Stop deportaciones

Inmigrantes llegando a España, puerta de Europa

Foto: UNICEF

Traslados desde España a Mauritania

Volver al punto de partida es la amenaza cumplida de no pocas personas inmigrantes. Un indeseado resultado para quien huye de la pobreza o la violencia que azota, sin descanso, a su lugar de origen. Uno de los motivos de ese indeseado regreso puede ser la deportación como consecuencia de pisar una frontera sin capacidad administrativa y legal de poder regularizar su estancia en el país. Últimamente, es uno recursos utilizados, con frecuencia, por países receptores de inmigrantes. España es uno de ellos. No se diferencia del resto.

Un comportamiento que ya ha sido denunciado por organizaciones como la Comisión de Ayuda al Refugiado o el ACNUR. En concreto, los últimos casos de aviones despegando de las Islas Canarias con destino a Mauritania. Un punto estratégico en África para evitar incumplir la normativa internacional gracias a un acuerdo suscrito hace 17 años con este país. Por el contrario, CEAR advierte que “estos traslados comprometen la seguridad de estas personas, al ser devueltas a países en conflicto como Mali”. Para las organizaciones humanitarias se trata de una trampa institucional porque un buen número de los deportados no son de origen mauritano, pertenecen a terceros países a los que llegarán por un expulsión posterior. Sin embargo, para las autoridades españolas se ha cumplido con el máximo rigor legal en el procedimiento. Un cinismo inaceptable.

La frecuencia de estos vuelos se ha visto incrementada, en los últimos tiempos, por cambios en las rutas migratorias. Según parece, la presión policial en Mediterráneo Central y el estricto control de Marruecos en el Estrecho de Gibraltar ha provocado que reaparezca la bautizada como ‘Ruta Atlántica’ (Canarias) en el mapa de las vías de entrada a Europa. Una situación que no es nueva para los isleños. Ya en 2003 se registraban unas circunstancias muy parecidas en la denominada “crisis de los cayucos”.

Y, en aquel entonces, a pesar de la saturación de los centros de acogida, las ONGs también intentaron frenar las deportaciones masivas a Mauritania, entre otros. Una lección muy bien aprendida por la clase política para ignorar un compromiso con el cumplimiento de los Derechos Humanos y el Derecho de Asilo. Porque no olvidemos que estas personas se la juegan para alejarse de la violencia, de la desigualdad o de la ausencia de recursos básicos. Un contexto que no garantiza una vida digna a nadie. Pero, para la política actual, resulta más cómodo moverse con sutileza entre la deportación y la devolución en caliente. Dos métodos insolidarios para ponerse, sin rubor, una venda en los ojos e ignorar una crisis humanitaria que seguirá aporreando la puerta.

Podcast –

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Entrevista –

(Txema Santana, CEAR Canarias, en el programa Contraparte en Onda Cero)

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