar en las hemerotecas.

Todo acontece en la IV Convención Anual de Agareso. En un amplio programa también se incluye el almuerzo en el módulo 9 de la prisión de A Lama (Pontevedra). La experiencia queda acotada y limitada, algo muy habitual en la vida penitenciaria, al comedor del mecionado módulo.

La cola de gente es más extraordinaria de lo habitual. La rutina pierde fuerza ese día. Solo una ranura en la parte inferior de aquel habitáculo, soportado por una robusta estructura de hierro y cristal, permite mantener un contacto físico con los internos encargados de servir la comida de ese sábado. El menú no perseguía la exquisitez o sofisticación en su composición.

Había que buscar un sitio vacio para sentarse a comer. En aquella mesa nos encontramos con dos veteranos de la vida carcelaria. La casualidad quiso que Carmén Avendaño, presidenta de la Fundación Erguete, mujer que plantó cara a los narcotraficantes gallegos hasta desenmascararlos, nos acompañase en aquel singular escenario. Parecía no ser ajeno para ella. Pronto, descurbiríamos porqué…

Las presentaciones fueron escuetas con los dos internos que ocupaban la zona más próxima al pasillo del comedor. La mesa y sillas habian sido ancladas al suelo. Uno de ellos comienza a romper el frio inicial: “¿Te puedo llamar tocayo?”. A lo que se le responde con amabilidad: “Ningún problema, encantado de compartir nombre”.

Poco a poco, descubren la realidad social y personal que les ha llevado a sumar décadas en prisión: La droga en sus diversas presentaciones y composiciones ha sido la causa prinicipal “de todo”. Con lamento, Juan confiensa que “ya está bien. He montado demasiados lios a todo el mundo por las drogas”.

Su mirada se torna triste y nostálgica. En sus explicaciones golpea la mesa con moderación. Intenta contener la impotencia, a pesar de las numerosas desgracias provocadas con sus delictivos actos.

El robo era su modo de vida hasta que el propio sistema logró neutralizarlo… La comisión de varios delitos se acabo transformado en una condena de 12 años privado de libertad. “Es mucho tiempo aquí dentro”.

En una dialogo cruzado con Carmén Avendaño desvela que el VIH también buscó acomodo en su organismo. “Lo tengo controlado. La carga viral lleva muchos análisis indetectable”. Es decir, es como tener el virus dormido o inactivo en el interior del cuerpo, gracias a las actuales terapias de abordaje de la enfermedad.

Desmiente lo que todos pensabamos y dabamos por sentado: “No me contagie con las jeringuillas. Fue en una relación con una chica”. Esta confidencia sorprendió por la naturalidad empleada. El paso de los minutos van agotando las posibilidades de continuar conversando. Por ese lugar, habían pasado numersosas víctimas del tráfico de drogras de las décadas de los 80 y 90. Carmén confirma ese dato: “En este centro, han estado muchos y muchas que se drograban en nuestras calles. Hemos atendido a muchos jóvenes malheridos por el veneno de la droga”.

Instantes antes de la despedida, preguntamos por el futuro. Juan aclara que su paternidad y compañera sentimental es prioritaria para rechacer su vida, una vez consiga recuperar la libertad. Con una sonrisa integrada en un duro semblante nos expresa, a punto de recobrar cada uno su camino: “Para vosotros, ha sido todo un reencuentro con la generación perdida. Gracias por este rato, ¡suerte en la vida!”.

El compromiso de las ‘Cinco W’ en la lucha contra la pobreza

La manifestación de la pobreza no es algo uniforme o lineal que permita activar un protocolo de diagnóstico convencional. Esta es sería una visión muy excasa de perspectiva real. Ser pobre no significa, necesariamente, carecer de bienes materiales que faciliten las condiciones de vida.

Afortunadamente, la profesionalización y tecnificación de las Acciones Sociales, Ayuda Humanitaria o Cooperación al Desarrollo han acabado desautorizando la clásica fotografía del imaginario popular sobre un único tipo de pobreza. Los denominados actores sociales han resutado clave para iniciar el trabado camino de la sensibilización y advertir de la necesidad de un compromiso permanente y no aislado.

Ejemplo de ello es que, estos días, se celebra una Semana Galega Contra la Pobreza para denunciar los continuos recortes que las administraciones públicas osan a aplicar, con descarada impunidad moral, en sus presupuestos anuales. Un objetivo como el 0,7% del PIB ha pasado del color al blanco y negro, en cuestión de meses. La desdicha ajena ha sido borrada de la agenda política sin pudor alguno.

Satisface saber que, hoy en día, cuando se conversa sobre algo tan inhumano como la pobreza se hace desde un plano global y multidisciplinar. Es decir, la gente es capaz de discernir, a través de mecanismos muy personales, la existencia de diferentes clases de pobreza.

Evidentemente, la empatía es, inicialmente, mayor cuando la necesidad presentada forma parte del conjunto de las básicas: Comer, beber y vivir. Pero, los interiorizados pilares del bienestar (Educación, Sanidad y Servicios Sociales) no se han convertido en ese avaricioso tesoro  que “nunca compartiríamos”. Todo lo contrario, la idea principal de establecer un lazo solidario con una comunidad o sociedad, en innegables apuros, pasa por importar un modelo eficiente que imprima una mejora en la calidad de vida de las personas.

Esta teoría queda refrendada tras el minucioso informe elaborado y publicado por expertos de la Universidad de Vigo sobre el “Conocimiento y actitudes de los ciudadanos gallegos ante la política de cooperación y ayuda para el desarrollo”.

Los datos no engañan y deberían hacer reconsiderar a la clase política su cerrazón por huir de las líneas, programas o proyectos de solidaridad internacional.

Al parecer, la sociedad declara estar más preocupada por las consencuencias que la pobreza genera en otros semejantes que por la propia crisis económica. A este dato, también se añade un mismo o parecido sentimiento por los irreparables daños que los conflictos bélicos llevan aparejados a nivel humanitario y social.

Asismismo, la generosidad manifestada nos lleva a un campo incomodo para las actuales posiciones  políticas en la lucha contra la pobreza. Una gran mayoría considera que la reorientación de las partidas presupuestarias no debería tener afección en los capítulos destinados a esta cuestión. A partir de ahora, ¿qué lectura política tendremos que digerir?, ¿seremos espectadores de la máxima indiferencia ante una informe académico avalado?

Los entrevistados en el estudio confiesan tener una alta confíanza en la labor de los actores sociales y las ONG´s, aunque la ignorancia del mapa de organizaciones sociales es muy alto. “Pocos serían capaces de mencionar una referencia”.

En este sentido, una importante mayoría califica de ineficaces las políticas y estrategias de sensibilización promovidas desde las administraciones y el propio sector con recursos muy modestos.

Es uno de los aspectos cuestionados, a tenor de los esfuerzos invertidos en despertar una cierta sensibilidad social. Al parecer, la demanda por una comunicación periodística de calidad se hace cada más urgente con la finalidad de optimizar y mejorar el grado de conocimiento de: ¿qué?, ¿quien?, ¿cómo?, ¿cuando?, ¿por qué? y ¿donde somos solidarios?

Por tanto, un nuevo trabajo sociológico situa como una prioridad que las conocidas ‘Cinco W’, puestas en práctica por profesionales especializados, se conviertan en un reconocido y comprometido elemento de lucha contra la pobreza social e informativa.

Las hojas del ‘condenado’ calendario

Fue un encargo por vía remota. Los responsables de la IV Convención Anual de la ONGD Agareso se lo solicitan al director del centro penitenciario y éste, a su vez, acaba delegando, dicha  petición, en uno de los educadores sociales de los módulos más ejemplares del Centro Penitenciario de A Lama (Pontevedra).

Todo se decidió sobre la mesa de una sala de juntas de la prisión, aunque se acabo resolviendo en un espacio dominado por la creatividad y denominado: ‘Taller Ocupacional’. En lugares como estos, somos capaces de grabar en la retina privilegiadas ilustraciones de los diferentes senderos de los que se compone la reinsercción. En este caso, gracias a disciplinas como la marquetería, dibujo, escultura, peluquería, informática, entre otras, un interno o interna ‘prospera adecuadamente’ hacia la puerta de salida.

Creación del autor Miguel Ángel

Ingresar en uno de los módulos, que albergan este tipo de programas, es tener la oportunidad de tropezar con las bases de la reconstrucción social e individual de una persona. Muchos de los errores cometidos se pagan con largas condenas que privan de la tan apreciada libertad por un periodo de años irrecuperables. Tal precio debe tener una mínima recompensa.

Por eso, en tan solo treinta o cuarenta minutos, es posible derribar muros revestidos con el cemento de los tópicos carcelarios, donde el tatuaje en el musculado biceps o la violencia de muy diversa manifestación quedan desplazados de la rutina diaria. Es cierto aquello de que, en muchas ocasiones, “el cine no le ha hecho un buen favor a los sistemas y programas aplicados desde las Instituciones Penitenciarias“.

El encargo de ese cartel se transformó en la incuestionable demostración de la capacidad de recuperar a personas que esconde un proyecto de reinsercción en el actual sistema. No es fácil tener credo en esta tecnificada modalidad del Trabajo Social, especialmente, por que somos seres humanos: “Haber provocado un daño personal, moral o material disminuye, por norma, la capacidad de perdonar o conceder una segunda oportunidad”.

Dos semanas de trabajo fueron suficientes para Miguel Ángel (La casualidad homónima ha querido imponerse). No hizo falta más tiempo. Diez mañanas y nueve tardes marcaron el nacimiento de una imágen cargada de valores, mensajes, estilos e información útil para indicar que los días 22 y 23 de octubre de 2011 son las fechas elegidas para la celebración del encuentro anual de la ONGD Agareso. En esta edición, el programa de intervenciones de reputados periodistas, autoridades y actores sociales se desarrollará en el centro mutiusos de la penitenciaria, construido por internos/as que participaron un pionero taller de empleo.

A un centenar de metros de este lugar, una original composición logra ser plasmada con la técnica del relieve en una especie de papiro en pleno siglo XXI. Dos manos cargadas de destreza muestran la cara más real de la rehabilitación social. Una mente capacitada cocina a fuego lento el regreso al estado de libertad.

A la espera de que llegue ese anisado momento, una fina cartelería, repleta de valores y elementos propios de la Comunicación para el Desarrollo, anuncia nuevos tiempos para un permeable Sistema Penitenciario. Un ejemplo de ello pasa por acoger, en esta nueva experiencia, a más de medio centenar de personas interesadas por la convivencia y organización intramuros durante unas jornadas de fin de semana.

Mientras, el autor sigue y seguirá trazando líneas o coloreando dibujos sobre nuevos y finos carteles como la mejor medicina para arrancar, cada mañana, las hojas del ‘condenado’ calendario.