Actor Social – Algunas reflexiones: El Maltrato Infantil

Norelys Rivas.- El maltrato infantil es sin lugar a dudas un problema social de dimensiones inimaginables, basta leer el periódico cada mañana para darse cuenta que un gran porcentaje de la noticias lleva inmerso algún tipo de maltrato infringido a los niños; que van desde el abandono hasta la agresión física, sin contar la cantidad de violaciones y la muy nombrada Pedofilia, la cual es definida por Wikipedía así: la paidofilia o pedofilia es una parafilia que consiste en que la excitación o el placer sexual se obtienen, principalmente, a través de actividades o fantasías sexuales con niños de, generalmente, entre 8 y 12 años, siendo esta una forma de maltrato infantil cuya práctica se ha hecho muy común y ha llegado a invadir incluso las escuelas; donde profesores han sido acusados de este terrible delito.

Cabe destacar que el Maltrato Infantil puede definirse como todas aquellas acciones que van en contra de un adecuado desarrollo físico, cognitivo y emocional del niño, cometidas por personas, instituciones o la propia sociedad. Ello supone la existencia de un maltrato físico, negligencia, maltrato psicológico o un abuso sexual. (NCCAN, 1988). Esta definición está en concordancia con la existente en el manual de psiquiatría DSM-IV. A partir de esta definición podemos afirmar que un niño es maltratado o sufre abusos cuando su salud física y su seguridad o bienestar psicológico se hallan en peligro por las acciones infligidas por sus padres o en algunos casos las personas que tienen encomendado su cuidado. Además el maltrato Puede producirse tanto por acción como por omisión y por negligencia.

 (Norelys Rivas es licenciada en Educación y trabajadora en el ámbito social en  la prevención del maltrato y la violencia contra la niñez y adolescencia, por los derechos y los valores fundamentales de la familia en Puerto Ordaz, Ciudad Guayana/ Venezuela)

Actor Social – Maltrato Psicológico ¿Una forma Silente de Violencia?

Norelys Rivas.- Cuando se Habla de Violencia Infantil entramos  a un tema doloroso y un tanto espinoso y es que a pesar de todos los esfuerzos, leyes y otros dispositivos aplicados aun no se ha logrado minimizar este terrible flagelo. Un Mal aun peor que las pestes y las epidemias que luego de tantos años de civilización sigue aquí, afectando y en  muchos casos en forma silente, aferrada y creciente a nuestros niños.

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Lo que no se puede negar ni ocultar es que, desde siempre, a los niños e incluso a las mujeres, les ha tocado la peor parte, puesto que el concepto de niñez protegida es realmente muy nuevo, el enarbolamiento de la bandera por los derechos del niño no se inicia sino hasta el año 1959 cuando es Aprobada por la Asamblea General de las Naciones Unidas, específicamente  el 20 de noviembre de 1959.

No se puede dejar de notar ni de recordar que la historia nos ha mostrado una niñez atropellada y maltratada a la cual se le han ignorado sus derechos y además se ha tratado de callar las voces a gritos que piden ser oídos como sujetos plenos de derechos y no como menores quienes no tienen voz para denunciar los atropellos de los cuales han sido víctimas por largo tiempo. Lo cual se ha convertido ya en un terrible mal que afecta no solo de manera física sino psicológica y es que los tipos de maltrato a los que son sometidos los niños, niñas y jóvenes son diversos sin embargo existe un maltrato que por ser silente muchas veces pasamos por alto e incurrimos siempre en el, aun sin darnos cuenta “El Maltrato Psicológico” ese que generalmente daña hasta la autoestima del niño más sano y equilibrado, el Desinterés y abandono, forman parte de él.

El abandono infantil, también llamado maltrato psicológico, es una forma de maltrato a los niños y ocurre cuando alguien intencionalmente no le suministra alimento, agua, vivienda, vestido, atención médica u otras necesidades.

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Maltrato Psicológico ¿Una forma Silente de Violencia?

(Norelys Rivas es licenciada en Educación y trabajadora en el ámbito social en  la prevención del maltrato y la violencia contra la niñez y adolescencia, por los derechos y los valores fundamentales de la familia en Puerto Ordaz, Ciudad Guayana/ Venezuela)

¿Nuclear? No, gracias

Antón Lois.- Los orígenes marcan carácter. La energía nuclear nace en tiempos de guerra mundial, la segunda, como resultado de la intensa investigación dedicada a descubrir métodos más eficaces para exterminarnos mutuamente.

El invento se aplicó un par de veces y satisfizo a sus promotores: Funcionaba, y muy bien, aunque se podía perfeccionar, y en eso estamos.

Luego, claro, las envidias…todos quisieron tener su bomba, o dos, o mil.

Que una bomba atómica podría ser también “controlada” para calentarnos e iluminar nuestras casas fue una aplicación secundaria, un daño colateral más.

Medio siglo escuchando las bondades de las centrales nucleares, esas tan…

Seguras, porque los más de 800 incidentes de consideración registrados son detalles sin importancia.

Limpias, porque los residuos de media y alta actividad que legaremos a nuestras 150 generaciones posteriores y para los que 50 años después de empezar a producirse la ciencia no encontró otro sistema de “gestión” que almacenarlos, cuando no directamente tirarlos al mar son… irrelevantes.

Inagotables, aunque el uranio sea un recurso no renovable, con yacimientos utilizables que se agotarían antes de un siglo, pero… ¿quien pretende vivir un siglo?.

Eficaces, aunque uno de sus principales factores limitantes sea su altísimo coste, que década a década aumenta exponencialmente. Pero eso, recortando un poquito en seguridad, otro poquito en calidad de materiales, otro poquito en personal y con muchos fondos públicos se consigue un precio muy competitivo.

Con futuro, aunque aporten menos del 5% de la energía que utilizamos y globalmente los proyectos de instalación vayan en descenso.

Objetivos prioritarios en caso de guerras o acciones terroristas… que no deja de ser una forma de promocionar el turismo.

Mucho oportunismo político y pocas voces a favor de la energía nuclear estos días. Seguramente comprensible con la que está cayendo… y la que va a caer porque todavía es impredecible como terminará el accidente, por otra parte previsible, de Fukushima.

Sin embargo, ahora que sus argumentos serían escuchados con extraordinaria atención, quienes siguen defendiendo la energía nuclear callan. Pocas veces mejor aplicable el término de silencio sepulcral.

Como si fuera cosa del destino, Fukushima inauguró los actos en memoria del 25 aniversario de Chernobyl. La tragedia que continúa, silenciada, sumando víctimas olvidadas, y nos puso en evidencia que el sueño nuclear era más bien una pesadilla.

La gran pregunta: ¿Existen energías alternativas?.

La respuesta es, realmente NO… porque ya no son alternativas, son las únicas realidades viables posibles.

La utopía se cambió de bando.

(Antón Lois es miembro de la directiva de la ONG Amigos da Terra en Galicia)

Sostenibilidad global, un desafío ineludible

Beatríz Lorenzo.- La idea de un modelo de gobernanza global sostenible urge cada vez más en la actual situación, no sólo económica, sino también social y geopolítica. La conservación de la tierra y los espacios y recursos naturales aparece cada vez con más relevancia en la búsqueda de un desarrollo sostenible. Naciones Unidas calcula que en total casi 20 millones de hectáreas de tierras de cultivo – un área equivalente a la mitad de tierras cultivables de toda Europa – ha sido vendida o está en proceso de adquisición en el tercer mundo. Continuar leyendo «Sostenibilidad global, un desafío ineludible»

¿Dónde está la generación ni-ni?

Identificación de jóvenes pasivos

La Confederación de padres y madres de Alumnos (COFAPA) digiere con gran satisfacción los resultados obtenidos por el informe ‘Desmontando a ni-ni. Un estereotipo juvenil en tiempos de crisis’, realizado por el Instituto de la Juventud (INJUVE).

Al contrario del papel que algunos estratos de la sociedad otorgan a las generaciones del futuro relevo, este estudio sociológico califica a los jóvenes de España como ‘protagonistas y motor del cambio que necesita la sociedad’.

Este trabajo desmonta los pilares de una imágen ‘muy negativa’ de la juventud actual. Estas supuestas valoraciones, situando al futuro natural de la sociedad en una posición de escasa esperanza, quedan en entredicho gracias a la elaborada y rigurosa labor realizada por los expertos en sociología del INJUVE.

Entre las particularidades, el sociologo responsable del estudio, Lorenzo Navarrate, destaca que la falta de motivación para asumir responsabilidades no se presenta en el grupo de población posicionado entre 16 a 19 años. Un escenario contrario sólo lo encontraríamos en los jóvenes instalados en la franja de edad de 20 a 24 años, una de las más castigadas por la desconsideración social. Aún así, la falta de estimulos se presenta en pequeñas proporciones.

Todo parece indicar que la estigmatizada generación, por una supuesta pasividad, está en clara decadencia. El hecho de vivir a la «sopa boba» es practicado por una minoria, no superior al 5% de los jóvenes que superan la veintena, mientras que los que se encuentran por debajo de este umbral no alcanzarían el 2%.

Y, la proporción decrece al contrastar los datos de la EPA (Encuestra de Población Activa) de otros ejercicios anteriores a 2009, año utilizado como base principal del estudio, entre otros.

Sin duda, el último grupo referido es el que más demuestra respirar aires de dificultad cuando reflexiona sobre el campo laboral. En concreto, la sensación de frustación aumenta a medida que el nivel formativo es más elevado. Tampoco, las conclusiones del trabajo conceden a la denominada generación ‘ni-ni’ demasiado espacio y recorrido para subsistir en el futuro. Más bien, parece que estaríamos asistiendo a algo residual, recurriendo a términos técnicos de una cuidada investigación social.

El riesgo de desorientación no amenaza a la gran mayoría de jóvenes que, en principio,  descartan el cómodo y poco productivo refugio de la filosofía «ni-ni» como una alternativa ante la actual situación de crisis. Entre los dos segmentos de edad analizados no se llegaría a una suma del 7% que han expresado su voluntad de no enterrar aquello de «ni estudia, ni trabaja» o seguir un modelo basado en un hedonismo radical, «un estilo  de entender la vida que no sólo se circunscribe a las edades más tempranas».

Casualmente, los resultados del estudio abren un campo para nuevos interrogantes sobre el grado de responsabilidad de los padres, la comunidad educativa, los medios de comunicación y la propia sociedad con respecto a una parte de la juventud tan poco activa ante los acontecimientos, y los extendidos estigmas transformados en prejuicios sociales para los menores de 35 años. Aunque lo más significativo e inmediato para la Sociología y el Trabajo Social, quizás, se sitúe en despejar: ¿Dónde está la generación ni-ni?