Toneladas de injusticia

Video blog – El abundante número de toneladas de medicinas desperdiciadas al contendor de reciclaje forma parte de una conducta carente de solidaridad con los pueblos y sociedades sometidas al infortunio  de la imposibilidad de acceder a unos servicios sanitarios básicos.  Nos desahacemos de fármacos una incorrecta cultura de consumo y, en ocasiones, una mala planificación de las terapias recomendadas para curar una dolencia o enfermedad.

Esto desentona con la realidad que viven en otros lugares donde la Malaria o VIH/Sida se ceban con millares de personas que ven imposibilitado el derecho a recibir una atención médica. Sobre todo este desequilibrio reflexionamos en #Referencias.      

Varias antítesis en el presente

Los fluidos informativos son notables en un caso y en otro no. Resulta curioso que los intereses económicos sigan solapando sin apenas respuesta a los sociales y humanos. Antes de ser noticia de primera o segunda categoría se hace imprescindible revisar el volumen de la cartera de una sociedad o comunidad.

La antítesis está golpeando en nuestro presente. No es necesario practicar grandes viajes al futuro o al pasado. Estos días una petrolera española ha sido expropiada por el gobierno argentino. Una decisión con una resonancia mediática casi ensordecedora. “Es posible que, a este nivel, acabemos acudiendo al otorrino con un cierto nivel de saturación auditiva”.

Las horas no llegan para analizar un cambio de fronteras en el mapa económico español y argentino. Relaciones internacionales amenazadas, inversiones cuestionadas y unos países hermanos ahora enfrentados, pero obligados a convivir en la misma casa del comercio internacional.

Mientras, en otro continente, la vida transcurre sometida a un silencio informativo. Bajo un golpe de Estado (uno más) que padece la sociedad de Guinea Bissau, los militares vuelven a faltar el respeto y consideración a una vulnerable e inestable democracia. La antítesis del presente vuelve a presentarse al cotejar las humanas ambiciones de un país africano: Abandonar la pobreza, la falta de desarrollo o las continuas incertidumbres de futuro para las nuevas generaciones. “No es mucho pedir”.

 

Una sociedad sometida a imperativos de muy diversa naturaleza no forma parte de la agenda informativa por su falta de músculo económico. Denunciar como las fuerzas militares decapitan un modelo de convivencia no es suficiente argumento como para anteponer una historia informativa con otra.

Vivir rodeado de armas y casacas militares por mera imposición se convierten, en contraste con otros contenidos informativos, en breves reseñas  por qué lo humano no vende, no interesa, no es importante: Otra antítesis más a nuestra propia biología como especie.

(Amnistía Internacional detecta los primeros incumplimientos de los Derechos Humanos protagonizados por el ejercito en Guinea Bissau) 

Dos modalidades de un empobrecimiento mortal

Acabo por sacarse de en medio ante la continua escalada del decrecimiento social y económico de su país. Un jubilado decidió detener el tiempo eternamente.  Quiso acabar con el calvario de ser testigo de un calendario envenenado por los recortes mensuales en su pensión. Décadas de contribución y trabajo para ser pasto de las llamas de los incendiarios conocidos en el mercado de la inversión como ‘despiadados especuladores’.

Dimitris Christoulas, pensionista del sistema público en Grecia, optó por la determinación del suicidio. Una de las prácticas solo presentes y frecuentes en los países desarrollados. Los estudios realizados por expertos en sociología y psicología así lo atestiguan. No es habitual toparse con casos de esta naturaleza en otras regiones del mundo en las que “la pobreza ya no es una amenaza sino que se ha convertido en una compañera de convivencia”.

Este farmacéutico retirado de la vida profesional temía ser devorado por las deudas. Una de las principales causas de una crisis que trasciende de macro a micro economía. Las prestaciones y las pensiones son, cada vez, más someras en un país intervenido y sumido en un proceso de rescate protagonizado por el BCE y UE.

Buscó, con su drástica decisión, liberar a su heredero de lastres económicos ante las menguantes mensualidades de su pensión. Poco a poco, desparecía el remanente confeccionado a base de una larga vida de cotizaciones al frente de una oficina de farmacia en Atenas. La mala gestión de la caja de Seguridad Social helena y los implacables efectos de los deshumanizados ejecutivos financieros pusieron fin a unas expectativas de futuro más alla de la vida laboral.

Un país entero, que hunde sus raices en la cultura clásica y en los inicios de la civilización en la que residimos, intenta superar una conmoción transformada en ‘rabia social’. Minutos antes de acabar con su vida, Dimitris suplicó a su pueblo “resistencia” ante la insoportable la situación económica de una nación continuamente golpeada por un déficit aplastante. Él, se negaba practicar la indigencia y “revolver en la basura para subsistir”. Una denuncia de mortales consecuencias escenificada ante el parlamento.

La dureza de este hecho logró sorprender a otras sociedades con un mayor grado de depresión económica por el cómo y dónde sucede. Otra cosa, bien distinta, es el por qué se llega a una situación de ese calibre. Desde la lejanía del avance y desarrollo; Allí donde los recursos básicos son inexistentes con más de 3.500 millones de seres humanos azotados por la pobreza o 850 millones suspirando por un mínimo alimento que llevarse a la boca (Datos oficiales de la FAO-2008), la única diferencia del empobrecimiento, entre los dos mundos, radica en que sus mortales consecuencias se presentan en dos modalidades muy convencionales: Individual o colectiva…

Manifestaciones de la entelequia

La tramitación de una Reforma Laboral del gobierno de España ha concentrado a millares de personas en las calles de las diversas ciudades del país. Tampoco existieron dudas en como secundar de una u otra manera la Huelga General. Todos/as los presentes estaban convencidos que muscular la movilización social era necesaria para defender tanto los intereses colectivos como individuales.

Esta situación se produce coincidiendo con el primer mes donde un actualizado sistema impositivo, vía IRPF, ha mordido nuevamente las numerosas nóminas de los escasos empleos que van quedando en activo en el panorama laboral. Pero, esto podría calificarse de una mera anécdota si se compara con la dureza de las políticas implementadas para salir de las axfisiantes profundidades de una crisis.

Los continuos recortes con clara afección en la micro economía y la total ausencia de certidumbres ante un futuro amistado con la inestabilidad y enemistado con las oportunidades de un desarrollo real han cimentado los pilares de un descontento crónificado en los últimos años. Desgraciadamente, la reacción llegó tarde y con pocas posibilidades de eficiencia. Más bien, proyecta una indignación que los más jóvenes ya se encargaron de manifestar en las acampadas y asambleas del 15M. Entonces, el idealismo y romanticismo sirvieron como argumentos más apropiados para llevar  unas reivindicaciones, que evidenciaban las grietas en el equilibrio de un sistema, al espacio de la utopia. Tan equivocados no estaban.

Una sociedad que emborracha de conocimiento en las universidades y te obliga a pasar la resaca en el paro, sin acceso al botiquín para automedicarse un analgésico contra la fustración, acaba incurriendo en insoportables desigualdades. Incompresiblemente, este grave asunto no fue atendido con la importancia debida. Tanto es así que hemos vuelto a los viejos tiempos de la emigración. Maletas cargadas de esperanza y, por si acaso, de expectativas de futuro. Un libro encima del otro y un pequeño espacio reservado para una muda es el renovado equipaje con el parten las nuevas generaciones en la busqueda de nuevos horizontes. Atrás han quedado los tiempos de cargar con kilos y kilos de alimentos. Esta podría ser la única diferencia apreciable.

Una mañana, un ministro de economía anuncio que “la cosa no daba“. Y con la mayoría que caracteriza a un gobierno osado metió la mano en la cartera de la ciudadanía. Hasta ese momento, el personal solo pasaba las horas en un interesado y cómodo letargo social. “Para que moverse si nada va a cambiar”, con esta frase extendida en la conciencia colectiva se atemperan posibles cargos ante una descarada inacción.

Con el bolsillo agredido, pocas semanas bastaron para invadir la calle de gente exigiendo explicaciones y, entre los más optimistas, rectificaciones. Hasta entonces, los sindicatos habían permanecido en la guarida correspondiente practicando más partidismo que política laboral. Y, por su parte, las organizaciones sociales y ONG´s navegando en solitario por el mar de la incomprensión. Luchar contra la pobreza e injusticial social ajena tiene estas consecuencias: “No es un mundo de masas”

Queda claro que la movilización multitudinaria solo es factible por un móvil económico o similares; y todo apunta que estamos ante ello. Queda probado que en el camino del empobrecimiento también las categorias son diversas: Los que son un poco más pobres que ayer. Y aquellos que nacen y mueren pellizcados por una misma realidad sumida en una tozuda miseria.

Y queda homologado que una gran manifestación para recortar las desigualdades y la pobreza, sea cual sea la tipología que la defina, es un escenario dominado por la entelequia.

(Enlace recomendado sobre una las últimas experencias de movilización: ‘Camiño contra a Pobreza’)