Actor Social – Trastornos alimenticios ¿Sociopatía capitalista inducida?

Esther Pineda.- La modernidad apremia cambios, la apertura a nuevos destinos, surgen nuevas problemáticas sociales (reales o inducidas), como también nuevas formas de solapar la desigualdad; en una sociedad inmersa en un modelo político y económico de corte liberal, donde el lujo, la vanidad y el status apremian, las necesidades básicas e imprescindibles de la mayoría de la población son pospuestas y a menudo olvidadas.

Como bien sabemos, dicho modelo económico se ha pre configurado y orientado no a la satisfacción de las necesidades básicas de los individuos sino a la creación y promoción de necesidades nuevas, secundarias y prescindibles.

Entre estas necesidades básicas, la más apremiante será la satisfacción del hambre, hambre históricamente asesina de nuestros pueblos oprimidos producto de la explotación y la monopolización de los recursos en pocas manos, hambre que ha menguado las capacidades de los individuos, invalidando, limitando, y excluyendo; hambre que ha llevado a los sujetos al trabajo explotador, alienante, castrante y reductivo como único medio para la insuficiente y deficiente satisfacción de las necesidades básicas.

Sin embargo, el sistema capitalista históricamente ha negado el hambre, argumentando que esta es producto de la incapacidad de los llamados pueblos del tercer mundo, ligada a nuestra herencia étnica. Se nos dirá que somos un pueblo atrasado, incapaz de satisfacer nuestra hambre, la que el sistema sembró en aquellas tierras expoliadas, hambre a la que fuimos condenados mediante la manipulación y explotación de nuestros recursos, hambre de nuestros pueblos que alimentó a nuestro opresor.

No obstante, el sistema pretende quitarnos ese castigo que fue privilegio nuestro durante siglos, el hambre deja de ser monopolio de los pobres.

¿Parece casual el creciente impacto de la anorexia, la bulimia y los múltiples trastornos alimenticios emergentes en nuestras sociedades? Parece por el contrario un mecanismo del capitalismo para desviar la atención de esa hambre producida en el seno de la inequidad económica.

Pero ¿Es posible comparar el hambre producida por la necesidad apremiante y la imposibilidad de satisfacerla por la ausencia o escasez de recursos, con aquella hambre producida por elección en quienes tienen diversidad y abundantes recursos alimenticios?

Si bien es innegable el carácter patológico y sociopático de los desórdenes alimenticios, es posible identificarlos como patologías surgidas en el curso y desarrollo de la dinámica social moderna, como patología inducida, mecanismo solapador del hambre real emanada de políticas económicas perversas y devoradoras.

El sistema ridiculiza y promueve el asco por los modos alimenticios alternativos desarrollados por los pueblos para la satisfacción de sus necesidades, al mismo tiempo que trivializa el hambre; le será dada mayor cobertura e interés a la pérdida de peso y trastornos alimenticios de las estrellas de Hollywood que los altos niveles de morbilidad infantil producto de la desnutrición e inanición por la intrincada pobreza en los distintos lugares del mundo.

De esta forma, al ser colocada la atención en aquellos que se privan y restringen de las bondades alimenticias ligado a intereses estéticos, es posible desviar la atención de los millones de niños, niñas, adolescentes, hombres y mujeres que mueren por la inequidad de un sistema que convirtió el hambre en comercio, la alimentación en un lujo, y el comer para mantener la vida un privilegio.

¿Es entonces la anorexia y la bulimia un ejercicio libre de voluntad producida por patologías psicológicas o por el contrario una sociopatía económicamente inducida?

El sistema ha comercializado el hambre, nos dirá cuando y como tener hambre, que y como debemos, queremos y podemos comer, no obstante, el hambre, la alimentación, la salud y la soberanía alimentaria de los pueblos no es una opción.

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(Esther Pineda G. es socióloga, investigadora y escritora en las áreas de género, afrodescendencia y etnicidad. Autora del libro “Roles de género y sexismo en seis discursos sobre la familia nuclear”. E mail: estherpinedag@gmail.com  Twitter – @estherpinedag)

Un refrigerador para las vacunas sociales

El terrible escondite del cartel de cartón arrugado y escrito con una caligrafía irregular, expuesto en plena calle, es una de las tantas consecuencias de un mal trato al Estado del Bienestar. Utilizar este envidiable sistema para medrar individualmente y acumular los máximos recursos económicos y materiales posibles, ¿no se sabe muy bien para qué?, es una epidemia sin terapia de choque conocida hasta el momento.

Hacer un uso perverso de un modelo que garantiza necesidades tan básicas para el desarrollo individual y colectivo como la sanidad, educación o servicios sociales no tiene una justificación posible en el mercado de la excusas… El hermoso criterio de humanizar una sociedad comienza a caminar hacia el abismo. A ese lugar donde no se ve el final del precipicio porque “esta todo muy oscuro”.

Al contrario que el pasado, muy fecundo para sementar los campos de las ideas con los derechos humanos como base de cualquier estilo de convivencia, el presente convive esclavizado a unos indicadores económicos y financieros. Últimamente, se le ha visto soportando una  molesta etiqueta en el cuello con los altos precios  que supone  viajar a los distritos de la justicia social o igualdad de oportunidades .

En cuestión de pocos años “las buenas se han convertido en malas ideas”. Nada tiene sentido porque de inmediato sale con depurada entonación la palabra ‘recorte’. Ese gran compañero de aventuras e inseparable amigo de la ‘crisis’ que también está omnipresente en todos los espacios y acciones: “Convertida en la incisiva canción que a fuerza de escucharla, hasta aburrir, pasa a formar parte de la discoteca particular de uno/a”.

Toda una acepción lingüística que jamás registró una aplicación tan masiva. Tanto es así que en las taquillas ya no se despachan más bonos para conjugar el verbo. Entre políticos, economistas y oportunistas el stock ha quedado desabastecido con tanta demanda. “Es uno de los atajos más rápidos para no tener que armar un argumento documentado y creíble ante la sociedad. Un mundo de mediocres facilidades”.

Detrás de esta palabra encontramos agazapados, muy acomodados, a los responsables de una crisis que adolece de ‘muchas cosas’, de los consabidos valores tales como: Solidaridad, justicia o igualdad. Conceptos básicos cuestionados desde hace varios años por su escasa rentabilidad monetaria; una práctica de moda que crece en la misma proporción que lo hace la deficiencia de recursos en países desarrollados y en vías de desarrollo.

La manifestación de la pobreza ya nos tiene acostumbrados a presentar múltiples máscaras. Pero, sus secuelas no. Los daños directos son análogos, con independencia del contexto, al modelo social o cultural. Puede ser más o menos lesiva en función del lugar donde se produzca. Si bien, queda claro que “ser pobre ‘tritura’ cualquier derecho como ser humano con pretensiones de desarrollar una vida en unas condiciones de dignidad, igualdad y justicia social”.

Estrellarse con un muro compuesto por 1.000 millones de personas (Informe Mundial sobre Desastres 2011- Hambre y malnutrición) que sufren inanición, desnutrición infantil o la ausencia integral de recursos básicos y sanitarios hace el mismo daño que estamparse contra la estéril denuncia de los continuos recortes y especulación que lo provocan…

Y la profundidad del dolor aumenta al conocer que algunas de las fórmulas paliativas se centran en someter a una estricta dieta a aquellas áreas de la administración central y autonómica que puedan generar una ‘debilidad política’ hasta el punto de caer en algo tan impropio como la práctica de la solidaridad.

Es el caso de la Secretaria de Estado de Cooperación que ha sido alcanzada por un especie de medida de castidad económica. No pueden existir deslices para mejorar la condiciones de vida de otras personas que residen en el interior de unas fronteras atenazadas por un deficiente capacidad de desarrollo básico… Son postulados bajo sospecha.

Esta supresión en las políticas centrales situa peligrosamente las coordenadas precisas en la brujula para que comunidades autonómas, diputaciónes y ayuntamientos firmen el divorcio con el cumplimiento del artículo 2 (Ley 23/1998, de 7 de julio, de Cooperación Internacional para el Desarrollo) en el que se contempla un compromiso de desarrollo humano a nivel global y la promoción de una distribución equitativa de la riqueza.

Con el 0,7% disfrazado de pantomima política, todo parece indicar que el incumplimiento legal va a ser inevitable a la hora de responder con Ayuda Oficial para el Desarrollo (AOD) ante el reto de los Objetivos de Desarrollo del Milenio (ODM) programados para el año 2015.

Por el momento, la Secretaría de Estado de Cooperación ya ha sido rebajada de rango en la composición del nuevo gobierno español. Al parecer, luchar contra la pobreza tiene estas consecuencias: “A uno, le reiteran las condecoraciones por incomodo e inadaptado a los tiempos”.

Ahora, la Tasa Tobín (ITF) es otra de las tesis cuestionadas en su eficiencia. Algunos mandatarios europeos, contrarios a esta medida, argumentan que “la pobreza no es una cuestión de distribución y si de producción”. De ahí, la desaprobación de esta serie de ‘seudo arancel’ para impulsar el desarrollo social en países y contextos abandonados por las oportunidades.

Poco a poco, los escultores de la insolidaridad, con una moldeada sonrisa en las ruedas de prensa, no solo anuncian una dieta para el Estado del Bienestar Social (EB) sino que las otras bases teóricas de lucha contra la desigualdad y pobreza son inhabilitadas antes de probar su eficiencia real. Es algo similar a contar con una relación de vacunas y esconderlas en el refrigerador del laboratorio social más recondito del mundo…

Actor Social – ‘Santos Inocentes’

Norelys Rivas.- Recientemente han ocurrido una serie de sucesos que nos llaman a la reflexión. En un tiempo que debe ser especial para todos los niños y las niñas que aun en su inocencia esperan con ansias la Navidad, para recibir aquel juguete que tanto han deseado, para compartir con la familia que ha estado ausente, y resulta inhumano que existan personas capaces de cometer actos tan grotescos en contra de la humanidad de una dulce criatura, que apenas abre los ojos a la vida.

 Al abrir la prensa te encuentras con titulares como: “Maltrato infantil crece en la época navideña”, “Una enfermera con desequilibrios mentales envenenó a sus tres hijos de 6, 7 y 12 años”, “Asesinaron a una niña en Timotes”, Expertos alertan de un aumento de maltrato emocional hacia menores …,  “Dayan Gonzalez(5años) – Asesinado En Guanare-Venezuela”.

En relación al triste ASESINATO de Dayan González, resulta aun peor no solo por la forma tan vil en que fue maltratado y violentado, sino por la forma tan grotesca en que algunas personas y sectores de la vida pública tomaron su caso y sus fotos para satisfacer ese morbo que muchos disfrutan al exhibir sucesos tan crueles como este. No solo se abuso de él en vida sino que además de ello después de muerto se violentaron sus derechos elementales tal como lo consagra la Ley Orgánica para la Protección del niño, niña y adolescente. (LOPNNA).

En dicho instrumento legal se protege la privacidad y la integridad e los mismos, tal como lo expresan los artículos: Artículo 32. Derecho a la Integridad Personal. Todos los niños y adolescentes tienen derecho a la integridad personal. Este derecho comprende la integridad física, síquica y moral.

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“Santos Inocentes”

(Norelys Rivas es licenciada en Educación y trabajadora en el ámbito social en  la prevención del maltrato y la violencia contra la niñez y adolescencia, por los derechos y los valores fundamentales de la familia en Puerto Ordaz, Ciudad Guayana/ Venezuela)