Entre números y letras

Relato de dos hermanos que, cada mañana, abrían los libros imaginarios para repasar las cinco vocales del abecedario, o como se suman o restan los números. Tierna postal diaria que tenía lugar en una modesta casa de la ciudad de Bata (Guinea Ecuatorial) .

Esta hermosa historia ha sido publicada, íntegramente, en el blog 3500 Millones (El País)

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Abismo para la solidaridad en Galicia

Escalonados recortes, en los últimos años, situan en una difícil posición la continuidad de los proyectos y acciones solidarias en países en vías de desarrollo.
La Coordinadora Galega de ONGd´s denuncia que la política pública de cooperación corre el riesgo de desaparecer con ‘la persistente’ rebaja de los fondos en los presupuestos de la Xunta de Galicia. Desde el pasado año 2010, la caída de recursos económicos ha sido de un 65%.
El escenario es tan negativo que muchas organizaciones no pueden seguir con sus programas de promoción de la solidaridad en el exterior ante la decisión de no habilitar una línea de ayudas para financiar las diferentes iniciativas. El montante presentado para este año 2013 no supera los 5 millones de euros, en los se incluyen los gastos de la estructura de personal da administración.
El sector, también, censura el ‘inaceptable’ comportamiento de todos los partidos políticos firmantes del pacto gallego contra la pobreza por reiterados incumplimientos en lo económico y político.
Podcast de la entrevista a María Paz Gutierrez, vicepresidenta de la Coordinadora de Organizaciones para el Desarrollo en Galicia.

Unos recortes ‘muy jodidos’

La conmoción es mayúscula para la mayoría de una sociedad más empobrecida que ayer. El callejón es estrecho, oscuro e incierto con una desnutrida expectativa de futuro. Hemos gastado más de lo que teníamos y podíamos. Los dispendios de hoy eran necesarios para construir el mañana. Cálculos obscenos y muy desatinados, por no aplicar otros términos más contundentes que rocen la incorrección léxica, nos han traído hasta esta orilla de una desheredada realidad…

La depresión social es ya una indeseable evidencia. Nos encaminamos hacia un estado desconocido por las nuevas generaciones. Algunos hemos leído experiencias históricas en los libros: “Y no resultan nada reconfortantes”. Tenemos que estar preparados para recuperar escenas del pasado. Aquellas que los abuelos españoles se encargaron de borrar del presente a base de esfuerzo y sacrificio. “Fue bonito mientras duro”.

El gobierno intenta atajar sus problemas de política económica golpeando a los estratos de la sociedad más vulnerables. Los parados son culpables de serlo. Y los dependientes solo pueden soñar con una autonomía personal que nunca llegará. El stock de recursos ha sufrido un asalto. El continuo pillaje ha acabado con todos los ahorros que garantizaban la continuidad de un Estado del Bienestar de calidad.

A partir de ahora, el parado se ha convertido en un perfil potencial que coquetea con la penuria. Y para evitarlo deberá encontrar una ocupación en menos de seis meses. De no ser así, será objeto de un recorte en su cotizada prestación, ya de por sí, muy discreta para los actuales precios del coste de la vida.

Vivir en el casino de la bonanza tiene estas consecuencias directas o indirectas. Instalarse en el derroche como modelo de convivencia nos ha conducido hasta la mayor de las injusticias sociales. Creímos en una Ley de la Dependencia, hoy en día, convertida en un bonito papel mojado…

El consejo interterritorial de la dependencia confirmó la aplicación de un nuevo recorte (el gobierno de Zapatero ya metía mano a este asunto en la última legislatura) del 15% a las prestaciones económicas para las personas que dedican su tiempo cuidando de sus familiares en casa. Un servicio social ausente en el mapa de ayudas de las administraciones locales y autonómicas.

A esto se añade el copago de medicamentos para las personas con discapacidad. Se tendrá en cuenta su nivel económico y patrimonio para gravar en mayor o menor medida, ¿quién nos iba a vaticinar que llegaríamos a medidas tan rastreras?

Y, en medio de toda esta batería de ajustes, las políticas reservadas a la cooperación y Ayuda Oficial al Desarrollo han acabado por volatilizarse de la agenda de prioridades. Es decir, dejamos a medias lo empezado sin sospechar, mínimamente, el grave desenlace que nuestra depresión social puede generar en terceras personas con las que nos comprometimos, en su día, para hallar una terapia eficiente que prescribir contra su profunda depresión humana y social.

Discutir que estamos padeciendo los mismos niveles de pobreza no dejaría de ser un ejercicio de ultraje a la verdad. Aunque, en los tiempos que corren, todo es posible como que una diputada popular en la cámara baja (Andrea Fabra) jalee con energía oral y espiritual unos recortes “muy jodidos”

Un opresivo toque de queda

La sucesión de generaciones perdidas es una secuela imperdonable para una sociedad que presume de navegar en un bienestar cercado por los continuos avances. Resulta muy incoherente instalar un modelo de convivencia en los extremos: Todo o nada.

La historia es redundante. No parece fácil escapar de esa dinámica. Las diferentes décadas presentan una cantera de jóvenes perdidos en el agujero negro de la más absoluta falta de oportunidades.

En la década de los 80, el escenario se vio inundado por un excesivo contacto con las drogas, algunas de ellas demoledoras no solo por los efectos directos sino por las enfermedades asociadas como el VIH/Sida, ante una expansión descontrolada de mensajes contradictorios: “Vive con intensidad después de años y años de represión”.

Esto derivo en un incontable número de madres llorando a los pies de sus hijos/as devorados por una amplia oferta sustancias tóxicas. El incuestionable  reinado de la heroína  penetraba, por vía intravenosa, como uno de esos venenos efectivos. Aquellos que matan poco a poco. Deteriorando hasta las entrañas del consumidor que “se ve incapaz de disimular quién o qué gobierna su vida”.

A esto, se añadió la propagación del temido Virus de la Inmunodeficiencia Humana que aprovechaba una cómoda vía de entrada para golpear sin piedad al sistema inmunitario de millones de jóvenes. Cierto es que las otras formas de contagio también sumaron bajas a la relación de víctimas.

Ante este escenario se emitió la declaración de ‘generación perdida’ por las problemáticas sociales, sanitarias y unos elevados índices de paro con nulas expectativas de futuro. Nada o casi nada se sabe de los que sobrevivieron a aquel primer estado de sitio.

Posteriormente, llego una época de ficticia bonanza, con el sistema financiero y político echado al monte del despilfarro, y la denominación de ‘generación perdida’ volvió aparecer con el éxtasis, las pastillas, los botellones, el hedonismo radical y los continuos cambios en el sistema educativo, motivados por una visión política cortoplacista.

En el presente vuelve la misma sombra. Quizás, es que nunca fue capaz de marcharse. Una generación vuelve a estar en serios apuros. Atrapada en un laberinto sin salida, y emborrachada de conocimiento académico, otea el horizonte y las previsiones anuncian borrascas por tiempo indefinido. Las nubes son tan negras que hasta el pesimismo parece una opción atractiva…

La OIT acaba de concluir en el informe “Tendencias mundiales del empleo juvenil 2012” que más de 75 millones de jóvenes, de entre 15 y 24 años en 2012, están en situación de desempleo. Esta despiadada realidad persistirá, según las previsiones, hasta el año 2016.

La Organización Internacional del Trabajo no ha dudado en recurrir a la manida declaración. Y, al margen de advertir de una problemática global de futuro, ha ratificado las reivindicaciones de movimientos como el 15M. ¿Tan equivocados estaban en sus manifestaciones pacíficas?

Los jóvenes volverán a ser demonizados antes de ser reparados con fórmulas reales de desarrollo personal, familiar y profesional. Y volverán a ser los malos de una clásica película por denunciar que una nueva generación vive bajo “un opresivo toque de queda”.

Píe de Foto – Epicentro de la revolución

Epicentro de la revolución by Juan de Sola
Epicentro de la revolución, a photo select by Juan de Sola on Flickr.

La primavera en los países del magreb deja estampas inéditas y revolucionarias que repercuten en los progresos sociales en el largo y, en ocasiones, sinuoso recorrido por la igualdad.

Los derechos de la mujer en los modelos de convivencia, ya sea en vías de consolidación o consolidados en el desarrollo, mantienen una factura secular causada por una discriminación de género histórica.

En el presente, el papel de la mujer para motivar cambios es considerado como el epicentro de una revolución pacífica, silenciosa e inteligente.

Y solo es cuestión de tiempo… En modo de espera, las mujeres tienen una verificable experiencia e inagotables reservas de paciencia.

El exponente del decrecimiento

FOESSA confirma que la tasa de pobreza en España (21,8%) es una de las más elevadas de la Unión Europea. Ya lo hemos logrado a base de insistir: “los pobres son más pobres”. Se detecta una disminución en el umbral de pobreza que redujo el nivel de renta en 200 euros. Hemos pasado de los 8.000 euros (2009) a los 7.800 (2010).

Seguimos añadiendo datos preocupantes con un incremento de la exclusión social, ya que en 2010 afectaba a 11.675.000 personas estaban en riesgo de pobreza en España, es decir, la cuarta parte de la población (25,5%).

La precariedad de la calidad de vida también se ve confirmada por el incremento de personas atendidas en los servicios de Acogida de Cáritas, que pasaron de 400.000 en 2007a 950.000 en 2010.

El derecho al empleo es un derecho básico en clara decadencia. Los parados juveniles, los de larga duración y el desempleo femenino crecen con paso firme a datos hacia un retroceso social catastrófico. Preocupante es el caso de los denominados  “trabajadores pobres”, es decir personas que, aunque tiene empleo, están por debajo del umbral de la pobreza relativa. En España, hay 940.000 personas en esa situación, en condiciones de privación severa de desarrollo personal y colectiva.

Las distancia entre los universos de la pobreza y la riqueza continúan abriendo más la herida de la desigualdad. Sobre terreno tropezamos con numerosos ejemplos: Cruz Roja en la provincia de Pontevedra ha reorientado sus acciones priorizando en paliar antes que prevenir las duras consecuencias que la crisis económica provoca en incontables familias.

La estampa del desempleo en familia y la deficiencia de recursos comienzan a ser una constante que, lejos de decrecer, aumenta sin mecanismos que logren neutralizar una ‘bofetada’ diaria.

Los comedores sociales aumentan en un 20% el número de comensales que, cada jornada, se sientan a una mesa servida por la solidaridad alimenticia. Casualmente, el mismo porcentaje mencionado es el que, en el año 2011, fija el recorte efectivo de la Ayuda Oficial al Desarrollo (AOD).

Da la sensación de que no existe una solución efectiva y equilibrada a medio plazo. En una espiral de desesperación, cada mañana recuperamos los problemas sociales con los que nos hemos acostado, por mucho que algunos desde las administraciones piensen que el paso de las noches es útil para borrar de la realidad cotidiana aquello que resulta “muy incomodo para gobernar”…

El exponente del decrecimiento multiplica de forma imparable hacia el infinito. Un desgraciado laberinto en el que muchos pueblos y sociedades llevan sumergidos desde hace décadas por factores de muy diversa condición y naturaleza. Ahora que la pobreza se instala con crudeza en nuestra realidad, y con previsión de hacerlo por un largo espacio de tiempo, estamos obligados a corregir una absurda teoría colectiva que situaba la principal amenaza global en el escenario de otras personas con las que podíamos o no solidarizarnos con ellas en la distancia.

Pero, admitir que han fallado las coordenadas del GPS es comenzar a reconocer que hemos infravalorado un grave problema humano por mero etnocentrísmo. Otra cuestión bien distinta es armar una solución que dé respuesta a las necesidades de una lucha real contra las causas y consecuencias de la probreza, tanto en el sur como en el norte…